Recursos

Nación pide paciencia a las provincias

Todos se quejan por la recaudación y el enfriamiento de las cuentas públicas. Desde Nación aseguran que mejorará en el segundo semestre.

Por Sección Nacionales
El Gobierno nacional mandó un pedido de paciencia a los gobernadores, que hacen fila para quejarse de la caída de la recaudación y del enfriamiento de las partidas para obras públicas. Sólo son dos meses de sequía, les dicen de Nación, hasta que el país honre la deuda del título Boden 2012. Después de agosto, han aceptado todos, habrá una suelta de fondos que tranquilizará los espíritus y dormirá de nuevo las ganas que tienen algunos de hacer política preventiva. La señal es para todos, pero le da trasfondo a la puja en la provincia de Buenos Aires, en donde Daniel Scioli batalla por un aumento de impuestos del que la Nación espera beneficiarse porque el proyecto contiene un revalúo de bienes que pagarán más impuesto a la riqueza.
El Gobierno encontró un relato para justificar el martirio al que somete a los gobernadores. Saca de primer plano el castigo a los rebeldes y abraza un argumento fiscal: el objetivo es juntar, sin manotear reservas, los u$s 2.300 millones que debe pagar en agosto por el Boden 2012.

La prioridad de cancelar el bono que emitió Eduardo Duhalde en 2002 para compensar a los cautivos del «corralito» asoma como soporte teórico del ahogo financiero que sufren las provincias, de gran visibilidad en Buenos Aires, pero presente también en otros distritos.

En 2011, el Gobierno pagó la amortización con reservas. Este año, tras flexibilizar la Carta Orgánica del Banco Central, dispone con más libertad de esa caja. Sin embargo, excusa o justificación, el cristinismo impone la urgencia del Boden ante la demanda provincial.

«Se vienen épocas de vacas flacas», pronostican cerca de la Presidente para sostener la posición K de diezmar los envíos extra a los gobernadores. Un caso emblemático: comparado con el mismo período del año pasado, los giros a La Plata se redujeron más del 70%.

La referencia a la Carta Orgánica del Central no es antojadiza. Un funcionario con acceso a las cuentas federales confió que sin esa medida el panorama de 2012 sería oscuro, pero que con la reforma no hay razones para que se ajuste al extremo el torniquete del gasto.

En el kirchnerismo ensayan un argumento sobre la crisis con Scioli. Es sencillo: la Casa Rosada, dicen, aplicó medidas antipáticas como frenar obra pública y suspender los subsidios a servicios. «Los gobernadores y los intendentes deben hacer su parte», ratifican.

Según la lógica K, en tiempos críticos el ajuste es una de las formas de la lealtad.

Fijan, al menos, un horizonte cercano: advierten que la sequía de recursos seguirá «dos o tres meses» hasta que den los números para cancelar el Boden. Después, con viento a favor, podría normalizarse módicamente la asistencia.

La regla se aplica, incluso, para los ultraalineados. Sergio Urribarri desdobló el pago de salarios de abril en Entre Ríos, pero en mayo recibió asistencia y normalizó el cronograma. ¿Qué pasó en el medio? Ejecutó un aumento de hasta 600% en el Inmobiliario Rural.

En Urribarri puede espejarse Scioli. El kirchnerismo pretende que el gobernador disponga por decreto -en la provincia no existe la figura de decreto de necesidad y urgencia- el revalúo de los campos que detonó una catarata de protestas de chacareros.

En criollo: ajuste para todos y, en particular, aplicado por todos: nación, provincia y municipios. Los intendentes empezaron a retocar las tasas y algunos, incluso, planean emitir bonos. El platense Pablo Bruera ya instrumenta una colocación.

Es la herramienta que está exprimiendo el Gobierno de Scioli. La semana pasada colocó Letras por $ 506 millones a una tasa apenas mayor que el 13%. Ayer licitó u$s 50 millones de un bono a un año, parte de un programa de financiamiento que le autoriza u$s 250 millones.

Logró una tasa que parece ajena a la conmoción política y a los augurios más temibles sobre el vínculo entre el gobernador y la Casa Rosada: el 9,25%.

Advertencia

Se trata, así y todo, de los recursos menos dramáticos. Late la advertencia sobre el pago desdoblado de los salarios de junio y los más agoreros sugieren que el aguinaldo para pagar en julio podría requerir una emisión parcial de neopatacones.

Si eso ocurre, Scioli no estará solo. En Casa Rosada miran los movimientos de José Manuel de la Sota. Dicen que la semana pasada el gobernador cordobés reunió a su gabinete para notificarlo sobre un principio de ultimátum.

-Si para el 30 de mayo la provincia no nos cumple, prepárense para sacar bonos -es la frase que se le atribuye a De la Sota, sobre quien llueve ácido kirchnerista.

La aparición simultánea de cuasi monedas en dos o más provincias es una foto inconveniente para el Gobierno que milita desde el atril el relato de una Argentina que salió del infierno. Cristina de Kirchner no pierde chance para el autoelogio sobre un «modelo» K vitoreado en el mundo.

En otro distrito, el porteño, la vulnerabilidad fiscal no es apremiante, pero Mauricio Macri detectó indicadores preocupantes: la recaudación por el ABL fue menor que la proyectada, el Gobierno redujo aportes y además le aumentan costos como por el envío de basura a la CEAMSE.

Contaminado, además, por la explícita enemistad con la Presidente. Días atrás, Cristina de Kirchner dio una pista sobre cómo observa el conflicto que dejó sin subtes a los porteños durante casi dos días. Envió a Julio De Vido a ametrallar la conducta de Metrovías.

Al rato, la empresa de los Roggio acusó recibo de la balacera y ofreció sentarse a negociar para destrabar la cuestión sindical. El ministro quiso darle una buena noticia a la Presidente y la llamó para contarle que Metrovías ofrecía cubrir una suba de sueldos de más del 20%.

-Están dispuestos a sentarse y a arreglarlo -le dijo De Vido.

-¿Y de la Ciudad quién se sienta? -interrogó la Presidente.

-No, nadie.

-Entonces no. Si no hay nadie de la Ciudad, no.

Con el paso de los días, la postura presidencial se flexibilizó: ayer, a horas de otro paro, Metrovías negoció un mejora. No hubo en la mesa paritaria ningún emisario del Gobierno porteño. Pero la Casa Rosada no pondrá un solo peso.
Fuente: Ambito Web

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