Se va el año y el debate sigue pendiente
Domingo, 26 de diciembre de 2021Escribe: Marcelo López Álvarez
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Se cierra un año de noticias variopintas, con resultados diversos y una esperanza de recuperación económica que se ve una vez más amenazada por el resurgimiento de los contagios a partir de la nueva variante del Covid.

Las medidas de cierre nocturno y toques de queda se multiplican por el mundo y ya llegaron a la Argentina con la decisión tomada por Córdoba de suspendes los espectáculos y eventos espacios cerrados. Solo en Navidad fueron cancelados 4500 vuelos desde distintos aeropuertos del mundo. La situación vuelve a ser preocupante y la Argentina no está exenta de tener que tomar medidas a la salida del verano (o aún antes) si no se logra controlar rápidamente la explosión de casos que viene surgiendo en los últimos días.

Justo cuando los números de la economía dan señales de recuperación la pandemia parece implacable, incentivada obviamente por cierta dejadez e inconciencia ciudadana que después marcha y pone el grito en el cielo cuando hay que tomar medidas drásticas.

Los primeros días del año serán fundamentales para decidir y discernir cuál es el camino que habrá que tomar. Mientras tanto es fundamental poner el hombre y tapar la boca. La vacuna, la higiene y el barbijo resultan fundamentales para tratar de no caer nuevos cierres que destruyan una vez más lo que se ha comenzado a reconstruir.

El cierre del año con números de franca recuperación de varios o casi todos los ítems de la economía dan cierta esperanza, sin embargo, la pandemia, la inflación y la, hasta ahora, poca acertividad del gobierno en controlar los precios y las concentraciones son -como ya lo venimos advirtiendo- el verdadero Talón de Aquiles del oficialismo.

Puede resultar hasta paradójico que un Gobierno que fue capaz de renegociar exitosamente una enorme deuda con acreedores privados y que parece a encaminado a también lograr un éxito en la renegociación de la mayor deuda jamás contraída por el país con un organismo extranjero no logre poner en caja situaciones internas que horadan su base de sustentabilidad como quedó demostrado en las elecciones de medio termino.

Un caso testigo de los interminables inconvenientes que tiene el Ejecutivo en estas áreas es el tema hit del último tiempo; La carne. No hay forma de que se logre sintonizar los intereses de los consumidores con el del famoso sector cárnico. Quizás uno de los problemas sea que las autoridades compraron el diagnóstico de la atomización del sector. Sin embargo, la realidad marca que la única atomización real es en el final de la cadena, en las carnicerías.

Un reciente trabajo del Centro de Estudios Agrarios detalla la altísima concentración grandes grupos ganaderos que incluso se vinculan con la industria frigorífica y de negocios múltiples. Así el Caso del grupo Brito, Vicentín, el Grupo Duhau o el Grupo Beltrán en Córdoba por solo mencionar algunos.

Lo cierto es que esa fuerte concentración en la producción, faenamiento, exportación y comercialización están bien lejos de la supuesta atomización del mercado y sus tamaños permiten a estos actores generar políticas de fijación de precios, o sea exactamente el gran dolor de cabeza del Ejecutivo.

No es que Argentina sea un caso extraño en cuanto a concentración de la producción de alimentos o de bienes de primera necesidad, sin embargo, la diferencia parece ser el Estado. Aquí diversos estamentos empresariales, productivos etcéteras suelen quejarse de una fortísima intervención estatal. Es cierto que existe una intervención del Estado, pero- a la inversa de la mayoría de los países del Mundo- muy poco eficaz. En estos mismos espacios hemos contado ejemplos de cómo el Estado interviene mucho más fuertemente, incluso, que en la Argentina, pero con una diferencia tiene éxito. Un ensayo de explicación a tal situación puede ser que algunas decisiones están fuera de la grieta, no importa si el conductor del Estado es de derecha, izquierda o centro, hay situaciones que no se toleran y los organismos con autoridad intervienen rápidamente y a ninguno de los controlados o sancionados se le ocurriría ir a la Justicia para cuestionar tal decisión porque probablemente reciban un castigo mayor que es el de los consumidores.

Más allá de la capacidad o no del Gobierno de turno de poner en caja a cuasi monopolios, especuladores, etcéteras se va otro año y la Argentina parece deberse un debate cierto entre todos sus actores de cómo construir una sociedad que más allá de alineamientos políticos sea capaz de defender sus propios intereses. 

Esta nota habla de:
Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario