Los halcones que acechan a Suárez en la interna
Domingo, 26 de diciembre de 2021Escribe: Luis Abrego.

Pese a los deseos de Rodolfo Suárez la interna del Frente Cambia Mendoza (FCM) promete no dar respiro el año próximo, tal como hubiera imaginado el gobernador y así se lo había hecho saber a los intendentes radicales días atrás.

La idea de que 2022 sea un año preponderantemente de gestión, choca con las urgencias de aquellos que no corren por el andarivel favorito del oficialismo, es decir el de los jefes comunales enrolados en la Unión Cívica Radical (UCR). Casualmente, un espacio que contiene a aquellos con mayores chances de anotarse en la carrera por la sucesión: Marcelino Iglesias, Tadeo García Zalazar, Daniel Orozco y Ulpiano Suárez, principalmente.

Este grupo sabe que un tránsito ordenado y el correspondiente debate interno alumbrarán al elegido, que de no modificarse las condiciones del escenario local, tendrá a priori amplias chances de sostener la cadena de triunfos radicales en la Provincia. Es por ello que Suárez, pero también el propio Alfredo Cornejo, han pedido paciencia y cordura, más concentración en la gestión y dejar que el paso del tiempo ayude también a mensurar aspiraciones. Y así lo han entendido los interesados, disciplinados en la inercia oficialista: las palomas.

Sin embargo, el FCM -como buen frente- no deja de definirse por su heterogeneidad, y como no podía ser de otra manera, también por el carácter disruptivo de algunos de sus miembros. Los que no se pliegan ni aceptan fácilmente a estrategias ajenas: los halcones.

El caso más específico, hablando de radicales, es el mismo Luis Petri, ahora fuera de la Cámara de Diputados pero no de la alta exposición que supo conseguir en su paso por el Congreso. Una visibilidad que pretende volcar a su favor en pos de conseguir el premio provincial mayor en 2023: el sillón de San Martín.

Petri, reconocido por su dureza dialéctica contra el kirchnerismo y los buenos lazos que logró con el Pro en su estadía en Buenos Aires, parece en principio, no allanarse a la estrategia oficial de guardar mesura el año próximo para definir candidaturas recién en 2023. Por el contrario, sabe que necesita tiempo para recorrer el territorio provincial y lograr influir en una estructura partidaria dominada, principalmente, por los intendentes. Es por eso que con el tanque lleno, saldrá a dar vueltas por los departamentos buscando terciar una definición que ya no asoma como apacible.

Tal vez herido por el último cierre de listas que lo dejó fuera del Congreso, y ni siquiera con una banca en la Legislatura, el dirigente sanmartiniano podrá canalizar su despecho en dotar de volumen político a su aspiración. Ya sea para conseguir el objetivo o para volver a ponerse en la consideración de aquellos mismos que le bajaron el pulgar este año. Algo para lo que cuenta con la inestimable colaboración de la siempre sangrante interna partidaria que podría proveer de estructura territorial con sólo hacer lugar en la ambulancia. Para ello, además de tiempo necesita también constancia. Y es por ello que utilizará el año próximo en solidificar su postura sin acatar el pedido de Suárez.

Más virulenta y apresurada parece ser la fórmula de diferenciación que con ritmo sostenido viene generando desde hace algunas semanas el diputado nacional Omar De Marchi. El ex intendente de Luján y antiguo competidor de Suárez en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) de 2019 sigue obsesionado con convertirse en gobernador. Y va por la revancha.

Pese a aquella derrota interna de hace dos años atrás, De Marchi logró un lugar en el Congreso y protagonizó en 2021 un cierre de listas serpenteante que incluso por momentos dio señales de ruptura del FCM. El arreglo de contención que evitó el quiebre fue un jugoso pacto para el Pro, que logró además mayor representación en la Legislatura (9 legisladores) así como otra banca en Diputados para Álvaro Martínez.

Desde el macrismo mendocino apuntan que ello ha permitido un mejor equilibrio de fuerza con los radicales, pero también una consideración especial a la hora de cuantificar el peso de ese espacio, pero que sin embargo ha llegado el tiempo de la confrontación. Y para ello, es necesario exponer un modelo de gestión alternativo al de Cornejo y Suárez. Una tarea que, asimismo, requiere tiempo y que no puede concretarse de un día para el otro como pretende el gobernador si todo quedara en stand by hasta 2023.

En esa línea fue la convocatoria para trazar un plan estratégico que sirva de base para su propuesta de gobierno que De Marchi lanzó junto a la Fundación Pensar y a la Escuela de Negocios ADEN. Una iniciativa de consulta y prospección a desarrollarse en 2022 y que servirá para establecer los ejes principales de una hoja de ruta para poner en marcha si accede a la Gobernación.

Sin embargo, el lujanino sabe que con un puñado de proyectos o mostrando equipos de futura gestión no alcanza. Que es necesario establecer desde hoy una imagen crítica, diferenciada en algunos aspectos, en especial en aquellos temas que generan polémica o desgaste para Suárez.

Allí ha identificado De Marchi un potencial de construcción política para mostrar su pensamiento, pero también la alternativa que propone a esos problemas. En esa dirección, y sin ni siquiera esperar a 2022, mucho menos a 2023, ha polemizado recientemente con el Ejecutivo en al menos dos asuntos claves de la agenda local: Impsa y la Revisión Técnica Obligatoria (RTO). Y más, hasta se atribuyó el proyecto de la Boleta Única (BU) con la que el mandatario (y detrás de él, los radicales) intentó mantener la iniciativa de la agenda.

Crítico de la estatización que la Nación y la Provincia apadrinaron con la empresa metalmecánica de la familia Pescarmona, De Marchi cuestionó días atrás los beneficios especiales previstos en el fallido presupuesto nacional 2022, tales como exención impositiva para importación y avales crediticios por 300 millones de dólares que ayudaran como sostén de la firma. Según el legislador, se trata de prebendas estatales que otras empresas privadas no tienen y que se financian "con los impuestos de todos", aseguró.

Más cerca de la coyuntura y la agenda local, esta semana también De Marchi volvió a tomar distancia de Suárez al solicitar que se suspenda la verificación vehicular que por estos días, y ante el inicio de las vacaciones, ha sobrepasado a los talleres habilitados para esta certificación necesaria para circular en todo el país. Para el diputado, es "una exigencia absurda" que debe ser postergada por 180 días y en la que además no se privó de cuestionar hasta el estado de las rutas provinciales, que como se sabe, es competencia de la administración radical a través de Vialidad Provincial. Un reclamo duro, en línea incluso con planteos de la propia oposición.

Así, con gestos constantes de diferenciación y críticas a Suárez, De Marchi empieza a construir un modelo autónomo por ahora por dentro del FCM, pero del que nadie puede asegurar su continuidad futura, algo que este año también llegó a ponerse en duda. Un divorcio en Mendoza hubiera impactado seriamente en la construcción nacional de Juntos por el Cambio (JxC), a la postre, ganadora de las recientes elecciones. Pero a futuro, nadie puede asegurar que esa táctica siga manteniéndose.

Hay quienes entienden que Mendoza es el territorio ideal para la concreción de un frente de neto corte liberal, republicano y de centroderecha, capaz de disputarle al radicalismo su consolidada hegemonía. Un espacio en el que podría volver a confluir el Partido Demócrata (PD), los más recientes y ahora de moda libertarios, así como otras expresiones tanto por dentro como por fuera del FCM. Por lo pronto, De Marchi, presuroso y ambicioso, tampoco esperará a 2023 para explicitar sus aspiraciones, mucho menos para seguir construyendo en esa dirección. Aunque Suárez no quiera, los halcones ya planean la avanzada.

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