Opinión
Un camino a la discrecionalidad
Domingo, 19 de diciembre de 2021Por Marcelo López Álvarez.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

La mañana del viernes termino de comprobar que la relación entre oficialismo y oposición en los próximos dos años será altamente compleja. En realidad, nada que no se supiera desde la misma noche de las elecciones, pero siempre hay algún incauto o incauta que prefiere creer que en la política pueden quedar actos de buena fe.

La realidad es que Juntos por el Cambio tenia claro hace muchos días que no importaba que ofreciera el oficialismo votaría en contra. Desde el oficialismo en tanto pecaron de ingenuidad suprema al pensar que la partición del bloque radical y algunos legisladores filo perocambiemitas podrían prestar su dedo para apretar el botón positivo.

Las abuelas nos enseñaron un dicho que el periodismo debería tener como norte, "piensa mal y acertaras". El Gobierno realmente pensó ingenuamente que se podía aprobar o solo fue una puesta en escena para obtener el resultado deseado, la no aprobación del Presupuesto.

Si bien la sesión comenzó el jueves las fuentes consultadas coinciden en que el DNU de prorroga del presupuesto 2021 actualizado con el índice inflacionario se está trabajando desde el domingo pasado, bastantes horas antes del comienzo de la sesión en Diputados.

El rechazo opositor al presupuesto -por primera vez desde 1983 hasta aquí- sin lugar a dudas es una victoria política y para el oficialismo la confirmación de que no esta nada cerca de empatar en votos a la oposición como algunos creyeron. Pero también es cierto que los mismos que se quejan de la discrecionalidad en el reparto de fondos de parte a la Nación a las Provincias (como por ejemplo los legisladores mendocinos) le dejaron abierta la puerta el Ejecutivo para que pueda ser mas discrecional aún. Con la prórroga del ejercicio actual, la reasignación de partidas para aumentarlo y asignarlas es una facultad que queda en la Jefatura de Gabinete, del tucumano Juan Manzur

La política jugó su juego en un parlamento convulsionado donde nadie quiso perder protagonismo en un escenario que será centro de atención permanente.

Contrariamente a lo que se pudo pensar en un primer momento la reunión virtual de Fernández, Guzmán y Giorgeva (que estaba prevista desde hace varios días) demostró que el FMI también juega mucho en la negociación con el país y la no aprobación del Presupuesto puede ser un acontecimiento inesperado pero no será obstáculo para continuar las conversaciones.

Es interesante analizar qué es lo que hoy se plantea como consenso desde la oposición para entender porque siempre estuvieron dispuestos a rechazar el presupuesto. Para Juntos por el Cambio y sus aliados perocambiemitas consenso sería que el oficialismo presentará y votará un presupuesto típico de ajuste similar a los de su gobierno con recortes en educación, asistencia social, salud y abultadas partidas de cancelación de deuda con acreedores externos. Exactamente lo contrario de lo que plantea el Frente de Todos que es su programa de Gobierno. ¿Es posible un acuerdo en esas condiciones? Evidentemente no, por lo que se puede deducir rápidamente que en realidad nunca hubo voluntad de consensuar y que la vuelta a comisiones era simplemente una maniobra para ganar horas de exposición y seguir limando al Ejecutivo.

Mientras en la diaria de los ciudadanos a discusión del presupuesto puede ser un item de información, pero no de preocupación. La inflación, los salarios y la perdida de poder adquisitivo siguen siendo el principal problema.

Los acuerdos de precios lograron recortar el crecimiento inflacionario pero no detenerlo y los anuncios de congelamientos o programas de precios acomodados solo por las fiestas suenan demasiado escasos para los ciudadanos que ven que sus salarios no logran retomar un ritmo de mejora.

La sensación de que los funcionarios son más comentaristas de los acontecimientos o de intenciones sigue siendo predominante por sobre la toma de medidas concretas que cambien el sentido de la economía. Ya lo hemos dicho más de una vez el crecimiento de la industria y la actividad económica, la creación de puestos de trabajo entre otros datos auspiciosos aún no llega a la enorme mayoría de trabajadores y trabajadoras que soporta sus días con ingresos escasos y privaciones. La teoría del derrame ya esta más que comprobado que no funciona si no hay medidas y controles efectivos desde el Estado y para eso hay que comentar menos y jugar más.

A exactamente 20 años de las trágicas jornadas del 2001 el Ejecutivo necesita con urgencia dejar de comentar los partidos para entrar a la cancha y hacer goles. Goles son amores y si quiere recuperar el favor de la ciudadanía, que perdió en octubre, deberá embarrarse y decidir para que equipo jugar. Empatando todos los partidos no se gana ningún campeonato y menos una elección.


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