Cornejo flota en un mar de internas y apunta a Cristina
Domingo, 12 de diciembre de 2021Por Luis Ábrego
Por: Luis Ábrego

El triunfo nacional de Juntos por el Cambio (JxC) parece haber transformado a esa coalición en un caldero de ansiedades en el que, más que el ejercicio del rol opositor que hoy le toca, se privilegian las aspiraciones sectoriales de cara a un 2023 no sólo próximo, sino también posible.

Particularmente ha sido la Unión Cívica Radical (UCR) la que ha llevado al clímax sus notas de discordia. No porque en el Pro, el otro partido protagónico de ese acuerdo, esas diferencias no existan. En todo caso, las están administrando con una cautela que hasta el momento el temple radical no se permite.

Todo lo que allí suceda es mirado con mucha expectativa por el radicalismo mendocino y también por el Ejecutivo provincial, por muchas razones. Asisten impávidos a la pelea de correligionarios como si en todo caso, tanto en las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) como en las generales de apenas un mes atrás, hubieran perdido en vez de ganar.

Como se sabe, la UCR es aquí la principal fuerza del Frente Cambia Mendoza (FCM) que también salió airoso de la contienda electoral, ratificó e incrementó su poderío legislativo; pero no sólo eso. Es Alfredo Cornejo, el líder de ese proyecto exitoso en la provincia, quien está conduciendo el partido a nivel nacional. Por ende, estos atisbos de desbarranque empañan el final de su gestión partidaria que se caracterizó por lo contrario: el fortalecimiento y la unidad.

Esa disputa endógena, que tiene también su explicación -precisamente- en la sucesión de Cornejo en la conducción del Comité Nacional, pero asimismo en los posicionamientos de cara a las presidenciales de 2023, no hacen más que nublar los propósitos del presente y paradójicamente, entorpecer lo que hasta el momento es una máxima en la que todos los seguidores de Alem e Yrigoyen parecen coincidir: que haya un candidato radical a presidente por JxC anotado en la sucesión de Alberto Fernández en la Casa Rosada.

Justamente, en esa carrera de andarivel estrecho son muchos los que parecen coincidir y chocar. El propio Cornejo no pierde sus esperanzas en esa dirección, pero también la nueva estrella radical (decisiva para el ajustado triunfo en la Provincia de Buenos Aires) Facundo Manes. Y a ellos habrá que sumarles las caras más visibles de la fractura del bloque en la Cámara de Diputados de la Nación: el gobernador jujeño Gerardo Morales y el senador porteño Martín Lousteau.

Así, tanto por su rol partidario como por su presencia como referente de una provincia que consecutivamente viene votando al radicalismo desde 2013, pero también por sus aspiraciones, es que Cornejo ha debido hacer equilibrio en una interna muy caliente, en la que sabe, un paso en falso puede dejarlo fuera de carrera.

Aliado de Lousteau, Cornejo avaló inicialmente el pedido de renovación que llevó a los radicales que responden al economista a presionar un cambio de conducción en el bloque de Diputados que ejerce el cordobés Mario Negri, perdedor en la última interna en su provincia. Sin embargo, cuando vio que el agua llegaba al río, dio la orden para que dos diputadas mendocinas que le responden (Pamela Verasay y Jimena Latorre, que incluso habían firmado un comunicado pidiendo la salida de Negri) finalmente no acompañaran la decisión de romper el bloque.

Es que la conformación de otro espacio suponía una afrenta partidaria que ponía en riesgo un premio mayor que Cornejo venía macerando y se estaba jugando en la otra cámara, la de Senadores Nacionales, donde desembarcó esta semana. La política nacional no se juega en un solo tablero, sino en varios a la vez.

El ex gobernador ha diagramado un esquema de sostenimiento de su posible candidatura en la exposición que pueda lograr desde su banca como la contrafigura opositora a Cristina Fernández de Kirchner. La única manera de lograrlo es tener preponderancia en ese esquema de funcionamiento parlamentario: la famosa y codiciada "vocería". Y para ello había conseguido el okey interno y también de los socios del Pro para ser el jefe del interbloque de JxC en el Senado. Es decir, la voz más importante del antikirchnerismo en el Congreso. Una tribuna institucional que se confirmó para Cornejo también esta semana.

Todo ello se caía a pedazos si el oportuno volantazo cornejista en Diputados no se concretaba y con ello, el inmediato alineamiento de Mendoza a la orgánica partidaria y a la conducción de Negri. Pero también la otra cereza del postre del reparto radical post elecciones: continuar con una silla en la mesa nacional de conducción de JXC, ahora como jefe del interbloque.

Esa posición de fortaleza del ex gobernador en el escenario nacional se da, como contrapartida, con la pérdida de control del quórum que por primera vez desde 1983 el peronismo tiene en una cámara clave como es el Senado. Desde allí, Cornejo intuye que tiene al menos dos años para mover piezas y convertirse en la contracara del kirchnerismo para la construcción de un modelo alternativo capaz de disputar el poder.

De hecho Cornejo estrenó su nuevo rol casi inmediatamente después de jurar en el Senado, al refutar los dichos de Cristina en el acto del Día de la Democracia donde ella condicionó severamente un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en su discurso también advirtió a la oposición en general y a los radicales en particular.

A la hora de aflorar las internas, Cornejo apuntó a la propia del Frente de Todos (FdT) y pidió que sea la vicepresidenta la que avale explícitamente un eventual acuerdo con el FMI y que no le deje esa tarea sólo al Presidente "y a la oposición cómplice", mientras "ella se queda con el relato" de su negativa con el Fondo que alimenta a sus seguidores.

Desde su renovado sitial, Cornejo no perderá ocasión de marcar las diferencias y contradicciones del oficialismo, pero asimismo, deberá procurar poner paños fríos en su propio frente para no agigantar las diferencias también indisimulables de la oposición. Ni las de su propio partido, que en breve dejará de conducir.

Desde su nueva atalaya en el Senado también pondrá un ojo en Mendoza, donde su sucesor, Rodolfo Suárez parece dar señales de mayor autonomía y la carrera por su sucesión parece también abierta. Una maratón local con dinámica propia y promesa de tensión que el mismo Cornejo, según su suerte en el Senado, aún no define si va a disputar. Las partidas simultáneas seducen a los ajedrecistas tanto como aquellas individuales. Incluso, en la turbulencia de los mares bravíos.

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