Presupuesto, sobretasa y plan plurianual: Guzmán proyecta una semana clave
Miércoles, 8 de diciembre de 2021

Martín Guzmán se prepara para enfrentar la próxima semana un momento clave en la carrera hacia un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que el Gobierno decidió acelerar después de las elecciones. El Presupuesto 2022 comenzará a tratarse el lunes a casi tres meses de su envío al Congreso y el ministro estará a cargo de la presentación del proyecto.

Para esa semana, también esperan en el Ejecutivo tener novedades sobre el plan plurianual, que incluirá las metas macroeconómicas que la delegación oficial negocia por estas horas con el staff del organismo en Washington. Además, según confirmaron fuentes de la entidad a Ámbito, el mismo lunes el directorio del FMI discutirá su revisión de la política de sobretasas, cuya suspensión es uno de los pedidos del oficialismo de cara al entendimiento.

Todo eso ocurrirá luego de largos días de negociación en la capital estadounidense, adonde viajó una comitiva gubernamental encabezada por Sergio Chodos (representante por Argentina y el Cono Sur en el directorio del Fondo) e integrada por cinco funcionarios del Ministerio de Economía y el Banco Central. Con sumo hermetismo, la delegación busca acercar posiciones en las proyecciones de crecimiento económico, déficit fiscal, emisión monetaria y tipo de cambio, entre otras, para cerrar un acuerdo técnico con el organismo. Ese entendimiento sentará las bases del futuro programa de Facilidades Extendidas a diez años y cuatro años y medio de plazo, que permitirá refinanciar la deuda de u$s45.000 millones que tomó Mauricio Macri pero que atará al país a una auditoría permanente de su política económica.

Si bien evitan dar fechas concretas y precisar el contenido de los debates, en el equipo económico dejan traslucir la aceleración del proceso. En ese sentido, en distintos despachos oficiales destacaron con beneplácito el mensaje de Juan González, funcionario clave en la política de Joseph Biden para América Latina. En una conferencia sobre la región organizada por la consultora Eurasia Group, en la que hoy hablará Alberto Fernández, el asesor de Biden hizo ayer la primera referencia explícita del Gobierno de Estados Unidos, el mandamás del Fondo, sobre el cierre de la negociación entre Argentina y el organismo multilateral.

Por un lado, González reclamó ayer que el Gobierno argentino y el FMI lleguen "a un acuerdo con fundamentos sólidos y razonables". Por otro, dijo que la entidad "aprendió que no siempre es posible usar un modelo para prescribir políticas macroeconómicas en un entorno político, y que se debe considerar el contexto nacional; al final del día, los argentinos tienen que idear un plan". Y agregó: "Biden habla de políticas políticamente sostenibles". En el Ejecutivo lo vieron como un espaldarazo al acuerdo. En el mercado, que extendió las subas tras el discurso, algunos lo leyeron como la consolidación de la perspectiva de un programa de "ajuste light".

Semana clave

La activación del tratamiento del Presupuesto 2022 se terminó de definir ayer por la mañana en una reunión de Labor Parlamentaria. El lunes expondrá Guzmán ante la comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados. El martes y el miércoles esa comisión debatirá el proyecto con la posibilidad de que se emita dictamen. El jueves se votaría en el recinto y luego pasará al Senado.

En Economía, evitaron precisar si la exposición de Guzmán incluirá cambios al proyecto original en función de lo negociado con el Fondo, aunque sí se espera que haya adaptaciones en el marco de la comisión. Lo cierto es que ya hubo modificaciones en muchas de las proyecciones oficiales incluidas en el texto que se remitió al Congreso el 15 de septiembre. Por caso, aquel documento proyectaba un crecimiento del PBI del 8% para este año, pero el ministro aseguró ayer será de alrededor del 10%. También redujo la proyección de déficit primario del 4% del producto al 3,5%.

Con todo, la clave pasará por las metas para 2022, que sintonizarán con los lineamientos que se acuerden con el Fondo. De hecho, fuentes oficiales señalaron que el lunes podría haber alguna referencia al plan plurianual, aunque aclararon que difícilmente se llegue a presentar formalmente en esa fecha.

Por lo pronto, Guzmán se expresó ayer, en un encuentro con autoridades del Fondo Soberano Ruso de Inversión Directa, sobre uno de los puntos más ríspidos de la negociación con el FMI, el ritmo de reactivación. "Para 2022, vemos una economía que continúa en la senda de la recuperación y crece. En un escenario prudente, hemos proyectado un crecimiento del producto del 4%", afirmó y respecto de las posibilidades de tener los dólares suficientes para sostenerlo puso el foco en el alza de las exportaciones: "Hay una balanza comercial fuertemente superavitaria este año. Esperamos lo mismo para 2022".

Como contó Ámbito, en línea con su recetario de ajuste, el FMI apunta a un virtual estancamiento de la economía el próximo año (con un crecimiento en línea con el arrastre estadístico que dejará 2021) para evitar que una fuerte suba de las importaciones trabe la recuperación de las reservas, la gran obsesión de Washington para garantizarse el repago de la deuda.

El Gobierno también espera novedades sobre el pedido de eliminación o reducción de los sobrecargos en las tasas de interés que el Fondo le cobra a los países que contrajeron préstamos cuyo monto supera el 187,5% de su cuota, como el que tomó Macri en 2018. En caso de concretarse, le permitiría al país reducir el pago de intereses anuales en alrededor de u$s1.000 millones, según calculan en Economía. Fuentes del FMI confirmaron que el lunes el directorio discutirá el tema, aunque aclararon que será parte de un debate más amplio sobre la "idoneidad de los saldos precautorios del Fondo".

El resultado es aún incierto. Si bien en la última cumbre del G20 el Ejecutivo logró que el comunicado final toque el tema, éste se limitó a pedir que "se siga debatiendo la política de sobrecargos en el directorio del FMI". Por el momento, en el reclamo de una extensión de los plazos de repago, la otra gran bandera oficial en la negociación, el Gobierno se conformó con avanzar en un acuerdo a diez años con una cláusula que permita acceder a mejores condiciones en caso de que, en un futuro, el organismo apruebe una nueva línea de crédito.


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