Las razones de los jueces para condenar al femicida malargüino Abel Vázquez
Miércoles, 8 de diciembre de 2021
Por: Cristian Pérez Barceló

El tribunal integrado por Néstor Murcia, Jorge Yapur Meca y Sergio González escribió en los fundamentos de la sentencia que lo que los llevó a la "certeza" de la condena, fueron "las decenas de declaraciones testimoniales, muchas contradictorias y de dudosa credibilidad por ser de estrechos vínculos con el imputado", las comunicaciones telefónicas, el contexto socio-cultural y "la concatenación lógica de esa información con la prueba indiciaria".

Por ejemplo, tuvieron en consideración las pautas patriarcales de ambas familias, tanto en los Vázquez como en los Villar; que Nélida era una estudiante de 21 años, mientras que Abel, con 24, y que a pesar de su juventud, supo mantener una relación oculta con Nélida durante 7 años, y que en forma paralela mantenía vínculos sentimentales con la madre de su primera hija, otra joven y Lucía Carrasco, la persona con la que convivía al momento del crimen: "es decir que mantenía cuatro relaciones ‘amorosas' simultáneas. "Circunstancia que revela a Abel como una persona con gran capacidad de mentira, de modo tal que había logrado -aún en una pequeña ciudad donde toda la población se conoce- que cada una de las cuatro mujeres no supieran de las demás relaciones", concluyeron los magistrados."

Ese entramado de mentiras va indudablemente acorralando a cualquier persona", describieron los jueces en los fundamentos como modo de anticipar el móvil que iba determinarla muerte de Nélida.

Es decir, quedó marcado a la vista del tribunal, que la víctima estaba siendo usada "para finalidades que no la dignificaban ni como mujer, ni como ser humano... cosificada sexualmente", aspecto que iba a señalar "el contexto y la dirección para la interpretación de la prueba por parte de quienes tenemos la función de juzgar".

El asunto era determinar la autoría del crimen ocurrido el 7 de mayo de 2013, y para ello recurrieron a los indicios. Tras descartar como móvil del crimen tanto el robo como algún supuesto abuso, porque las pertenencias de Nélida quedaron en la escena del crimen y porque su ropa interior estaba perfectamente colocada, sin lesiones en su cuerpo, lo que llevó a colegir que el encuentro sexual esa tarde con Vázquez había sido consentido; los jueces repasaron que las primeras pruebas que lo involucrarían fueron las llamadas y mensajes que surgieron de la lista de comunicaciones pedidas a la empresa telefónica.

En efecto, surgió que el día mismo del hecho, entre las 15,30 y las 17 hs, lapso en el que fue asesinada Villar, se habían llamado 3 veces. Y Vázquez mantendría en silencio ese dato durante 3 días, hasta que fueron a allanarle la casa el 10 de mayo de 2013, momento en que le reconoció al policía Eduardo Algaba que se había encontrado con ella "unos momentos antes". Aquí los jueces escribieron: "cabe preguntarse cómo sabía Vásquez que su encuentro con Nélida había sido ‘momentos antes' de su homicidio".

"No dudamos que esos valiosos tres días, fueron ocupados y muy bien aprovechados por Abel Vásquez, pues ese lapso resultó suficiente para que el mismo ocultara las pruebas directas que lo vinculaban al hecho, como por ejemplo las ropas y calzados que llevaba al momento del homicidio, el arma homicida, el vehículo utilizado, etc...", dice la sentencia.

Luego de transcribir el testimonio del psiquiatra que describió a Vázquez como una persona "sin mayor capacidad reflexiva, con mayor tendencia a la impulsividad y paso a la acción que al análisis racional; que presenta superficialidad en sus compromisos interpersonales y afectivos, con inmadurez emocional, primitivismo en la conducta, sin llegar a ser una patología es una forma de personalidad, con bajo desarrollo del sentimiento de culpa..."; los magistrados comprendieron que esas características fueron las que estuvieron presente al momento del crimen.

Pero lo que más complicó al acusado fue su indagatoria, donde relató en detalle una gran cantidad de actividades desplegadas esa tarde que no se pudieron sostener como posibles ni en el lapso ni los recorridos que describió. Y peor para él fue que su "versión fue desvirtuada por la prueba testimonial, instrumental e informativa" que se desplegó en el juicio. Por ejemplo, los testigos vieron a Nélida no el callejón Ibáñez donde Abel sostuvo que mantuvo relaciones, sino en zonas cercanas a la escena del crimen: el puente del río Malargüe y el cerro San Ceferino.

Además, varios testigos vieron allí una camioneta similar a la del acusado; en cambio los testimonios que su defensa presentó observando la camioneta en el callejón cercano a la ciudad, terminaron contradiciéndolo porque, por ejemplo, dijeron que eso fue cerca de las 16 y que estuvo entre 30 y 40 minutos, cuando Abel había dicho que solo estuvo 10 minutos, y sus propios empleados llegaron a decir que a esa hora la camioneta estaba en la barraca.

Estos empleados suyos, también lo complicaron en la versión acerca de las actividades supuestamente desplegadas esa tarde, contradiciéndose entre ellos mismos y, sobre todo, no pudieron sostenerle la versión de que había dejado cargando su celular en la barraca.

El celular fue importante, porque el análisis de las comunicaciones dejó varias conclusiones. Por ejemplo, que se habían intensificado notablemente en los últimos meses de vida de Nélida, las comunicaciones con Vázquez "alcanzando inclusive picos de entre 15 y 20 comunicaciones por día; y el 25% en horas de la noche".

"Evidentemente, estamos ante una frecuencia de mensajes y llamados verificados hasta bien entrada la madrugada que, indudablemente, han debido perturbar a Vásquez, fundamentalmente cuando gran parte de esos llamados o mensajes, eran recibidos por éste en horarios en los que ya se encontraba en su casa con Lucía Carrasco y sus hijas. Y usamos el verbo "perturbar", en el sentido amplio de incomodar gravemente, enojarlo, acorralarlo, etc..", escribieron los magistrados en los fundamentos de la sentencia.

Para ellos, "toda esta situación con total seguridad provocó en Abel Vásquez un estado de alteración y desesperación, pues su mundo se derrumbaba; contaba con apenas 24 años al momento del hecho, tenía una bebé de apenas 11 meses, prematura, una hija de su relación anterior con Patricia Montaña, la hija de Lucía Carrasco que vivía también en su domicilio, y la situación lo superó"... "he ahí uno de los posibles móviles del crimen", concluyeron. Ciertamente, el celular dejó a Abel complicado, incluso a través de un mensaje de texto que Lucía le envía dos días después del crimen: "No se qué tengo amor miedo pena una tristeza tan grande de sólo pensar que te pasará algo a voz o las nenas nunca hagas nada que pueda lastimarnos te amo cuídate mucho amor", y el mensaje de texto que Abel le envía a Lucía -respondiendo el anterior: "Yo también amor mío. Tengo mucho miedo por todo lo que está pasando. Las amo mucho y siempre las cuidaré y daré mi vida por ustedes" ; lo que para los jueces "evidencian la preocupación de Lucía y Abel por la investigación en curso a raíz del homicidio de Nélida Villar, y porque su prima -policía- Ivana Gutiérrez les comentó que los investigadores habían pedido o iban a pedir la ‘sábana de comunicaciones del celular de la víctima', pues Abel sabía que allí había información que lo comprometería".

De todas formas, el juicio que dejó demasiada tela para cortar en una simple nota periodística, tuvo sus bemoles en cuanto a la autoría del hecho criminal, particularmente cuando se analizaron 34 pelos recolectados, según dijeron el fiscal y la defensa, "de la ropa de la víctima".

La situación en apariencia podía desincriminar a Vázquez porque el laboratorio de muestras genéticas reveló que se correspondía con los pelos de dos mujeres que no eran ni Nélida ni Lucía.

Los jueces dedicaron varias horas a revisar el expediente y encontraron que los pelos, en realidad, habían sido extraídos de un vehículo Ford Fiesta inspeccionado por la policía en los albores de la investigación, pero que luego fue desvinculado de la causa. Es decir, los pelos no estuvieron nunca en el buzo de Nélida, no tenían nada que ver con el caso y, en definitiva, no debieron formar nunca parte de los alegatos de las partes.

Así fue como, finalmente, el tribunal escribió que quedó probado que Vázquez mató a Nélida porque era la mujer con la que llevaba una relación de pareja de mucha antigüedad, que él pretendía mantener en la clandestinidad... y esta mujer ya no estaba dispuesto a ello". 

Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario