Opinión
La Boleta Única y los únicos boletos para 2023
Domingo, 5 de diciembre de 2021Por Luis Ábrego.

Como si aquí no hubiera pasado nada, oficialismo y oposición empiezan a cerrar un 2021 electoral en los que además de vencedores y vencidos asoma luego del comicio, la tenue sensación de esbozar ir por más o intentar modificar el rumbo para mantenerse vivos.

Está claro que las realidades que radicales y peronistas, por tomar a los actores principales de ambas coaliciones mayoritarias en Mendoza, preanuncian para el año próximo agendas propias en base a las enseñanzas que dejaron tanto las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) como las generales.

Envalentonados unos y aún desorientados otros, tanto desde el Frente Cambia Mendoza (FCM) como desde el Frente de Todos (FdT) han procurado dar señales de registro de un resultado electoral que consagró una hegemonía para radicales y sus socios y un severo alerta de dilución para peronistas y aliados.

Desde el oficialismo, la apuesta contundente parece haberse jugado en ocasión del congreso partidario de la Unión Cívica Radical (UCR) que se celebró este fin de semana en la cual tanto Alfredo Cornejo como Rodolfo Suárez aprovecharon para remarcar que el triunfo electoral no fue una casualidad, sino en todo caso la consecuencia de lo que ellos denominan un "buen manejo del Estado".

Todo ello pese a las reiteradas denuncias de discriminación en la asignación de fondos nacionales, pero especialmente de la magna dificultad que supone atravesar una pandemia que sigue inquietando, ahora con la variante Ómicron: pero decididamente en contra de las restricciones indiscriminadas, con escuelas abiertas y haciendo equilibrio entre la salud y la economía.

En ese contexto, la palabra "unidad" sobrevoló en los discursos partidarios más importantes. Casi como una especie de salvoconducto preventivo que impida que aquellos con aspiraciones para el 2023 pierdan el foco de la gestión, pero también que las inquietudes sectoriales promuevan prioridades diversas que trastoquen el monolítico y hasta ahora coordinado accionar del oficialismo.

En ese contexto, llamó la atención la demanda de los radicales capitalinos al hacer pública una solicitud dirigida a las autoridades de la cumbre partidaria en la cual introdujeron un elemento de discusión que pese a los posicionamientos públicos no parece haber pleno acuerdo. O al menos, apuro en su implementación: la Boleta Única (BU).

Así los congresales que responden al intendente Ulpiano Suárez pidieron celeridad en la aplicación en Mendoza de un sistema probado en el mundo, con interesantes experiencias en el país, cuyo mayor mérito en nuestro caso sería el de la desaparición de la cuestionada lista sábana. ¿Los argumentos? La disminución del costo de la política, la transparencia y la equidad entre las fuerzas que intervienen.

Distintos observadores coinciden en que si hasta el momento la BU no ha tenido mayor inserción en más provincias e incluso en el ámbito nacional es por mera especulación política, ya que ello limita el poder de las estructuras partidarias, como también de quienes las conducen, para el establecimiento del orden de las listas en el caso que no surjan de una elección interna.

Tras el planteo capitalino, todas las miradas se posaron sobre Cornejo que, como se sabe, sostiene desde más de una década también el poder partidario; pero además sobre Suárez, en especial de quienes creen ver en la maniobra capitalina un gesto diferenciador tras el empoderamiento y ratificación que dejó para el gobernador la reciente elección.

Sobre todo porque el gobernador ya se había expedido favorablemente en esa dirección y muchos de los argumentos en pos de la BU van en línea con los de la reforma constitucional propuesta por el mandatario que aún reposa sin mayores definiciones en la Legislatura.

Pese a que de uno y otro lado aseguran que no hay diferencias internas, y menos sobre este tema, al pedido capitalino se agrega también la necesidad de insistir en esa reforma institucional a la que el Partido Justicialista (PJ) se niega sin mayores argumentos y la Ficha Limpia en la Carta Orgánica partidaria; un combo al que ya su mera instalación y debate supone fricciones para un oficialismo todavía exultante, pero que deberá administrar hacia dentro para no dilapidar capital político.

En la oposición, por su parte, el peronismo comienza a dar señales de recuperar el tiempo perdido, y si bien el análisis y la aceptación de la derrota por parte de Anabel Fernández Sagasti se interpretó como una suerte de paso al costado, la senadora nacional reelecta y presidenta del PJ sigue siendo la única vía de relacionamiento de sus intendentes con el mundo exterior. En especial con el abanico de recursos y relaciones que supone el vínculo privilegiado que tiene con la Casa Rosada.

En ese contexto, sorprendió esta semana la reunión que Fernández Sagasti motorizó en Buenos Aires con el jefe de Gabinete nacional, Juan Manzur y el ministro del Interior, Wado De Pedro. Allí, Matías Stevanato (Maipú), Emir Félix (San Rafael), Roberto Righi (Lavalle), Flor Destéfanis (Santa Rosa), Fernando Ubieta (La Paz) y Emir Andaos, presidente del Concejo Deliberante de Tunuyán en representación de Martín Aveiro -de licencia- pudieron compartir diagnóstico y elevar demandas en el corazón mismo de la mesa de decisión presidencial.

Intuye el peronismo que sólo con la consecución de logros contundentes para sus departamentos podrá diferenciarse de un oficialismo que les pisa los talones y que amenaza incluso con despojarlos de sus comunas en el próximo turno. Saben, que los boletos para 2023 ya están disponibles.

Así, y en una carrera contra el tiempo, tienen dos años para que la Nación baje, sin intermediarios ni dilaciones, fundamentalmente obras y programas que supongan herramientas para hacer política y no perecer de inanición. Incluso, como ha sucedido, salteando la instancia institucional del visto bueno provincial.

La visita guiada de los intendentes peronistas incluyó también una selfie con el presidente Alberto Fernández, luego de que en el último tramo de la campaña tras las derrota en las PASO afloraran gestos de apartamiento con la gestión nacional a la que incluso le pidieron que pasara "a nafta", como una crítica pública a su lentitud y accidentado andar.

Suponen también los intendentes peronistas que si la Nación cumple sus pedidos, ellos podrán confirmar así el principal cuestionamiento que hoy hacen al gobernador. Que Mendoza no es discriminada y que por el contrario lo que hace falta es tener proyectos para mostrar y gestionar en Buenos Aires. Algo que aseguran, Suárez y su equipo no generan.

Paradójicamente, todo ello se produjo en simultáneo con la difusión de un informe que da cuenta que desde las PASO y hasta las generales, Mendoza no recibió ningún Aporte del Tesoro Nacional (ATN), cerrando así el último lugar en la tabla de repartos por este concepto que además comparte con otros distritos opositores administrados por Juntos por el Cambio (JxC) como Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Corrientes, pero también por peronistas no kirchneristas como Córdoba. La política suele ser también el arte de interpretar la realidad.

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