Columna del domingo
El bronce que sonríe ¿permite sonreír?
Domingo, 28 de noviembre de 2021Escribe: Eduardo Press.

El bronce que sonríe

En el cementerio de Chacarita, en Buenos Aires, desde 1937 descansan los restos de Carlos Gardel, un gran tanguero argentino. En su mausoleo hay una estatua de bronce con una sonrisa muy marcada, una de las características inolvidables de este personaje. Su similitud con el cantante es impactante, a tal punto que para muchos la estatua es Gardel. Los fans le brindan ofrendar como flores, cigarrillos y algunos le cantan.

De acá surge la expresión "el bronce que sonríe" haciendo referencia a esta estatua.

La figura emblemática como mito

La construcción de una persona de carne y hueso en un mito es un proceso que habitualmente comienza a la muerte de la persona. Es común que suceda con figuras populares del deporte y las artes, a algunas se les atribuye influencias sanadoras y a otras se las toma como un modelo a seguir.

Muchas otras veces se constituyen en paradigmas de su arte u oficio y se convierten en la medida de "lo que está bien hacer".

Gardel como mito, dio origen a expresiones populares del lenguaje cotidiano hasta usadas por personas con muy pocas referencias sobre él.

"¡¡ Andá a cantarle a Gardel...!!",

"¡¡ ¿Quién te creés que sos? ¿Gardel?!!``

"¡¡ Me sentí Gardel !!

Y quizás la más poderosa sea "Cada día canta mejor". ¿Cómo lidiar con eso? ¿Cómo superar a alguien que no está pero que cada día lo hace mejor? Insuperable.

¿Cuál es el problema?

Definimos a las empresas como sistemas sociales humanos por lo tanto funcionan como seres vivos, se ven expuestas al devenir en estabilidad y transformación sin solución de continuidad, nada más lejano que la idea de eternidad. La eternidad es parálisis y quietud, la vida es movimiento permanente.

¿Y las empresas?

En muchas empresas han existido personas que dejaron su huella por su actividad, eficiencia y trascendencia, un dueño, un alto ejecutivo, un jefe.

A través del tiempo se constituyeron como modelo y se convirtieron en una figura "mítica e idealizada".

Estos "modelos míticos" son venerados y admirados como ejemplo de directivos que reunían condiciones excepcionales y son incorporados como modelo a seguir.

Estos modelos se transmiten oralmente a través de las generaciones con la exigencia de responder a ese "prototipo".

Si bien la figura ejemplar sirve para representar los valores y funciona como guía del espíritu de la organización no es de gran ayuda a la hora de enfocarse en la gestión actual. Por eso si se está enceguecido por estos personajes míticos pueden volverse un corsé que no permita la creación de alternativas superadoras. A mediano plazo, retomando la estatua de Gardel: el bronce que sonríe no permite sonreír.

La gestión requiere de experiencias y conocimientos, no sirven los prestados por un mito.

Los roles directivos necesitan de una visión, para poder comprender las verdaderas necesidades de la empresa.

Empresas familiares

Lo que describimos anteriormente es mucho más frecuente en las empresas familiares. Porque además de los pergaminos bien ganados y merecidos se agrega el componente emocional de los vínculos padres e hijos.

En contacto con estas empresas encontramos personas adultas, formadas, sin embargo frente a sus padres o al legado de ellos aparecen intimidados y sometidos psicológicamente. En algunos casos no pueden tomar ninguna decisión si no consultan previamente. En estos casos el "juego" es recíproco, unos no pueden asumir la capacidad de decisión y otros no pueden delegar esa responsabilidad.

También encontramos situaciones tanto desde el punto de vista de la estructura de la empresa como patrimoniales que se conservan tal cual estaban en vida del padre o abuelos fundadores. Muchas veces escuchamos: "desde que papá murió todo sigue igual, no hemos cambiado nada", aun sabiendo los perjuicios que eso ocasiona.

Recomendaciones

Sacarse la pesada mochila del mito es comenzar una gran aventura hacia momentos inciertos que puede generar inseguridad pero al mismo tiempo un sentimiento de liberación

Recomendamos que los directivos confíen en su intuición y experiencia. En muchas ocasiones los acompañamos en ese proceso hasta que adquieren la confianza en sí mismos y en sus decisiones. Para eso nada más lejos del bronce.

Haría falta hacer "el duelo" por los viejos modelos "míticos" y abrirse a aceptar nuevas ideas y nuevos proyectos. No es tarea fácil enfrentarse a alguien que aún sin estar, como es el caso de Gardel, "cada día canta mejor".

Es cierto que el ejemplo de los referentes es válido, sostiene valores, trayectoria, y prestigio, pero sólo adquieren dimensión si se combinan con la visión y la intuición y ninguna de las dos pueden adquirirse sino es a través de la propia experiencia.

Amigo lector.... ¿En su empresa hay un mausoleo con el bronce que sonríe o una estatua viviente que se mueve y palpita en el presente?

*En colaboración con la Lic. Sofía Florin, especialistas en Psicología Organizacional y Empresas Familiares

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