Mendoza, el destino más elegido para hacer turismo vitivinícola: cómo y qué buscan los viajeros
Jueves, 25 de noviembre de 2021
Por: Miguel Flores - @floresisuani

En condición de visitantes, la experiencia de las bodegas de Mendoza en materia de enoturismo fue puesta como modelo a seguir en medio de las Jornadas Nacionales de Turismo Vitivinícola que se realizan en San Juan. Los estudios sobre expectativas de turistas en la pospandemia colocan a la provincia como el destino más elegido para quienes prefieren visitar bodegas, además de haber hecho punta en desarrollo de infraestructura.

En eso coincidieron Guillermo Oliveto, de W, la consultora que llevó adelante una encuesta sobre qué y cómo optan los viajeros amantes del mundo del vino, y también Pablo Singerman, vicepresidente de la OMET (Organización Mundial de Enoturismo). Hoy por hoy, la "tierra del buen Sol y del buen Vino" ocupa el número 1 en las preferencias con el 28% de los consultados, por encima de Salta (15%), Córdoba (13%), y Jujuy (12%), de acuerdo a una suerte de radiografía de los turistas realizada por el recientemente creado Observatorio Económico de Turismo del Vino.

Las "escapadas" no urbanas en busca de espacios abiertos, sin aglomeraciones, son un sello de la nueva etapa a la salida de lo más duro de la pandemia del coronavirus, al menos hasta aquí. Es lo que destacó Oliveto, quien desde hace 15 años estudia al mercado vitivinícola y el comportamiento de los consumidores.

El experto en MKT lo pone en contexto. "Con la pospandemia la gente busca alivianarse, escapar del encierro, viajar, hasta resolviéndolo con espontaneidad". Y concluye en que "Mendoza se destaca como un destino "icónico" del turismo vitivinícola. No es lo mismo allí y en Cafayate, que hacer turismo con vino".

Su diagnóstico toma varios ejes para entender cómo decide el turista: la sensorialidad (el vino como "placer total" y el interés asociado a conocer como se elabora), el reencuentro (volver a la reunión luego del aislamiento pandémico para reforzar vínculos), la experiencia (dejar atrás la virtualidad en pos de un "descubrimiento infinito" para siempre conocer más sobre el vino) y la satisfacción (hotelería, gastronomía, orden y la importancia de un plus de servicio).

Mariana Cerutti, hospitality manager de bodega Andeluna, en Tunuyán, pone en valor "la historia" como atractivo en una Mendoza con casi 2 millones de habitantes y un promedio de 145 bodegas abiertas al turismo, para explicar el posicionamiento.

Cerutti reseña el largo trayecto de la industria en la provincia, desde la llegada de las primeras cepas de Malbec que llegaron de la mano de Miguel Pouget a mediados del siglo XIX, "hasta que desde los 90 se empezó a trabajar con la modernidad de los varietales, las Denominaciones de Origen y la formación de los primeros técnicos en turismo, para más tarde incorporar la gastronomía en las bodegas. Pero no podríamos haber llegado a este presente si no "picaba el bichito" del alojamiento, el querer dormir en una bodega, entre viñedos".

Argentina, Tierra de Vinos

Es el nombre elegido por el plan de marketing que entre el sector privado y el Gobierno nacional a través de Inprotur decidieron relanzar para promover a las principales regiones vitivinícolas del país en el mundo. Su antecedente más cercano data del 2013, aunque en ese momento no fue más que un intento que no prosperó.

Para monitorear las acciones, durante las Jornadas Nacionales del sector en la capital sanjuanina se presentó la primera prueba piloto del Observatorio Económico de Turismo del Vino. Su director, Pablo Singerman, coordinó un relevamiento a través de redes sociales, de agosto a setiembre de este año, entre184 personas que planificaron un viaje, con visita a bodega incluida, entre setiembre y marzo del 2022.

Sus principales resultados: la edad promedio de quienes optan por recorrer establecimientos vitivinícolas es de 40 años, un primer cambio de tendencia que trajo la pandemia. "Casi 30% son millenials, es a los que se debe apuntar con la oferta. Históricamente el rango etario siempre fue mucho mayor. Pero además, el 90% de los consultados modificó hábitos: 6 de cada 10 tienen más ganas de viajar que antes, mientras que para un 11% esas ganas disminuyeron".

Otros indicadores en favor del enoturismo en Argentina pasan por el combo costos y la incertidumbre que acarrea la situación sanitaria en el mundo. En ese marco, Singerman resalta cambios también en los medios de transporte.

"Reapareció el vehículo propio, elegido por más de la mitad de los encuestados. En segundo lugar está el avión (31%), y el micro (17%).

Segmentar por poder adquisitivo: cuál es el foco del negocio

El mundo del vino ¿Está al alcance de todos los turistas? Probablemente no, y esa puede ser un lado polémico de su potencial desarrollo.

Oliveto admite que el poder adquisitivo es determinante para focalizar la oferta y segmentar el negocio. De hecho, en base a datos del Indec sobre ingresos familiares, le pone números: 3,2 millones de hogares, el 22% del total, concentra el 54% de los ingresos. Traducido a las franjas de consumidores coloca a la franja ABC1 como piso de los turistas de acuerdo a su bolsillo, los hogares que ganan más de $410.000 mensuales.

"Corregimos los datos de Indec, porque la gente tiende a declarar menos. Así, los turistas se dividen entre quienes deciden las cosas por las que vale la pena pagar, y en la punta de la pirámide está el "glam", quienes no se fijan en el precio cuando van a gastar", dice Oliveto, para quien la estructura se completa por quienes deciden por la relación precio-calidad razonable, y en la base, quienes consideran determinante el precio".

A esa mirada Singerman aporta la suya. "En pandemia Mendoza fue la primera en abrir el turismo del vino a los visitantes locales. Pero el nivel de precios fue un problema".

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