Entrevista a Lautaro Jiménez
Sin representación parlamentaria tras 8 años, cómo buscará el FIT volver a seducir en Mendoza
Martes, 23 de noviembre de 2021
Por: Facundo La Rosa

Con 143.381(14,03%) votos en las elecciones legislativas de 2013, una cifra inédita para ese espacio, el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) se posicionó en una sorpresiva tercera posición que le otorgó la posibilidad de colocar un diputado nacional (Nicolás Del Caño), cuatro legisladores provinciales y cinco concejales. Si bien nunca más repitió esos números, desde entonces la izquierda tuvo siempre representación parlamentaria en Mendoza, hasta mayo del año próximo, cuando pierda todas las bancas que hoy ocupa.

Ello se debe a que su desempeño fue mermando con el pasar de los comicios. En 2015, el caudal se mantuvo alto (109.104 votos, 10.6%), e incluso creció en 2017 (121.869/11,51%), aunque en aquella ocasión perdió el tercer lugar, que le arrebató el Partido Intransigente (conformado por Protectora y aliados). El marcado descenso se produjo en 2019, cuando las adhesiones alcanzaron las 36.221 (3,37%) y por primera vez en seis años el frente no obtuvo ninguno de los cargos que se ponían en juego. El apoyo creció en las legislativas del pasado 14 de noviembre (47.864 sufragios/4,83%), pero tampoco alcanzó para apoderarse de algún escaño.

"En un mecanismo, como el de Mendoza, donde los pisos mínimos duplican al de otras provincias con sistemas unicamerales, se dificulta la representación para las fuerzas no mayoritarias", evaluó el senador Lautaro Jiménez, uno de los dos legisladores que el FIT perderá en el recambio de 2022.

Jiménez, senador provincial del FIT, dejará su banca en el recambio de 2022 (Foto: Cristian Lozano)

Docente de primaria y militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (uno de los tres que integran la coalición de izquierda, junto al PO y al MST), el (ahora) excandidato a senador nacional analizó -en diálogo con Sitio Andino- el avance de esa fuerza a nivel provincial y nacional, las perspectivas a futuro, los proyectos que quedan como "legado" para tratar y cuál será la estrategia para recuperar el terreno perdido.

-¿Qué balance hacen de su performance parlamentaria en Mendoza durante estos ocho años?

-Ha sido un periodo en el que nos ha tocado colaborar e intervenir en distintos procesos, desde la discusión por el ítem aula, los últimos presupuestos de Paco Pérez y los del radicalismo, la Ley 7.722, el conflicto vitivinícola, etc.

Lo que caracteriza a la izquierda es que siempre estuvo del mismo lado, jugando el mismo rol. Acompañando, sosteniendo y apuntalando las luchas sociales. Y fundamentalmente manteniendo la independencia política. Nos da mucho orgullo haber sostenido tanto tiempo la coherencia.

-¿A qué adjudica entonces esta pérdida de apoyo del electorado en los últimos comicios?

-Son distintos procesos. Tiene que ver con la dificultad de mantener volúmenes de votos tan altos y en un mecanismo, como el de Mendoza, donde los pisos mínimos duplican al de otras provincias con sistemas unicamerales, se dificulta la representación para las fuerzas no mayoritarias. Con el casi 5% que obtuvimos en las legislativas, en otros distritos del país hubiésemos obtenido bancas.

Las causas pueden ser muchas y diferentes. Las veremos con el tiempo. Tuvimos un retroceso en el 2019 y logramos empezar a recuperar este año, acercándonos a los 50 mil votos. Habrá que trabajar en sostener esa recuperación y crecer hacia los próximos años.

-¿Cuál es la estrategia para lograrlo?

-Hay una parte vinculada con el desarrollo militante que tiene la izquierda en comparación con años anteriores. Se ha notado que es mucho mayor. Se advierte una influencia más directa del voto en los lugares donde hemos desarrollado mayor militancia. Nos falta llegar a otros y ver cómo se presenta el escenario político, que es muy cambiante de una elección a otra.

Lo importante es estar preparados y más organizados cuando se abre el juego y se presentan cambios bruscos. Tenemos el ejemplo de Jujuy, donde a principio de año la izquierda perdió cuatro bancas en la Legislatura, a raíz de que el piso del padrón era muy alto, además de otras condiciones. Se retrocedió, pero sostuvimos la militancia y a los pocos meses sale Alejandro Vilca (NdR: diputado nacional electo por esa provincia) con una performance que superó cualquier record.

Es real que cambió la coyuntura, la cantidad de fuerzas que se presentaban, etc. Lo importante es que ante esos escenarios variables, logramos tener una capacidad de adaptación, no sólo cuando los resultados son favorables, sino también cuando son adversos.

-¿Considera que la atomización de las terceras fuerzas en las últimas elecciones de Mendoza perjudicó al FIT, ya que muchas de las personas que los acompañaron en 2013, pueden haber optado por alguna de esas tantas alternativas a los dos frentes mayoritarios?

Perjudica a todos en general, no sé si directamente al FIT. De hecho, en 2017 Protectora quedó ubicado tercero con el 17% y aun así el FIT logró mantener un volumen de votos muy alto también. Son múltiples factores: el oficialismo logró un porcentaje que nunca antes se obtuvo, hubo una dispersión de terceras fuerzas... pero debemos estudiar mejor esa diferencia de 60 mil votos menos y hacer un análisis desglosado para determinar adónde fueron. No tenemos aún esa herramienta.

Jiménez fue canditato a senador nacional en los últimos comicios (Foto: Prensa Legislatura)

-Desde otros espacios legislativos se les ha atribuido "falta de participación" en la labor parlamentaria o bien de ser "abstencionistas sistemáticos" en buena parte de las votaciones de proyectos ¿Cree que hubo algo de eso en la consideración de los electores en estos comicios?

-No hemos encontrado gente que nos haya dicho eso, ni hemos recibido esa crítica personalmente. Por el contrario, tenemos mucha participación en comisiones. Me ha tocado ser autoridad en la comisión de Educación; en Ambiente he tenido un rol muy importante.

Lo de la abstención también es falso. Se trata de un recurso político muy puntual para determinados proyectos. Más allá de las chicanas, en general si ven la matriz de conducta del FIT es votar a favor todo lo que sea progresivo en cuanto a la ampliación de derechos del pueblo trabajador, mujeres y la juventud; y en contra de cualquier ataque a eso, como el endeudamiento, ajuste, etc.

-Durante su estadía en la Legislatura han presentado una significativa cantidad de proyectos, algunos de los cuales contaban con un importante respaldo popular ¿Qué les faltó para que fuesen acompañados por otras fuerzas para logar su aprobación?

La experiencia que tenemos a lo largo de los años es que se aprueban los proyectos que logran tener una masividad en el apoyo de la calle y una lucha más activa, y eso hace que se instale en la agenda de otros partidos. El ejemplo más concreto es el de la jubilación de los obreros de viña, un proyecto presentado por el FIT y luego otras fuerzas consideraron que era importante, lo desarrollaron y con el paro histórico de este año, se convirtió en ley. La restitución de la Ley 7722 fue un proyecto propio; la legalización del aborto empezó como una bandera de la izquierda, que nos trataban de locos cuando lo presentábamos, pero cuando fue tomado por un movimiento de masas conocido como la marea verde, se aprobó y salió.

Es positivo que se sumen de otros sectores, porque si no es imposible que salgan. Con el tiempo te das cuenta que es más importante lograr tener el empuje social y de afuera, que presentar un proyecto bien elaborado y buscando construir consensos, que luego no pasa el filtro.

-¿Qué proyectos del FIT, o que surgieron de esos movimientos sociales, quedan pendientes de tratamiento, con perspectiva de ser sancionados?

-Cualquiera que se tome de esos movimientos es importante. En Mendoza -por ejemplo- impulsamos la modificación de la Ley de residencias médicas, un sector con un protagonismo esencial durante la pandemia y que alzó la voz en contra de las injusticias a la que es sometido.

Entonces, un movimiento social importante permite que salgan proyectos con los que quizás los partidos mayoritarios no están muy de acuerdo. En contrapartida, otros que sí ven bien pero que no cuentan con un movimiento de gente atrás luchándolo, no lo sacan porque consideran que es hacerte un favor.

Hemos recibido elogios de proyectos de ley propios desde sectores del oficialismo, pero se han opuesto, como con la ley de jardines maternales para institutos terciarios de educación superior. Fue debatido en dos comisiones, contó con un informe positivo de la DGE, y aun así las autoridades de ambas cámaras decidieron que no se iba a tratar porque era un proyecto del FIT.

-Más allá de la militancia, ¿cuál será su rol una vez que deje su banca de senador en 2022?

-Haré lo mismo que hicimos siempre los parlamentarios de izquierda. En mi caso será volver a dar clases. Soy maestro de grado suplente, así que tendré que presentarme a los llamados y tomar un cargo. 


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