inflación y pobreza
Refundar a la Argentina, la materia que el Gobierno se lleva a marzo
Domingo, 21 de noviembre de 2021Myriam Ruiz - @myriamruizbarrio

¿Te imaginas si cada vez que fueras al supermercado a hacer la compra semanal te encontraras con que los precios han subido? Te estarás riendo como yo cuando escribo esto, pues esto es lo que nos pasa a los argentinos cada vez que vamos a la panadería, carnicería, al súper o al almacén amigo.

Los argentinos convivimos con una inflación interanual del 52%. Es, luego de Venezuela, la inflación más alta del mundo. Tenemos 5 veces más inflación que Brasil y 8 veces más que México, principales economías de Latinoamérica.

El porqué pasa esto en nuestro país lo resumimos en una línea: el país (los gobiernos) gastan sistemáticamente más de lo que deberían.

Además hay una especie de conciencia indexatoria que convive en nuestra sociedad. Diarios económicos del mundo publican notas y opiniones por estos meses en los que se explica que los argentinos tendemos "a indexar contratos; alquileres; los sindicatos negocian aumentos de sueldos anuales" todo basado en la inflación del mes o del año anterior.

"Hay gente que aumenta sus precios todos los meses un x por ciento por las dudas. Como no sabés qué va a pasar, en la medida de los posible te cubrís", explica un empresario a The Economist, en esa línea.

Así las cosas, la culpa no puede atribuirse a un solo modelo de gobierno. Mauricio Macri llegó al poder en el 2015 debido al descontento popular por el aumento inflacionario pero mantuvo el gasto estatal alto y, en vez de imprimir dinero, en su caso financió emitiendo deuda.

Así fue que el modelo implementado por Macri trajo fondos especulativos del exterior atraídos por las altísimas tasas de interés que daban esos papeles emitidos, y generaron una grave crisis económica. Recordemos la corrida cambiaria de 2018 que llevó a una megadevaluación del precio.

Macri perdió las elecciones en 2019 y terminó su mandato con la inflación más alta de las últimas dos décadas: 53,83%.

Pero el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner no ha podido domar los precios y ha seguido aumentando el gasto en subsidios y planes sociales.

Esa estabilidad artificial, que se explica en medidas proteccionistas, fuertes subsidios a algunos sectores y el congelamiento del tipo de cambio, tiene un costo: la economía casi no ha crecido desde 2008.

El Gobierno nacional no ha podido dar respuesta a dos grandes desafíos: la inflación altísima que no permite vivir y la pobreza que es récord (más de la mitad de niños y adolescentes argentinos vive en un hogar pobre).

Alberto Fernández dijo, antes de las elecciones, que convocará a un diálogo a la oposición y empresarios.

Tal vez esa, la del diálogo, sea la única opción que le queda a Argentina. Hay falta de liderazgos fuertes y luego de la derrota del oficialismo en las elecciones del domingo pasado el Gobierno debe tirar cuerdas para amarrar este "barco" en puerto más o menos seguro y esperar a que amaine la tormenta.

Los argentinos necesitamos un país sólido y seguro, que sea cimiento de nuestros sueños y esperanzas. Necesitamos volver a tener esa Argentina que le debemos a nuestros hijos y nietos, para que no se vayan del país y para refundarnos desde la base más pequeña, que es la familia.

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