Opinión
¿A cinco minutos de un nuevo experimento?
Domingo, 7 de noviembre de 2021Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

 A una semana de las elecciones legislativas prevalece la falta de interés de los ciudadanos por sobre la campaña electoral y las no propuestas de los candidatos que prefieren las frases hechas, las imágenes y la grieta por sobre las propuestas.

El foco de los ciudadanos sigue puesto en la vida diaria, en la preocupación por los precios y una inflación que parece no ceder. Mientras el Gobierno sigue apostando a controlar transitoriamente los precios de alimentos, medicamentos y productos de primera necesidad como primer paso de una política de estabilización del costo de vida, que aún no está clara y que además habrá que ver cómo resulta.

Las discusiones de propuestas a futuro (sobre todo de la oposición) no se dan en la campaña, sino que toman un camino ya conocido. Alguien las plantea y los medios y después los dirigentes de la oposición las toman y comienzan a repetir como verdades reveladas en sus apariciones mediáticas hasta que logran que parezcan un reclamo de la sociedad. Básicamente ese es el proceso que vienen realizando desde hace años.

Desde el otro lado el oficialismo no logra instalar en la agenda los números positivos que va arrojando la lenta marcha de la economía. Ni siquiera logró que permaneciera más de 24 horas visible la importante inversión para elaborar hidrogeno verde que se anunció desde Escocia el lunes.

La mecánica parece comenzar a funcionar otra vez con un tema que suele aparecer recurrentemente y que un sector relacionado a la oposición intenta imponer; La dolarización.

En la última semana algunos de los economistas de consulta de los principales referentes opositores comenzaron a escribir y hablar de la necesidad de la economía argentina de avanzar hacia un proceso similar al que viene sosteniendo Ecuador desde hace poquito más de 20 años. Casualidad o no justo en el momento que el ex presidente Mauricio Macri comenzaba a agitar que su espacio político hubiera arreglado con el FMI en cinco minutos. ¿La dolarización sería parte del arreglo?

Un mendocino, Alfredo Romano (h) viene sosteniendo desde hace varios años con artículos periodísticos habituales que es el camino para que la Argentina estabilice su economía. La gran pregunta es cuál es el costo social de ese proceso en un país que tiene los precios de sus alimentos y muchos insumos atados a los precios internacionales en la moneda estadounidense pero sus salarios e ingresos absolutamente pesificados. Sin contar que es solo una teoría incomprobable que la dolarización generaría confianza entonces cortaría la fuga de dólares y habría suficiente moneda norteamericana para el funcionamiento de la economía. Conociendo la personalidad de los grandes capitales vernáculos y la demostración tangible de que las multinacionales (que hoy controlan la gran mayoría de por ejemplo el mercado de alimentos de la Argentina) son también fugadores seriales en cualquier parte del mundo la afirmación carece de fundamentos sólidos.

La aparición del tema en nuestras pampas justo cuando el mayor ejemplo de ese sistema, Ecuador, comienza a discutir abandonarlo da para sumar aún más dudas de cuál es la verdadera intención. Será que se arreglaba en cinco minutos porque se busca que la Argentina -que tiene un modelo exportador y proveedor de materias primas de la más diversa índole para los países centrales- sea el nuevo laboratorio para ensayar la dependencia monetaria del país del Norte justo en plena guerra comercial con China.

Los dolarizadores suelen apelar a los mismos argumentos con los que se defiende la política económica ecuatoriana; que la estabilidad, que la inflación, que la confiabilidad etc. etc. Claro está que en su radar jamás aparece la población, los ciudadanos o cómo se hace para sin emitir moneda poder palear las crisis que sufre cualquier país indefectiblemente. Es lógico, para su escaso imaginario y nulo conocimiento de la política y la sociedad las únicas causas de las crisis son el "gasto público descontrolado" , el "mal del populismo" del que les apasiona hablar aunque no sepan ni entiendan.

Pero hoy por más que quieran ocultarlo los ecuatorianos comienzan a hablar de desdolarizar la economía, la pandemia abrió los ojos a la necesidad de poder manejar sus propios recursos y puso en visibilidad que los problemas sociales no desaparecen porque en la cuenta bancaria haya billetes verdes en vez de Sucres.

A principios del año pasado, antes de que la pandemia se desatará, al cumplirse 20 años del plan dolarizador un informe de la BBC destacaba los puntos oscuros del proceso.

"La dolarización no ha sido una fórmula mágica para dar la solución a los problemas de la economía ecuatoriana.

Cuando los depósitos fueron congelados en 1999, en Ecuador todavía contaba con el sucre como moneda. En ese momento, con 5 mil sucres se compraba US$ 1.

Pero cuando los ecuatorianos tuvieron nuevamente acceso a sus depósitos, el cambio se había multiplicado por cinco. Por cada dólar, la nueva moneda oficial del Ecuador, tenían que pagar 25 mil sucres.

Con ello, los principales beneficiarios fueron los grandes deudores de la banca, aquellos empresarios y sobre todo exportadores con créditos millonarios que vieron sus deudas notablemente reducidas.

En cambio, los ahorros, salarios y pensiones de empleados y jubilados fueron "aplastados" por el cambio al dólar" dice la BBC en su informe.

Y agrega que "Cuando una economía se dolariza, pierde su capacidad de aplicar su propia política monetaria, pues no puede emitir su propia moneda.

Por ejemplo, un Estado que tiene una moneda propia puede imprimir billetes para aumentar la cantidad de dinero en el país. A esto se le llama política monetaria expansiva.

De esta manera se estimula la inversión y así puede lucharse contra el desempleo y conseguir crecimiento económico.

Este es el peor efecto que la dolarización ha dejado a la economía ecuatoriana porque, al no disponer de una política monetaria "se ha recurrido de manera exagerada al endeudamiento público", que es la alternativa que le queda a un Estado que no tiene moneda"

El informe de la BBC agrega que "La economía ecuatoriana es vulnerable a todo a aquello que tenga que ver con la economía de Estados Unidos, país emisor de su moneda. Según los economistas que consultamos, en este momento las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos pueden afectar directamente a la economía ecuatoriana" y cierra diciendo que "A dos décadas de haber implementado la dolarización Ecuador parece tan lejos de volver a una moneda propia como de encontrar la senda del crecimiento sostenido".

Pero hay un dato incontrastable para demostrar que la dolarización no soluciona los problemas de fondo de la ciudadanía. Hoy en Ecuador el índice de pobreza está en el 30% y el desempleo formal ascienda a casi 7 puntos que se multiplica por 3 (por lo menos) al agregar la informalidad que es altísima como en la mayoría de los países de Latinoamérica. Solo el 34% de los ecuatorianos gana 400 dólares o más que es lo que podía considerar un salario de un empleo adecuado. El promedio de los salarios de los ecuatorianos no supera los 300 dólares, pero la canasta básica para una familia de 4 miembros ronda los 712 dólares y la Vital (similar a la nuestra de indigencia) esta en los 501 dólares.

Cualquier similitud de estos números con la realidad argentina no es casualidad, en dólares o en pesos el problema de fondo no es la moneda sino las políticas que se aplican.

Con pesos está semana el Estudio de Orlando Ferreres dio a conocer su informe de inversión que muestra que la recuperación de 2021 está ya por encima de 2020 pero también de la de 2018 y 2019. La inversión esta 20.4 puntos por encima de 2020 pero lo importante es que sube 8 puntos por sobre la de 2018.

Una discusión ficticia en busca de potenciar otro experimento parece querer imponerse en la agenda argentina en medio de un proceso electoral al que muy pocos prestan atención real.

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Escribe: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202