La pareja sospechosa sigue detenida

Cómo quisieron ocultar pruebas y las nuevas pistas en el fratricidio de Godoy Cruz

Por Hernán Adrover

Un fuerte e intenso humo negro fue lo primero que llamó la atención a un par de vecinos del barrio Covimet de Godoy Cruz. A partir de ese momento, la investigación de un paradero se volcó a un crimen tremendo donde un hombre asesinó y enterró a su hermano para quedarse con sus bienes. La pareja del supuesto autor también quedó detenida y ambos continúan bajo esa condición. Las pruebas que existen, cómo las quisieron ocultar y algunos resultados que aún faltan. 

Jorge Antonio Bravo tenía 51 años y el sábado 23 de octubre, pasada la 1, fue hallado asesinado y enterrado su casa ubicada en calle Pehuajó al 2289. Los bomberos colaboraron para sacar el cadáver, el cual estaba cubierto con tierra y a unos 40 centímetros de profundidad en el patio de la propiedad. Estaba cerca de una medianera y de una churrasquera.  

Descubrieron que estaba solamente con una remera, en calzoncillos y boca abajo. Además, una vez que lo examinaron en primera instancia, tenía varias heridas de arma blanca en la zona del pecho. Luego los peritos informaron que se trataban de, al menos, cinco heridas punzo cortantes en la parte alta del tórax y cortes en la cara.

Su hermano, Juan Felipe Bravo (60), quedó detenido en ese mismo momento porque no pudo dar explicaciones sobre el descubrimiento y porque confesó a los efectivos ser el autor del crimen tras una pelea. 

La pareja del supuesto autor, Patricia Viviana Jaime (46), también quedó detenida y a disposición del fiscal Carlos Torres, de Homicidios. Ambos compartían casa con la víctima y, según la instrucción e hipótesis principal, ambos apuntados lo ultimaron para quedarse con esa casa y también con un Fiat 147.  

Bravo y Jaime fueron imputados por homicidio agravado por codicia y por alevosía, delitos que prevén prisión perpetua. En la actualidad continúan presos y a disposición del Servicio Penitenciario. 

Las pruebas que quisieron ocultar

El homicidio de Jorge Bravo tuvo un inició y fue la noche del martes 19 de octubre, momento que dejó de ser visto por sus vecinos. El miércoles 20 una persona de su entorno hizo la denuncia por averiguación de paradero en la Oficina Fiscal N°3 de Godoy Cruz.  

Al día siguiente, es decir el jueves 21, en horas de la noche, un vecino de calle Pehuajó presenció un hecho que le llamó la atención. Observó a dos personas que "entraban y salían" de la casa del hombre que estaba desaparecido y que estaban prendiendo fuego un elemento.  

No podía precisar qué era pero largaba "mucho humo negro". Con el avance de la pesquisa y pericias, confirmaron que ese elemento era un colchón (el material del cual está compuesto hace que ese humo sea de ese color). Los detenidos quisieron borrar evidencias y, sobre todo, las manchas de sangre que quedaron sobre la tela del colchón. 

Fratricidio en Godoy Cruz: dura acusación para los dos detenidos

Sin embargo, los policías de Científica encontraron más evidencias. Tras usar luminol, un compuesto químico que sirve para detectar la presencia de manchas hemáticas en algún sector específico, descubrieron que había sangre en la habitación de la víctima. 

Ambos sospechosos habían limpiado la escena pero los rastros quedaron de todas maneras. Es más, supieron que, después de sacar el colchón, levantaron la cama y la apoyaron sobre una pared para continuar borrando las "marcas".  

Jorge Bravo fue hallado con poca ropa, lo que hace inferir a los pesquisas que estaba durmiendo cuando lo asesinaron. De allí la acusación por alevosía porque entendieron que la víctima estaba indefensa en ese momento. De acuerdo a esas salpicaduras de sangre que encontraron con el luminol, confirmaron que la víctima estaba quieta al momento de ser atacada, lo que apoya dicha teoría. 

Además, según los informes de Policía Científica y del Cuerpo Médico Forense, el hombre asesinado quiso defenderse. "Tenía cortes en las manos, que son heridas de defensa", indicaron. Y por último, que los implicados utilizaron un pico para hacer el pozo donde ocultaron el cadáver. 

Ahora, los sabuesos esperan por más resultados. Como por ejemplo, determinar con qué cuchillo lo asesinaron. Esto porque secuestraron varios cuchillos de la vivienda y deben determinar cuál se utilizó. 

Por otro lado, esperan que se autoricen la apertura de los celulares para poder inspeccionar el contenido y saber si hay diálogos u otros elementos que comprometan aún más a la pareja que está detenida. Mientras esta situación avanza, los dos sospechosos continuaban presos. 


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