Archivo literario colaborativo
La Genealógica: descubrir un tesoro de escritoras mendocinas
Lunes, 1 de noviembre de 2021
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

Buscarlas, buscar sus nombres, buscar sus textos, buscar sus fotos. Rastrearlas. Encontrarlas, reconocerlas, leerlas, vincularlas. Seguir buscando - las. ¿Dónde están? Las vamos a encontrar, parece gritar desde el desierto "La Genealógica", el primer archivo colaborativo y por Internet de escritoras mendocinas.

Con un lanzamiento oficial que tuvo lugar en la reciente edición de la Feria del Libro de Mendoza, La Genealógica se presenta como el tesoro del que habla el equipo que generó el proyecto. Es también un sueño materializándose, un compromiso con la historia, la necesidad colectiva e imperiosa de llenar el vacío y, seguramente, la iniciativa literaria más desafiante generada en este territorio en los últimos tiempos.

La plataforma-archivo de escritoras mendocinas se puso en marcha después de un año intenso de trabajo e investigación. El diseño es de Mauco Sosa y la dirección de arte, un trabajo de Lucía Jaime. 

Para desentrañar parte del alma de este archivo que ya está disponible en la web para ser descubierto, Mariana Guzzante, como responsable de la idea y coordinación del trabajo, es quien ofrece varios detalles valiosos. Se trata de un "ida y vuelta" con Marcela Naciff, Licenciada en Letras -al igual que Guzzante- y a cargo de la investigación y también coordinación del proyecto. Son ellas quien en representación del equipo cuentan las razones que impulsaron esta creación.

Marcela Naciff y Mariana Guzzante. Foto: Cristian Lozano. 

-¿Cómo surge La Genealógica y en qué se termina convirtiendo?

Mariana Guzzante. La Genealógica empezó cuando estábamos en pandemia. Estábamos encerrados y lo que nos sucedió fue la necesidad de hablar, de reunir, de trabajar sobre autoras mendocinas. Y cuando estuvimos pensando cómo trabajar el tema de las autoras y no solamente las nacidas en Mendoza, sino que habían desarrollado su obra en suelo mendocino, nos encontramos con que teníamos muy poco material. Sobre todo, muy poco acceso a la información de esas autoras. Hay material, de alguna manera desperdigado en distintas bibliotecas y en la Facultad de Filosofía y Letras que tiene antologías, etc; pero nos parecía que no había un sitio donde se podía sistematizar la información y la obra de autoras que habían escrito en suelo mendocino. Incluso, nos sorprendimos nosotras, como estudiantes y egresadas de Letras, de las pocas mujeres que habíamos leído. Si bien hay estudios dentro de la academia, fue encontrar una cantidad de nombres al ir investigando. En la Biblioteca de Autores Locales de la Biblioteca San Martín, por ejemplo, encontrar que habían más de 700 títulos de mujeres que habían escrito en Mendoza y que no conocíamos o que conocíamos la décima parte.

A partir de ahí lo que siguió fue un proceso de fuego, de cuando un proyecto te posee y sentir que esto lo tengo que compartir. Lo interesante de todo esto es que la reflexión que nos atravesó a todos como equipo fue cómo reflexionar sobre un archivo. Qué es un archivo, de qué manera mostrarlo, de qué manera activarlo, cómo irlo componiendo para que no fuesen piezas de museo digitales, para que no fuesen esas páginas muertas, etc. Entonces ahí surgió la idea de armar La Genealógica, que es esta línea de mujeres autoras mendocinas que han venido escribiendo desde los principio en este suelo a través de un archivo colaborativo a través del cual todo pudiésemos agregar información. Que no fuese nada más una línea investigadora que reproduce textos que están en otros lugares, sino que todos pudiésemos agregar información, porque todos teníamos o una conocida o una recomendada o una que habían leído alguien, pero que no estaba visibilizada ni legitimada. Entonces ahí nos encontramos con cartas familiares, con fotos, con archivos caseros e inéditos que había que empezar a sistematizar. Ese fue el comienzo.

Marcela Naciff. Hay un par de elementos que son centrales de La Genealógica, que son fundantes, y es esto de que es colaborativo. Es absolutamente abierto. Desde el minuto cero no nos propusimos armar el archivo nosotras -como decía Mariana- y hacer una bajada editorial de eso, sino que este archivo fuera de todas, de todos, de todes. Que quien conociera a alguna autora que la sumara, esa es la idea del proyecto en su raíz. Y es fundamente esto porque como vimos desde el comienzo que las escritoras quedaron fuera del canon y del canon también de Mendoza. Claro que algunas no como Iverna Codina, Liliana Bodoc por supuesto que no, pero muchísimas sí. Y si no quedaron afuera del canon de alguna manera eran escritoras de segunda línea. Las escritoras mujeres eran siempre de segunda línea. Eso es lo que viene a proponer La Genealógica: poner a todas las autoras en esa horizontalidad. No hay jerarquías. Es eso que faltaba. Viene a llenar ese espacio que faltaba.

Las escritoras mujeres eran siempre de segunda línea. Eso es lo que viene a proponer La Genealógica: poner a todas las autoras en esa horizontalidad. No hay jerarquías. Es eso que faltaba. Viene a llenar ese espacio.

Y otra cosa importante de La Genealógica fue el cuestionamiento como decía Mariana, sobre el archivo. Nos preguntamos, bueno a dónde vamos a ir a buscarlas a estas mujeres que estaban invisibilizadas. Bueno, primer lugar que fuimos por supuesto, fue a nuestra santa Biblioteca General San Martín donde encontramos la casa del amor y ahí fue el primer paso.

Mariana Guzzante. Nosotros habíamos empezado a trabajar en una serie de eventos para visibilizar la Biblioteca San Martín a principios de este año y a raíz de las conexiones con la gente de la biblioteca, porque todas hemos vivido parte de nuestras vidas ahí, empezamos a dialogar sobre nuestros proyectos y obviamente se abrió un mundo. Igual era un punto directo para ir a investigar, pero a su vez, ellos también se empezaron a entusiasmar y nos traían material. Eso empezó a alimentarla a La Genealógica y esa es la idea que se trabaja y se manifiesta en la página colaborativa, que es una página para irla alimentado.

Archivo vivo: tu aporte sigue escribiendo esta historia

Es muy sencillo. Uno pone en el buscador www.lagenealogica.com.ar y llega a este archivo que se presenta como vivo y colaborativo. "Ingresá tu búsqueda", "colaborá" "¡vamos!", son las palabras que se repiten para que la experiencia por la plataforma no sólo sea la del descubrimiento de escritoras sino que sirva para recuperar las piezas de una historia literaria que se nos fue negada, ocultada, invisibilizada a la sombra de la cultura patriarcal. 

"Tenés un índice de autoras que son como las semillas, son como la primera etapa. Una serie de autoras que tienen su material cargado, que tenemos la investigación sobre su obra, parte de sus vidas, etc. Eso lo hizo Marce con Sol Delgado, toda esa etapa de rastreo", explica Guzzante. Y es así.

Con sólo abrir la pestaña "archivo", aparecen nombres como el Iverna Codina, Manuela Mur, Liliana Bodoc, Mary Sclar, Rosa Pettignano, entre otras. En varios casos aparecen sus rostros en una foto y en muchos otros no, las imágenes del perfil están vacías esperando que aparezca alguien que pueda aportar ese material. Porque aportar es la clave en este espacio dedicado a recuperar información y generar un intercambio acerca de la literatura mendocina escrita por mujeres y disidencias.

La Genealógica es un archivo colaborativo. El objetivo es que siga creciendo y alimentándose con el aporte de la gente. Imagen: captura www.lagenealigica.com.ar . 

"También en la plataforma podés agregar a una autora nueva como usuario de La Genealógica y después a la autora que ya tenés le podés agregar información. Es material editable para que la gente la siga alimentando. Esa es la idea de la página", remarca quien además de idear la plataforma, es guionista y productora cultural.

La Genealógica también contiene material accesible. "Hay poemas activados con lengua de señas, cuentos textos. La idea es que eso se multiplique a medida que nos vaya llegando material y que la gente se cope. Esa es la idea también de La Genealógica, que sea una página accesible", aporta Marcela que se siente muy orgullosa del trabajo que viene haciendo el equipo también en este sentido.

Las coordinadoras de este proyecto archivo entre libros de autoras mendocinas. Foto: Cristian Lozano.


La literatura mendocina se fundó en una mujer: mitos, textos escritos en los márgenes del papel y otros sucesos para descubrir

Luego de que el proyecto de La Genealógica se anunciara como proyecto en la Feria del Libro del 2020 en medio de las restricciones por la pandemia, el equipo emprendió un año de trabajo arduo de investigación que termina de ver la luz ahora con la plataforma en marcha. Un trabajo que se hizo contra viento y marea. Y en muchas ocasiones con "más marea que viento" -dirá Guzzante-.

-En este trabajo de recuperar autoras, ¿cuál fue el descubrimiento en cuanto a estilos y universos literarios? ¿Qué descubrimiento propone La Genealógica en ese sentido?

M.G. Bueno, hay una espacie..., algo que se lo nombra como mito. Y es que la primera novela que se escribió en Mendoza la escribió una mujer. Que es de Antonia Monclá y Santander en 1750. En plena época de la colonia, una mujer escribe en este territorio una novela, cuando novelistas eran obviamente solo hombres. Y desde acá, desde lo que eran los márgenes de la colonia. Entonces esa fundación, de esta mujer de la que no se sabe mucho, de esa obra que no se encuentra, de ese retrato que no tenemos de ella, de ese vacío se empezó a completar todo el universo de autoras que fuimos recabando.

Lo más interesante del tema no son por ahí las autoras publicadas, porque las podemos rastrear a través de publicaciones, aunque muchas de ellas han sido editadas con ediciones de autor o súper independientes y no hay copia, sino todas aquellas que escribían puertas adentro. Y eso ha sido lo más interesante de La Genealógica. Mi abuela escribió una novela que la dejó en un cajón y cuando abrí ese cajón no había una novela, había diez novelas. Y tenemos una escritora ya fallecida con mucho material que nunca fue editado; por ejemplo... Digo, estos casos, van sucediendo todo el tiempo. Y por supuesto están las autoras consagradas como Liliana Bodoc, etc, porque en el principio del proyecto era un rescate de las autoras que escribieron en este suelo en el pasado, pero después el grupo decidió abrirla a las autoras que están escribiendo en el presente. Entonces es eso, unirlas y ponerlas en diálogo.

M.N. Creo que lo que está sobrevolando toda La Genealógica es esto de la ausencia. Esto de que como contaba Mariana, que nadie sabe que la literatura mendocina fue fundada en una escritora mujer y que hay una ausencia de esta información. Esto es lo que está sobrevolando, un montón de información que también salimos a buscar. Queremos que la gente se acerque a La Genealógica y se sienta parte, que complete, que colabore. En el equipo la mayoría somos mujeres y sabemos que las cosas son así, que hay un vacío, pero esto nos lo vino a confirmar.

M.G. Verles las caras en alguna foto de un diario perdido, conocerles las vidas. Todo eso ha sido una sorpresa, un hallazgo.

M.N. Una cosa muy bonita también fue reconocer como entre ellas también se reconocían en sus momentos. Rosa Pettignano por ejemplo, la publicaba a Iverna Codina en las revistas. Se tejían entre ellas y saber eso es precioso. Hay mucho para descubrir y justamente esa es la invitación.

Una cosa muy bonita fue reconocer como entre ellas también se reconocían en sus momentos. Rosa Pettignano por ejemplo, la publicaba a Iverna Codina en las revistas. Se tejían entre ellas y saber eso es precioso. Hay mucho para descubrir y justamente esa es la invitación.

La Genealógico se lanzó oficialmente en la reciente edición de la Feria del Libro de Mendoza. / Foto: Cristian Lozano. 

-Diversidad, heteronorma, identidad, representación ¿Porqué eligieron poner estos conceptos en debate dentro del proyecto?

M.N. Al momento de encontrarte con el material te surgen esas preguntas, porque decís bueno, este es el archivo de escritoras mujeres, ¿viste?

M. G. Y sí empiezan todas las grandes preguntas: qué es ser mujer, se nace o se hace y de ahí para adelante. Cómo la representamos, qué imagen iba a tener La Genealógica, qué imagen iba a tener esa pantalla que se iba a encontrar el usuario e iba a empezar a navegar, cómo representábamos a las mujeres, desde dónde. Todo fue un proceso de debate y de reflexión. Y si iban a ser sólo mujeres o si iban a ser mujeres y disidencias, ¿no? Y quiénes son las mujeres que parecen. Bueno..., todos los miles de debates que atraviesan las temáticas de género, lo que pasa es que al configurar un archivo te genera las grandes preguntas sobre la representación porque una cosa es el archivo guardado en un cajón y otra cosa es el archivo que aparece visualizado, entonces cómo se representa ese archivo, cuál es la imagen, cual es el diálogo entre lo escrito y lo visto que nosotros íbamos a proponer, porque también todo está atravesado por la dinámica del cuerpo. Horas, noches, días. Un año entero de debates.

M. N. Ha sido muy enriquecedor el proceso de La Genealógica. Yo estoy formada en la investigación y nunca me cuestioné el tema del archivo hasta que me encuentro con este proyecto y con todo este material y fue empezar a preguntarse, qué es el archivo y qué hacemos con esto. Porque este es un archivo vivo, abierto, colectivo, accesible, rizomático, para que crezca, que este en movimiento.

M. G. Y sobre todo que nos leamos. O sea, que leamos a las autoras. Está bien, hemos leído todas a Di Benedetto, hemos leído a Draghi Lucero, a Americo Calí, a una serie de grandes autores, pero acá hemos descubierto a muchísimas mujeres muy interesantes. Muchas poetas. Y también lo que se daba en los primeros tiempos: epístolas. Las mujeres escribían, justamente por el no acceso y este conjunto de cosas que era el de quedarse en la casa, escribían -pero literal- en los márgenes del papel. Escribían en sus diarios de costura, escribían en sus recetarios de comida, escribían en sus cartas. Hay mucho de ese material, de literatura paralela, hermoso, que está en esos formatos, porque la literatura femenina está marcada por ahí. Eso también han sido rasgos muy interesantes de conocer plumas desde otro tipo de publicaciones u otro tipo de formatos. La idea es llenar ese vacío, que las podamos leer, que las podamos citar, que las podamos traer a colación y que estén sobrevolando sus universos. Esa es la idea. Por eso la presentamos en la feria en el marco del Encuentro de las Bibliotecas. La idea es llegar a distintas comunidades que puedan irla alimentando. Y después veremos. Escuelas, universidades, etc. La Genealógica seguirá su camino.

Foto: Cristian Lozano.

Las mujeres escribían, justamente por el no acceso y este conjunto de cosas que era el de quedarse en la casa, escribían -pero literal- en los márgenes del papel. Escribían en sus diarios de costura, escribían en sus recetarios de comida, escribían en sus cartas. Hay mucho de ese material de literatura paralela. 

-¿Cuántas son las autoras que actualmente conforman el archivo?

M. G. Son 89, pero son las que tenemos cargadas. La idea es al infinito. Las que haya, porque como te contábamos, hay más de 700 títulos de autoras mujeres en la Biblioteca San Martín, imaginate las que no están en la biblioteca. La idea es que llegue y que La Genealógica se expanda hacia otros lugares y podamos armar un archivo nacional de mujeres. Pero todo esto es escalable, de apoco.

Foto: Cristian Lozano. 

-¿En qué las atravesó el proyecto y en qué las enriqueció?

M. N. Personalmente ha sido una bataola. Primero, el reconocerme especialista en literatura y saber tan poco de las escritoras de mi territorio. Esto ha sido revelador. Y esa es otra cuestión que te contaba que sobrevolaba La Genealógica: la ausencia, el vacío. El vacío es una cosa muy fuerte dentro de La Genealógica, y es una cosa que en lo personal me atravesó. Una sabe, conoce el canon, y todo el paso que tiene ese canon en la costumbre, en la tradición. Y eso es tan fuerte, la idea de que el vacío es tan profundo en La Genealógica. Nos faltan textos, nos faltan fotos de estas escritoras, entonces eso ha sido complejo a nivel personal y profesional también. Yo no tengo 20 años, soy de la generación anterior y estas cuestiones no nos la cuestionábamos. Bueno, había que estudiar los poetas de la Vanguardia y eran "los poetas". Y ahora todo esto se nos ha puesto tan patente que yo todavía estoy procesando ese vacío.

M. G. Para mí en lo personal, primero que nada, ha sido el sueño. Yo soñaba con La Genealógica y de golpe verla materializada en lo personal fue un acto de magia del equipo. O sea, el equipo de gente que trabajó en La Genealógica, más de un año trabajando, contra viento y marea, pero más marea que viento y quitándole horas a todo tipo de posibilidades de trabajo y poniéndole todo el amor para que saliera el proyecto. Ese trabajo, en un alto porcentaje desinteresado por parte del equipo, para mí es una de las cosas que le dan esperanza al mundo. Eso es muy emocionante, de saber que hay gente que no importa las condiciones, lleva adelante un proyecto porque siente que se lo debe la historia. Entonces esperemos que las condiciones mejoren y que el proyecto pueda seguir creciendo exponencialmente con apoyo.

-¿Y cómo sigue La Genealógica de ahora en más?

M. G. La idea es seguir con el equipo. Ahora el gran desafío de La Genealógica es buscar los fondos para seguir existiendo. Ahora se viene esa etapa, la búsqueda de fondos. Si bien ha sido un proyecto colaborativo entre distintas productoras e incluso el Ministerio de Cultura, la Biblioteca San Martín, pero también Rizoma que apoyan este lanzamiento, bueno, después tendremos que ver qué estructura de financiación puede continuar para poder seguir alimentándola. Esa es la idea.

***

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LA GENEALÓGICA. 

Además de las entrevistadas, Mariana Guzzante y Marcela Naciff, son parte fundamental del archivo de La Genealógica, Lucía Jaime en la Dirección de Arte de la plataforma, Soledad Delgado en Investigación y accesibilidad, y Mauco Sosa en Usabilidad y Diseño del sitio.


*Producción fotográfica: Cristian Lozano.

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