alegatos de apertura
La comparación de Gil Pereg con el "Loco" Juan, la estrategia de la defensa
Martes, 26 de octubre de 2021

La defensa de Nicolás Gil Pereg (38), juzgado a partir de esta semana como autor de los asesinatos de su madre y tía, comenzó a mostrar las primeras cartas para intentar evitar una sentencia condenatoria contra el imputado.

Los abogados Maximiliano Legrand y Lautaro Brachetta sacaron a una luz una comparación que sorprendió a varios y que podría ser la clave en la estrategia de los letrados para intentar que el jurado popular rechace la culpabilidad.

Fue con el famoso Loco Juan, el personaje mendocino que años atrás fue denunciado por abuso sexual contra una menor de edad pero que zafó de una condena al ser declarado inimputable.

"Comparémoslo con el Loco Juan, un personaje muy querido de Mendoza. Él pagaba su comida. Se sacaba selfies con la gente. Lo ponían a dirigir al tráfico. Estos actos que realizaba, de cierta complejidad, como saber dónde subirse a un colectivo, dónde bajarse, no impidió que cuando abusó sexualmente de una nena de 10 años fuera considerado inimputable y mandado al Sauce", explicó Legrand.

El planteo fue en base al alegato de apertura de la fiscalía, que destacó que Gil Pereg hacía transacciones comerciales, tenía juicios civiles -tanto como damnificado o como demandado- y compraba armas de fuego.

"Las personas con un padecimiento mental, pueden realizar actos de la vida negocial. Hay gente que es esquizofrénica, que son médicos y abogados. Quién no conoce a una persona que padece un trastorno mental y hace actividades todos los días", sostuvo el abogado defensor, quien empezó a mostrar sus cartas en el debate.

La vida de Gil Pereg

El alegato de apertura sirvió para que sus abogados repasen su vida de militar y la forma en la que llegó a la provincia.

Así sus abogados contaron que cuando estudiaba en Israel comenzó a sufrir sus primeros trastornos mentales. "Andaba desnudo por el campus de la universidad. La situación empeoró y por eso lo mandaron a Sudamérica", explicó Legrand.

"Vivía con 37 gatos. Él los llamaba sus hijos. Lo van a decir los testigos, sus familiares. Es parte de su delirio. Vivía en un colchón rodeado con cajas de alimento para gato, en condiciones infrahumanas, él no se siente humano. Él se siente un gato, un animal", explicó el abogado.

Y luego agregó: "Y se consideraba un gato porque en un momento determinado se divorció de la humanidad. Porque consideraba que los seres humanos eran personas que mataban animales y destruían la naturaleza. Realizaban guerras. Cosas que él vio en el ejército. Allí donde tuvo su primera crisis".

En base a esto insistió con un cuadro de "parafrenia", con alusiones y delirio y de "licantropía", que es cuando un ser humano se cree animal.

"Tratemos de escuchar a los que saben, que son los peritos. Ellos van a definir esta situación. No se queden con el encierro como única opción", cerró el abogado.

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