Basta de Natalias, basta de mujeres asesinadas por su maltratador
Domingo, 24 de octubre de 2021Myriam Ruiz - @myriamruizbarrio

Natalia preparó los útiles para salir de la escuela. Era el miércoles 20 de octubre y había cursado un día más en la escuela nocturna para adultos, donde aprendía a leer y escribir para valerse por sí misma. Era un día más en el que ella hacía valer sus derechos y se preparaba para esa vida que siempre quiso tener, con trabajo y a cargo de sus tres hijos. Pero la maldad y la violencia engendrada en un hombre no quería lo mismo.

Ella salió, como siempre lo hacía, junto a dos compañeros de estudio. Intentaba nunca estar sola a esa hora de la noche. "Tenía miedo", dirían luego sus amigas. Afuera del colegio la esperaba su ex marido y su miedo fue más evidente. El le pidió hablar unas palabras y sus compañeros se rezagaron un poco, pero siempre cerca. Sin embargo no fue suficiente.

Allí, en San Rafael, a metros de esas personas y frente a vecinos que vieron todo, a las 10 de la noche Natalia Tagua de 37 años fue asesinada a puñaladas por quien fuera su marido, su maltratador y su verdugo. En San Rafael, en plena calle, mientras testigos atónitos llamaban al 911.

Natalia murió esa noche, en esa vereda fría y desconocida. Sus hijos pasan a ser parte de los casi 200 niños, niñas y adolescentes que se han quedado sin madres -y en muchos casos sin sus padres también por ser los victimarios- debido a un femicidio. Y esto no debe ser para nadie una estadística más.

Natalia (de campera cerrada) intentaba rehacer su vida rodeada de amigos y familia que la protegían. 

Los femicidios en Argentina siguen en aumento. El observatorio MuMaLá hizo pública sus cifras para los primeros nueve meses del año: el crudo diagnóstico muestra que se produjo una muerte violenta de una mujer o travesti cada 26 horas. Son 246 femidios y travesticidios en lo que va del 2021.

Según el Observatorio MuMaLá, estas muertes provocaron que 168 niños, niñas y adolescentes quedaran sin su madre. El 9% de los femicidios fueron cometidos por miembros de las fuerzas de seguridad -policías, militares, servicio penitenciario, activos o retirados-.

Y eso que Argentina marca tendencia en Latinoamérica en lo que es Legislación contra la violencia hacia las mujeres. Leyes de protección integral e identidad de género; ley para la creación de un cuerpo de abogados especializados; modificación del código civil y comercial con la privación de responsabilidad parental a femicidas; leyes de paridad de género en ámbito de representación política y reparación económica para los hijos e hijas de esas mujeres víctimas de femicidio; la Ley Micaela sobre la capacitación en género para funcionarios públicos y el reciente cupo laboral trans.

Y sin embargo las muertes violentas de mujeres en manos de hombres, en contexto de violencia intrafamiliar o de género, siguen ocurriendo.

Por algo la ONU salió a alertar que en el mundo "no basta con Legislar para acabar con la violencia machista, además hay que llevar adelante exhaustivos controles y establecer medidas penales y de vigilancia extrema para proteger a las víctimas".

Un informe de "Vivas nos queremos" sostiene que la Justicia no puede continuar con la política de la perimetral porque no sirve. El estudio indica que 9 de cada 10 varones violan las medidas cautelares y exige la sistematización de tobilleras para el control.

"Hay que escuchar a las víctimas, cuando están vivas. Las medidas cautelares contra las víctimas es darle un papel firmado y cargar sobre sus espaldas la responsabilidad de llamar y denunciar cada vez que el victimario viola la perimetral", dicen desde el colectivo.

Obviamente estamos viendo que eso no sirve. Cada año mujeres y niñas son asesinadas ante la desesperación de sus familias por el mismo hombre que las maltrató hasta decir basta, al que denunciaron y al que alejaron de sus hijos por violento; y que en definitiva termina llevándoselas a la tumba.

Basta.

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