Liderazgo y Empresa - Opinión
"El juego del calamar", más allá de la serie
Domingo, 24 de octubre de 2021Por Eduardo Press.

"El juego del calamar" es una serie estrenada hace pocas semanas por una de las plataformas más importantes de difusión y pareciera ser que está por convertirse en la serie más vista en el mundo.

Los que escribimos esta nota pertenecemos a generaciones distintas, sin embargo logramos una sinergia muy interesante de beneficios mutuos. Esta serie nos impactó a cada uno de manera diferente.

A la parte más joven le impactó el aspecto social y realizó un paralelismo con situaciones de "vida o muerte" en la vida cotidiana. A la parte más vieja le pareció una serie extremadamente violenta y cruel.

Quizás no hay contradicción entre estas percepciones, lo más interesante para ambos son las preguntas que genera el fenómeno de "El juego del calamar".

En lo que ambas generaciones coincidimos desde nuestra función de consultores organizacionales es que la serie nos permite hacer varias reflexiones con lo que sucede en las empresas y organizaciones.

El juego del calamar y las empresas

Incluye factores muy interesantes y vigentes en el management actual pero llevados a niveles extremos que los convierten en peligrosos.

Veamos algunos de ellos

La ganancia.. ¿a costa de qué?. Obtener rentabilidad de la inversión es uno de los objetivos de una empresa. Ganar (no necesariamente dinero) es un objetivo de todas las organizaciones. ¿Ganar a cualquier costo se justifica?

Es muy común en los emprendedores tener la expectativa de ganar rápido, como eso es raro que se dé, se vive como un fracaso, tema también tratado en una nota anterior (ver "¿Emprendedor se nace o se hace?")

Saber que se está perdiendo y la ilusión que si uno sigue va a recuperar lo perdido (síndrome del jugador) como si fuera la mejor opción. Cuando está probado que la opción más adecuada es saber retirarse a tiempo y disminuir los costos.

A Daniel Kahneman, primer psicólogo ganador del premio nobel de economía en el año 2002 se lo considera el padre de la economía del comportamiento. En una de sus pruebas demostró un comportamiento irracional para tomar decisiones por sostener la ilusión de ganar a pesar de saber que se pierde.

Cuando nos preguntan cómo se puede evitar caer en esas trampas la única respuesta es "no entrar en el juego".

Someter a la gente en la empresa a un estado de hiperactivdad permanente, incluso para los mismos emprendedores y directivos no es gratuito, muchas veces lo paga el cuerpo como fue descripto en artículos anteriores (ver "El atentado a las torres gemelas y el hombre que está solo"). El extremo es el llamado "burnout"

El deslumbramiento por la imagen (la imagen lo es todo). Recuerdo hace unos años cuando era profesor en una maestría en una universidad de Guayaquil un día salió en el diario local que se iba a implementar un detector de mentiras digital a los aspirantes a un puesto de trabajo. Me pareció interesante compartir la información con los alumnos (la maestría era Comunicación Organizacional), uno de ellos dijo que habría que aplicarlo también a las empresas porque muchas te prometen cosas para que uno la elija para trabajar y después no te dan nada de lo que te prometieron.

Las reglas ordenan sin embargo, en las empresas algunas son excesivamente rígidas y pueden transformarse en una trampa de la cual no se puede salir.

La competencia extrema. La competencia tiene variantes positivas y variantes negativas, es positiva cuando la competencia permite crecer en forma armónica con el medio ambiente, en cambio cuando la competencia implica la destrucción del otro ya estamos en problemas, como se le atribuye a Gandhi: "ojo por ojo vamos a quedar todos ciegos".

Sucede lo mismo con las empresas, buscar la destrucción de la competencia después de los primeros tiempos triunfales lleva a la autodestrucción. Así fuimos testigos de la desaparición de empresas líderes en el mercado mundial después de haber iniciado una competencia feroz con la competencia.

También tenemos la competencia interna a la cual se pueden aplicar los mismos conceptos. En muchas empresas se incentiva la competencia entre áreas y equipos de trabajo con la creencia que de ese modo se van a obtener mejores resultados.

Sentir que no hay lugar para el error y que las decisiones sean tomadas como de vida o muerte. Si transmitimos ese mensaje en la empresa vamos a conseguir un nivel de ineficiencia importante porque nadie va a querer exponerse a una equivocación. La no admisión del error desvaloriza el trabajo y frena cualquier proyecto de innovación y crecimiento

¿Te parás a pensar en qué momento de desarrollo estás en tu empresa, cuáles son tus expectativas en relación a las ganancias y cómo estás manejando el tema de las competencias hacia afuera y hacia adentro?

*En colaboración con la Lic. Sofía Florín, especialistas en Psicología Organizacional y Empresas Familiares

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