Suarez: entre el voto local y la exposición nacional
Domingo, 17 de octubre de 2021Por Luis Ábrego.
Por: Luis Ábrego

Una señal contundente quedó al final de la semana que se cierra. Rodolfo Suarez no sólo tiene un protagonismo más activo en la campaña hacia las elecciones generales del 14 de noviembre, sino que además no ahorra gestos que proyectan su figura al escenario nacional y adelantan el panorama de su gobierno para los últimos dos años de su gestión.

En los estos días, el gobernador dejó la impronta de su estilo en el cónclave más relevante del denominado "círculo rojo" argentino: el Coloquio de IDEA. Hasta allí llevó algunos conceptos tal vez ciertos pero aquí remanidos y no por ello tan asiduos en esos concilábulos político-empresariales. Allí se volvió a quejar de la discriminación que Mendoza sufre por parte de la Nación en el reparto de fondos nacionales y describió -otra vez- las limitaciones que los gobernadores tienen para conducir sus provincias cuando no poseen las herramientas más potentes para revertir los problemas que surgen del descontrol de las variables macroeconómicas.

El gobernador fue incluido en un panel denominado "Una mirada federal de los desafíos postpandémicos" del que también participaron sus colegas Omar Gutiérrez (Neuquén) y Omar Perotti (Santa Fe). Y es allí donde aseguró que variables como "la inflación, la falta de confianza en la moneda y la falta de inversión" condicionan el accionar de los estados subnacionales.

Pero también consignó que es necesario "un gran debate" sobre el régimen de coparticipación ya que -aseguró- "hay muchos recursos discrecionales que se manejan desde el Gobierno nacional y muchas veces se castigan provincias ordenadas, con políticas austeras, de no aumentar el empleo público, de no invertir en planes sociales sino en programas para generar empleo genuino". Una bolsa de recursos valuada en 16.500 millones de pesos que Mendoza no recibe y que podrían apuntalar la producción y las arcas provinciales. En síntesis, Suarez no hizo más que llevar a IDEA la línea discursiva de la campaña del Frente Cambia Mendoza (FCM).

Pero no sólo eso, ante el mismo auditorio, volvió sobre el otro eje fuerte con que el oficialismo local marcó su diferencia con la Casa Rosada en este año y medio de pandemia: el manejo de las restricciones y la política que aquí se implementó para "cuidar la economía, la educación presencial" y "las libertades que había que proteger". Discurso local para una tribuna nacional.

Asimismo, Suárez no se privó tampoco de cuestionar la demorada política de vacunación, ni las medidas de reacción del kirchnerismo tras las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), a las que definió como de "corto plazo". Música para los oídos de una oposición expectante ante la posibilidad de un triunfo nacional.

Algo similar ocurrió el sábado con la presencia en Mendoza del jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, con quien además puso en marcha convenios como el Distrito del Vino que ya funciona en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y otros que tienen que ver con una de las apuestas fuertes de Suárez para la diversificación de la matriz productiva tras el fracaso de la minería: la economía del conocimiento y las industrias creativas.

Ahora de local, Suarez se mostró a la par de uno de los presidenciables de Juntos por el Cambio (JxC), tal vez el más consolidado, y volvió a desgranar su guión de doble efecto: tanto en la escena nacional como en la local. Pero con aderezos de ocasión: el fortalecimiento de la unidad de la oposición, la insistencia con las medidas "electoralistas" que van desde la vuelta del público al fútbol a los incentivos para detener la caída del poder adquisitivo. Una estrategia que según estiman en JxC se le volverá en contra al mismo Alberto Fernández con el aumento del déficit y la inflación por emisión.

Quienes en la recorrida sabatina fantasearon con la dupla Rodríguez Larreta-Suarez en una hipotética fórmula presidencial para 2023 tal vez se quedaron con gusto a poco. No hubo ningún indicio de ello más de lo que se vio. Sí la constancia de que en un contexto adverso por la pandemia, y con un estilo sobrio, Suarez ha logrado un lugar en la variopinta constelación del menú que la oposición le puede ofrecer a la sociedad dentro de dos años. Una línea sólida de articulación electoral entre la campaña nacional y la local por la que además ya pasaron Martín Tetaz, Patricia Bullrich y que para la semana próxima anuncia a Martín Lousteau.

Cuando se afirmó que el rol de Suarez en esta etapa de la campaña tomaría otro protagonismo no estaba del todo claro que el gobernador también asumiría el primer plano de lo que en su gobierno bautizaron el "modelo Mendoza" y al que mucho de sus funcionarios no tardaron en ofrecer incluso, "exportar". Por aquellos días tras la euforia del resultado de las PASO se consideraba que esa representación nacional del proceso local quedaba encarnada únicamente en la figura de Alfredo Cornejo, quien por su rol como presidente nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) e integrante además de la mesa de conducción de JxC sería la única cara mendocina visible.

Por entonces se le reservaba a Suarez la potenciación de la lista de "los tres gobernadores", con apariciones de campaña en el territorio que consagraran lo que en el Cuarto Piso de Casa de Gobierno también se han propuesto: plebiscitar la gestión del mandatario tal vez ¿hacia un camino de mayor autonomía política respecto de su antecesor? Quienes incluso fogonean y celebran el salto del gobernador a la consideración nacional también aseguran taxativos: "El Rody jamás se va a pelear con el Alfredo".

Por lo pronto entonces, Suarez alterna hiperactividad e hiperexposición que podría resumirse por estos días en la tríada gestión, campaña y proyección. De hecho, el mismo sábado luego de las visitas porteñas viajó a San Rafael para el tradicional almuerzo de la Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria de ese departamento con un discurso en la misma línea argumental. Y así será invariablemente hasta la previa de la elección e inicio de la veda el viernes 12 de noviembre, para lo cual quedan apenas 27 días. Un poco menos de un mes en que lo local será global y viceversa, y donde la incertidumbre irá en aumento de la mano de la ansiedad respecto de lo que el electorado priorice a la hora del voto.

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