Salsa Blanca alquiló por una noche la máquina de volver en el tiempo
Martes, 12 de octubre de 2021
Por: Walter Gazzo

El domingo fue especial. Mientras Messi y sus muchachos brillaban en el Monumental, mostrando un presente sensacional, en las tablas del Teatro Plaza el tiempo volvía atrás por un rato con la firme intención de mostrar lo bueno y poderosa que fue Salsa Blanca, aquella legendaria banda mendocina que nos hizo bailar a todos.

Y hay que decir que la meta se cumplió con creces, con holgura, con alegría y con la presencia angelical de Mario Mátar, sentida por todos que allí estaban. Los que estuvieron en el Plaza disfrutaron tanto como los que estaban en el Monumental.

Pasaron muchos años desde que la banda decidió parar la máquina -unos 30 para ser más precisos- pero al verlos sobre el escenario, en plena ejecución de sus canciones quedó claro que el talento no tiene fecha de vencimiento. Y las canciones fueron pasando junto a recuerdos de personajes y lugares y las cabezas se fueron sacudiendo de a poco.

Fernando Ramírez sigue siendo un frontman impecable y goza de una excelente condición vocal; Gabo Correas, Pipi Morgui, Ricardo Bujaldón, Facundo Guevara, Octavio Pepe Sánchez y Eduardo Ordóñez se transformaron en una máquina infernal del ritmo, disfrutando y haciendo disfrutar de esas canciones históricas.

Silvio Oropel (saxo tenor), Luis Cheo Rojas (trombón), Tito Velázquez (coros) y William Chavero (coros) cumplieron atentamente sus funciones como invitados como el genial Felipe Staiti, en guitarra, que le puso el toque rockero necesario (que siempre le dio Mátar).

Hubo fiesta de principio a fin, casi dos horas de canciones invencibles, caras conocidas (en realidad, miradas conocidas porque los cubrebocas nos han dado la destreza de reconocer rostros tapados), muchas ganas contenidas de bailar y una hermosa sensación de volver atrás en el tiempo por tan solo un rato.

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