Opinión
Un desacople inoportuno para el oficialismo
Domingo, 10 de octubre de 2021Por Luis Ábrego.
Por: Luis Ábrego

Apurado por la hiperactividad del Gobierno nacional en su intento de revertir el resultado electoral de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), el oficialismo local quedó esta semana a contrapierna en la primera sesión presencial de la Cámara de Diputados de la Nación tras la ola de flexibilizaciones y aperturas que también buscan dar señales de "normalidad". Como si la pandemia no existiera, o si en todo caso, sólo se le atribuyera a ella la derrota nacional del kirchnerismo.

Desde Juntos por el Cambio (JxC) el espacio opositor nacional que nuclea al Frente Cambia Mendoza (FCM) ya habían puesto el grito en el cielo cuando la sesión fue convocada, pues se hizo -según denunciaron- sin consensuar el temario que hábilmente incluía dos proyectos sensibles; uno de ellos trabajado de manera conjunta entre Anabel Fernández Sagasti y Julio Cobos (la ley de etiquetado frontal de los alimentos) y una iniciativa para establecer por ley un régimen especial de jubilación para los trabajadores de viña. De más está decir que este último tiene impacto directo en las provincias vitivinícolas, particularmente Mendoza.

La oposición nacional cree que después de la primaria del 12 de setiembre merece otra consideración a la hora de la discusión de los proyectos y la agenda en el Congreso. Sin embargo, el Frente de Todos (FdT) hace caso omiso a tal circunstancia, profundiza su estrategia enfocado en revertir las proyecciones que de cara a las generales del 14 de noviembre amenazan con debilitar su presencia en ambas cámaras, pero especialmente, con arrebatarle el quórum propio que el peronismo tiene en el Senado desde 1983. Nada más, ni nada menos. Y es aquí donde se entiende el tono de la pelea y lo que estas legislativas están poniendo en juego.

Así, entre un kirchnerismo herido y una oposición envalentonada, los cortocircuitos seguramente serán la norma hasta que las urnas terminen de sentenciar un nuevo mapa político nacional y fuerce a ambas coaliciones a convivir otros dos años con ese futuro equilibrio de fuerzas que puede ser muy distinto al que hasta hoy existió. Casi como un laboratorio de pruebas para la próxima estación: las presidenciales de 2023.

Justamente por ello, JxC pensó que pese al valor del temario era necesario hacerle sentir al FdT el rigor de que de ahora en más debe negociar si quiere legislar. Incluso amenazando con quedarse, en diciembre, con la presidencia de Diputados. Y bajo esa premisa ordenó no prestar quórum para la sesión y forzar a que el bloque que responde al presidente Alberto Fernández lo consiguiera por su cuenta, como indica la tradición parlamentaria.

Es por ello que tal vez llamó más la atención la aparición en el recinto de dos diputados radicales mendocinos, quienes desobedecieron explícitamente la estrategia del interbloque de JxC y se prestaron para dar un quórum que ni así el kirchnerismo pudo lograr (tal vez como coletazo del denominado "efecto PASO"). Sin embargo, la polémica estaba abierta, las especulaciones fueron múltiples y las explicaciones muy pocas.

Tanto Claudia Najul como Federico Zamarbide justificaron sentarse en su banca para "honrar el compromiso con los mendocinos", y especialmente, los trabajadores de viña. Y si bien en sus alocuciones criticaron los modos del kirchnerismo para la convocatoria a la polémica sesión, fueron recibidos con aplausos por sus colegas peronistas cuando ingresaron al recinto en clara señal de rebeldía a la estrategia opositora. ¿Pero a quién estaba dirigido ese mensaje? Las lecturas son diversas y hasta contradictorias. Las interpretaciones, también.

Conocedores de la interna nacional aseguran que el gesto de dar quórum de Najul y Zamarbide estaba dirigido al jefe del bloque radical, el cordobés Mario Negri, quien perdedor en su provincia busca plegarse ahora a la estrategia de sus socios del Pro sin contemplar la diversidad federal (y por ende las particularidades de posturas) de sus correligionarios. Otros, en cambio, afirman que la jugada de ambos tiene directa relación con el cierre de listas en Mendoza, y que en todo caso, es un reflejo del malestar que quedó sepultado entre algunos dirigentes, tras la euforia del resultado de setiembre en la Provincia.

Es que Najul no renovará su banca en el Congreso y debió conformarse con desembarcar en la Legislatura provincial, algo que en la lógica de la rosca política es percibido como una especie de degradación. Algo similar le ocurre a Zamarbide, quien si bien está en la boleta de diputados nacionales del FCM tiene más que escasas chances efectivas de renovar: va en quinto lugar. De ser así, aseguran, el destinatario de ese berrinche sería el propio Alfredo Cornejo, y hasta Rodolfo Suárez, quienes definieron ese armado en esta ocasión.

Pero hay más, no son pocos quienes en el oficialismo aseguran que, por el contrario, la presencia de Najul y Zamarbide en el recinto fue una intencional movida de Cornejo para demostrar que al FCM le interesaba, efectivamente, tratar el proyecto y evitar así que ese rédito sólo quedara para Fernández Sagasti y el peronismo mendocino. Y para ello, ordenó que bajaran al recinto sus dos legisladores que están más cerca del final del mandato y casi (al menos uno) sin reelección. Es decir, los que menos costos posteriores podían correr. De hecho, ambos, fueron incluidos en la lista en 2017 por el propio Cornejo. Y Najul hasta fue su ministra de Salud, aunque siempre estuvo vinculada a Ernesto Sanz.

Lo cierto es que, a pesar de que la sesión se frustró y todavía no hay fecha cierta para su tratamiento, el extraño episodio alimentó duras críticas del PJ mendocino, por las que hasta Suárez debió dar explicaciones. También el mismo Cornejo este fin de semana en la Fiesta de la Ganadería de General Alvear fue forzado a ratificar que cuando se trate, todos los diputados del FCM votarán afirmativamente: no sólo Najul y Zamarbide, sino también Jimena Latorre, Omar De Marchi y el propio ex gobernador.

Sin embargo, el hermetismo con el que se buscó circunscribir en Mendoza el episodio a una cuestión táctica de la dinámica parlamentaria, da cuenta del desacople producido en un oficialismo local que trabaja para abroquelarse e incluso hacer más contundente su triunfo en noviembre. Las versiones encontradas tampoco dieron certidumbre a la decisión -consensuada o no- de los protagonistas, ni al impacto que ello causó hacia dentro del propio FCM.

Estrategia o desaire, paso en falso o control de daño, la cuestión además generó otros cuestionamientos tal vez más fundados de aquellos que alejados de estas minucias de la política sólo esperan de ella la resolución de problemas, muchos de ellos históricos, que por peleas o chicanas momentáneas siguen acumulándose en la bandeja de los asuntos pendientes. Como si acaso en una crisis tan profunda y tan potente como la que atravesamos nos pudiéramos dar el lujo de dejar para después aquello que podemos resolver hoy, sólo por una disputa pasajera de poder. Tal vez insignificante, pero por sobre todo incómoda e inoportuna.

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