Opinión
¿Emprendedor se nace o se hace?
Domingo, 10 de octubre de 2021Por Eduardo Press.

El emprendedor

Personas entusiastas, motivadas, se sienten descubridores de América. Quizás las características más importantes sean el empuje y la improvisación, muy plantados en el hoy, el futuro es algo lejano.

Hace veinticinco, treinta o más años un emprendedor con mucho esfuerzo y sacrificio inició un emprendimiento con un objetivo claro: tener un ingreso independiente que le permitiera cumplir con sus objetivos.

Nos gusta el término "espíritu emprendedor", que lo podríamos resumir en algo así como tener una idea, disponer de un capital, buscar la manera de llevarla adelante con mucho empuje, sin dejarse abatir por las dificultades, soportar privaciones y fundamentalmente la ilusión de ver crecer el proyecto y sentir orgullo por los resultados.

Hoy en día los recursos intelectuales disponibles para un emprendedor son variados: webinars, clases online, diferentes plataformas. Las redes explotan de este tipo de contenido y eso nos parece que vuelve más accesible el mundo del emprendedurismo.

La mayoría de los emprendedores salen adelante, al menos por cierto tiempo. Con mucho esfuerzo, son "multitaskes" y no imaginan el fracaso. Estas características se pueden combinar, de vez en cuando, con inseguridades, miedos y excesiva preocupación. Ambas caras son de la misma moneda.

"Yo quiero ser una emprendimiento unicornio".

Un tema que en todas las publicaciones de negocios adquiere cada vez más preponderancia es el de las llamadas empresas "Unicornio". Son empresas que logran una valorización de unos $1.000 millones de dólares o más durante sus primeras etapas.

¿Por qué lo mencionamos?

Porque si el modelo es la empresa unicornio puede resultar un factor limitante para los emprendedores. En este momento en Argentina existen 11 empresas con esas características, de los cientos de emprendimientos que se encaran permanentemente las unicornios son una ínfima minoría.

Tenerlas como modelo puede resultar muy frustrante y desalentador al momento de evaluar los resultados.

¿Podés serlo? ¡Claro! Sin embargo, la escala de profesionalización, aprendizaje y riesgo es mayor. Aún así, ninguna de las empresas unicornios nacieron con el objetivo de serlo. Antes de plantear un modelo de negocio es sumamente importante que el/los fundadores tengan en claro los objetivos y el motivo que los moviliza.

Los comienzos

La idea, el capital y el entusiasmo son necesarios... ¿son suficientes?

No.

Hace falta preparación, la improvisación siempre es riesgosa. El trabajo y los conocimientos son los factores que nos alejan de la improvisación.

El proceso de creación de una empresa hoy demanda conocimientos, habilidades, actitudes y aptitudes, pero sobre todo trabajo para lograr un desarrollo exitoso.

Afortunadamente hoy los emprendedores cuentan con una amplia variedad de recursos que le permiten una buena preparación: formación profesional en todas las áreas y consultores empresariales que pueden ayudarlos a que sus primeros pasos sean más firmes que hace treinta o más años atrás.

Levantar barreras limitantes

Ya sea al comienzo o en alguna etapa del camino los emprendedores pueden encontrarse con barreras que pueden limitar su accionar. En general son creencias y mitos transmitidos en el tiempo.

Se nace emprendedor, que no se puede aprender. No es así. Ser emprendedor requiere conocimientos que pueden adquirirse y aprenderse. La verdad es que los emprendedores aprenden en un mix de experiencias cotidianas y educativas formales e informales.

Encomendarse a la suerte puede ser una barrera. A la suerte se la ayuda haciendo lo necesario para que a uno le vaya bien.

Creer que si las cosas no salen bien de movida es un fracaso. Todo proyecto que se inicia tiene sus riesgos y ninguna certeza. La perseverancia y la confianza son buenas compañeras de ruta del emprendedor.

Recomendaciones

¿Qué hacemos?

En primer lugar establecer objetivos.

Realistas, alcanzables, medibles, comprensibles, orientados a resultados, coherentes entre sí y que puedan ser controlados.

Su descripción comienza siempre con un verbo de acción (lograr, aumentar, participar, desarrollar, etc.).

Deben tener un plazo específico.

Un responsable que se haga cargo del seguimiento y la marcha del cumplimiento

Los resultados deben ser medibles, cuantificables y accesibles. Coherente con otros objetivos del emprendedor.

Rodearse de gente competente, que sepa, que asuma responsabilidades. Con ganas de aprender y buscar la diversidad y evitar las voces en eco.

Saber que se cuenta con los recursos necesarios (tangibles e intangibles).

Ser buenos observadores. De quienes sus potenciales clientes, competencia,

Saber quién necesita del producto o servicio que ofrece y qué beneficios obtiene la gente con ellos, en que le mejora la vida

Saber bien cuánto es lo que uno arriesga, cuánto está dispuesto a perder y saber retirarse a tiempo con el menor costo posible.

Estar abierto a cambiar el rumbo si fuese necesario.

Estar dispuesto a innovar, la innovación es mucho más que utilizar recursos tecnológicos, comienza en la cabeza del emprendedor.

Algunos llamamos a estos factores profesionalizar los procesos desde el primer momento. Es lo que recomendamos a los emprendedores. Aquellos que no lo hicieron desde el principio siempre están a tiempo de hacerlo. Tampoco hay edad para emprender. Buscar ayuda en los comienzos evita problemas en el futuro.

Amigo lector: emprender siempre es un desafío ¿estás preparado para abrirte paso y lograr tu objetivo?

*En colaboración con la Lic Sofía Florín, especialistas en Psicología Organizacional

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