martes 9 ago 2022
íntima

Karina Jelinek y sus secretos hot para llevar un matrimonio feliz

Chirlos en la colita, vaselina y delantal con portaligas, son sus claves. "Mi marido tiene la fantasía de pagarme", contó.

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Por Sección Espectáculos 4 de agosto de 2011 - 07:38

Jura que no se grabó nunca teniendo sexo con su marido, y que de hacerlo guardaría el  "bajo siete llaves", pero la Karina Jelinek se despachó sobre todos los  de su intimidad con Leonardo Fariña, con quien se casó hace tres meses.

"En mi neceser guardo cotonetes, supositorios, vaselina y  de Kamasutra con olor a , que también es comestible y se compra en los sex shops o en Victoria's Secret, y sirve para tener más sensibilidad a la hora de la intimidad", lanza Karina Olga a la revista Gente.

Ahora que es una  casada, la morocha de 28 años tiene una seguidilla de tips para las simples mortales con ganas de agasajar a sus hombres: "El  afrodisíaco que uso es con ferormonasm para atraer a mi marido ¿Mis juguetes eróticos? La mariposita y el delfín. Pero también tengo el  de Batman, el de Gatúbela y un par de esposas que todavía no usé", comentó.

Jelinek se instaló con su "maridito", como  a Fariña, en un piso de  metros cuadrados sobre la avenida Libertador. Ahí, la pareja vive a base de delivery (en su heladera sólo hay queso, champán y fruta, dice ella), pero cuando cocina, arde Troya.

"Cuando quiere sus milanesitas caseras con puré, lo espero a cara lavada y muy perfumadita, porque soy maniática de los olores y por eso tengo 100 perfumes. Me visto con un baby doll, portaligas y un mini delantal. El se pone tan fogoso que las milanesas casi siempre se me queman", explicó.

"Amo a mi marido. Aunque a Leo no lo conozco mucho y lo estoy conociendo con el correr de los días, te puedo decir que es un dulce, un tierno y me cumple todos los caprichitos, aunque ahora tengo menos que antes", convino la modelo, que tiene su propia línea de accesorios. Al parecer, conocer el límite de la tarjeta de crédito también es un gran afrodisíaco: "Desde que estoy casada cambié: antes gastaba mucho y ahora me volví más generosa", aseguró.

"Leo me hace comer todo el tiempo, y por eso ya engordé tres kilitos. A mi marido no le gustan las mujeres flacas", explicó la morocha. "A él le gusta darme chirlos en la cola, hasta dejarme los cachetes coloraditos. No es violento, pero le encanta hacerme esos mimitos para después ponerme cremita. También me dice cosas zarpadas y chanchas. Soy tan pudorosa que me cuesta reproducirlas", expresó.

Tal parece que la fantasía máxima de Fariña con Jelinek tiene que ver con el juego de rol: "Mi marido tiene la fantasía de pagarme para hacer el amor, pero aún no le cobré ni un peso. Igual, quiero que sepa que soy muy carita", contó la modelo.

Fuente: Minuto Uno

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