Columna del domingo
El dilema de las terceras fuerzas: navegar con temporal o naufragar
Domingo, 3 de octubre de 2021Escribe: Luis Abrego.

Esta semana, en el programa Tribuna Electoral que se emite por Radio Andina, Canal 6 de San Rafael y TVA, este cronista le preguntó al candidato a diputado nacional por el Frente Vamos Mendocinos (FVM) Gustavo Gutiérrez, su evaluación del resultado electoral que obtuvo la nueva coalición que conformaron el Partido Demócrata (PD), la Coalición Cívica (CC), el MendoExit y grupos libertarios en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO). La respuesta impactó tanto por la honestidad brutal del dirigente, como por lo inhabitual de una clase política más propensa a justificarse que a criticarse.

"Pésima". Esa fue la respuesta que dio Gutiérrez al pintar así la elección en la que FVM consiguió apenas un 3,39% para la categoría senador nacional y 3,42% para diputados nacionales, lo que dejó a un emblema de la política local como el PD y sus ahora aliados en estado agónico, encadenado en un lote atomizado de 6 fuerzas donde no hay más de 5 puntos de diferencia entre ellos. Como el resto de las agrupaciones que pugnan por el rótulo de "tercera fuerza", las especulaciones políticas sobre su participación en los comicios generales del 14 de noviembre no tardaron en tejerse y se mezclaron con otras razones como la disponibilidad económica para enfrentar ese reto; o incluso, el real valor del esfuerzo y su correspondiente desgaste que no parece ofrecer demasiadas perspectivas de superación para los guarismos ya obtenidos.

En el caso del FVM el dilema parece mayor, y por ende, más crítico, en cuanto tanto el PD como la CC vienen de pegar un portazo del Frente Cambia Mendoza (FCM) con lo cual pasaron de oficialistas a opositores y de rotundos triunfadores a más que deslucidos perdedores. Una circunstancia que además significaron otras controversias al interior de cada uno de estos partidos, con heridos, divisiones y huérfanos en ambos bandos. Tanto de los que se quedaron en el oficialismo como de los que dieron el salto hacia la oposición.

Ya días atrás algún sector de Compromiso Federal (CF), la franquicia peronista del gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, a través de su candidato Jorge Pujol, había echado un manto de duda sobre si su frente iba a estar o no en el cuarto oscuro en noviembre. Sus razones incluyeron una crítica a la sociedad que pide "caras nuevas" y que termina votando, grieta mediante, a los "mismos de siempre". Pero también hizo mención a la imposibilidad económica de sostener una contienda electoral que juzga como en vano.

La idea de Pujol no fue compartida por todo su espacio, donde se asume que se tomó la valiente decisión de conformar un núcleo peronista por fuera del Frente de Todos (FdT), con duras críticas al manejo de las diferencias partidarias en el peronismo, y que -dicen- ahora no es tiempo de abandonar ese lugar. "¿Para volver al kichnerismo y a látigo de La Cámpora...? No", aseguran testigos. Algo que finalmente no ocurrirá, al menos por ahora, pues CF confirmó que estará en las generales.

Pero lo que no trascendió de esos debates en todos los frentes lo terminó de poner en la vidriera días atrás el diputado provincial Guillermo Mosso cuando públicamente le pidió al FVM y en especial al propio Gutiérrez (ambos tienen extracción demócrata) que declinara de su postulación para permitir que el triunfo de los radicales y sus aliados en el FCM fuera más contundente en la provincia. Y con ello, favorecer a una mejor victoria global del antikirchenrismo en todo el país.

La interpelación a su ex correligionario, quien desde hace tiempo forma parte de las huestes de Elisa Carrió, incluía además algunas fundamentaciones para contribuir no sólo a una derrota del kirchnerismo, sino, cálculo mediante, a torcer el equilibrio de fuerzas en la Cámara de Diputados de la Nación si el FCM pudiera hacer ingresar 4 de los 5 bancas en juego en Mendoza. Una posibilidad que no por tentadora para el Ejecutivo provincial parece más que lejana.

Lo cierto es que en la misma mañana del martes la idea de Mosso recibió el impulso del propio Rodolfo Suárez cuando en la inauguración del Polo Judicial aseguró que así lo ameritaba la "hora de la República". Mucho más, dijo el gobernador, después de los últimos enfrentamientos públicos entre el presidente Alberto Fernández y su vice, Cristina Kirchner y todo lo que eso ha implicado en términos de gobernabilidad y responsabilidad institucional.

La respuesta del FVM tampoco se hizo esperar y más allá de la negativa, también expuso una andanada de críticas hacia el Gobierno provincial que además ilustran las razones del reciente desencuentro entre radicales y el PD, así como la virulencia de los lilitos. Sin embargo, la discusión parece ser mucho más profunda que las divergencias y gira en torno de viejos fantasmas o al menos historias conocidas en Mendoza: la de opositores acérrimos que terminan siendo -por acción u omisión- funcionales óptimos. Esa es la base del razonamiento de Mosso. Y también la de Suárez en su clara apelación al "voto útil".

Según el propio Gutiérrez mucho del desencanto con las nuevas fuerzas es responsabilidad de José Luis Ramón y su lenta desembocadura en el kirchnerismo, lo cual asegura, ha generado en Mendoza extrema desconfianza para acompañar en las urnas a desconocidos por más locuaces que estos sean. Lo cierto es que polarización mata diversidad. Y atomización diluye novedad.

Y si bien tanto el Partido Verde (PV) -que supo reciclarse tras la implosión de Protectora-; el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) -que aspira a dar pelea como demostró en otros distritos del país- y el Partido Federal (PF) -con renovada energía con el liderazgo del ruralista Carlos Ianizotto- también han confirmado la cita del 14 de noviembre, a todos los asisten las mismas preguntas: ¿Por qué el electorado es tan reacio a apostar por otras fuerzas?, ¿Se pueden construir opciones válidas de poder desde fuera del Estado? ¿La grieta es el fin de la multiplicidad política en el Congreso, la Legislatura y los Concejos Deliberantes?

Mientras estos interrogantes esperan respuestas que se tornan dilema, el lote de los que aspiran a ser tercera fuerza toma la decisión de salir a navegar incluso contra todos los pronósticos adversos. Y lo que es peor, sin vientos a la vista que favorezcan su rumbo, al menos en el corto plazo. El riesgo del naufragio es cierto. La posibilidad de salvación, algo que sólo el tiempo puede asegurar.

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