Columna del domingo
La apuesta al campo
Domingo, 3 de octubre de 2021Escribe: Marcelo López Álvarez.

Finalmente, en medio de la campaña electoral y los ruidos que dejaron las elecciones PASO, el Gobierno presentó el proyecto de ley agroindustrial que adelantamos en está columna hace algunos domingos.

Varias de aquellos puntos que comentamos figuran en el proyecto de ley ya sea como medidas concretas o como enunciados de objetivos a concretar en los 8 años que se pone como horizonte.

El proyecto tiene un fuerte contenido impositivo con propuestas que pretenden dar impulso a nuevas inversiones. Así se contemplan cambios en el esquema para la valuación del pago de impuestos a las Ganancias en ganadería y la promoción del uso de insumos para impulsar la producción sustentable con fertilizantes e insumos.

El Estado a su vez pretende tener un registro más acabado de las empresas y productores mediante la creación de un "Registro Nacional de Fomento al Desarrollo Agroindustrial Federal, Inclusivo, Sustentable y Exportador", que funcionará bajo un formato de "Ventanilla Única Digital" para quienes deseen incorporarse a los beneficios que prevé la ley.

Tal como habíamos adelantado uno de los puntos principales en cuanto a los beneficios impositivos es la amortización acelerada en tres años, en lugar de diez años o más de acuerdo al tipo de inversión en cada sector del agro, excluidos los automóviles.

A pesar de los pedidos del sector agroindustrial de que en los beneficios se incluyeran la construcción de viviendas rurales para retener a las poblaciones en las zonas de producción agropecuaria, una primera lectura del texto no lo contempla y solo se prevé para inversiones que impliquen una ampliación comprobable en la capacidad productiva, o estén vinculadas con la conservación y mantenimiento de bienes de uso amortizables.

También propone la devolución de IVA para inversiones en un año, con el objetivo de beneficiar a plantas frigoríficas, acopios, usinas lácteas, plantas de balanceado y plantas de tratamiento de frutas.

El proyecto de ley plantea este esquema[ML1] de beneficios hasta el 2025 y deja abierta la posibilidad de que el Ejecutivo lo prorrogue hasta 2030, planteando un horizonte de desarrollo a largo plazo del sector.

La esperanza del Gobierno, que viene trabajando hace largos meses el proyecto con los técnicos del Consejo Agroindustrial Argentino, es incrementar el valor agregado de exportaciones mediante el desarrollo industrial de los productos agropecuarios.

Argentina no solo tiene todas las condiciones en su suelo sino también posee una capacidad científica y de desarrollo de tecnología envidiable para dar el salto productivo en un mundo ultra competitivo y demandante de alimentos, por lo que las condiciones parecen optimas para poder concretar el proyecto de desarrollo.

Quedan varios interrogantes que deberán contestar el Ejecutivo y las entidades durante el tratamiento de este como cuál es la participación de los sectores de las economías regionales que no pertenecen al complejo agroindustrial tradicional, cuál será la participación de los pequeños y medianos productores o de la economía familiar y social para que se vean beneficiados también de las posibilidades de crecimiento y no queden rehenes de los grandes jugadores.

La otra gran incógnita que sobrevuela por la coyuntura particular de la Argentina es el mercado interno.

En una primera lectura el proyecto aparece muy centrado (casi exclusivamente) en el potencial exportador. La realidad de los últimos años y gestiones muestran que el desarrollo de las exportaciones complica seriamente los valores del mercado interno y los compromisos que, asegura el Gobierno, se alcanzaron con los participantes en las negociaciones no aparecen plasmados en el texto de la ley por lo que se requerirá un fuerte compromiso de las partes en cuidar lo que suele denominarse "la mesa de los argentinos".

La ley es solo un marco desde el cual habrá que trabajar mucho políticamente y que en su paso por el Congreso debería consolidar algunos ítems que generan dudas como el de las economías regionales. Si termina siendo una normativa legal que solo va a incentivar las exportaciones tradicionales, podrá servir para traer dólares a la maltrecha economía argentina pero también se necesita que las posibilidades se emparejen hacia quienes producen más valor agregado y trabajo.


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Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202