Opinión
Pandemia cero y las enseñanzas del covid
Domingo, 26 de septiembre de 2021Myriam Ruiz - @myriamruizbarrio

¿Se acabó la pandemia? Me pregunto si en esto tendremos que hablar, como en todo últimamente, de una nueva normalidad en la que tendremos que estar atentos a ese "semáforo" que nos avisará cuándo volver a extremar los cuidados.

Esta semana, Alvear tuvo dos días con cero casos positivo de covid. Al tercer día solo se presentó un caso, y el viernes nuevamente ningún positivo. Verdad es que las cifras han tenido una curva hacia abajo muy marcada, que aún está siendo investigada por científicos de todas las naciones.

¿Termina el covid y América Latina es la primer prueba de ello? ¿Porqué la cepa Delta, tan viral y peligrosa, aquí no ha ingresado como en el hemisferio norte donde hace estragos? ¿Realmente está la variante Manaos dando pelea a Delta o significa que, lentamente, el virus va dejando de ser tan peligroso para nuestro sistema inmune?

Cientos de preguntas son las que se hacen los científicos y, al menos por el momento, no hay respuestas reveladoras salvo que la vacunación completa (la de dos dosis) está cumpliendo con el objetivo de crear una barrera contra el virus que durante un año y medio nos ha tenido de rodillas y rezando.

"Ahora la cosa se tranquilizó en toda América del Sur", dijo esta semana Carla Domingues, directora del programa de vacunaciones de Brasil desde 2019. "Es un fenómeno que todavía no logramos explicar".

La caída de los contagios se va notando en la movilidad de las personas en la región y en la reactivación económica. Esto llevó a las Naciones Unidas a mejorar sus proyecciones de crecimiento para la región. Ahora se espera que durante 2021 las economías de América Latina y el Caribe crezcan un 5,9%, un ligero aumento desde su estimación de 5,2% del mes de julio.

La OMS ve como posible que a Delta le esté costando afianzarse en América del Sur porque muchas personas de la región ya tuvieron el virus y desarrollaron inmunidad natural; además de la extensa vacunación. Pero está el alerta que de todos modos se pueden desatar brotes repentinos.

Verifiquemos lo  está bien parada Argentina en cuanto a su vacunación. En nuestro país, el 90% de los mayores de 18 años tienen al menos una vacuna colocada. Y si vamos a los mayores de 50 años, ya el 85% tiene esquema completo de vacunas colocadas.

"Logramos retrasar la circulación masiva de la variante delta y avanzar con la mayor campaña de vacunación de nuestra historia", señaló recientemente Carla Vizzotti, ministra de salud de la Argentina.

La ministra fue criticada en estos días al anunciar el fin de la obligatoriedad del uso del barbijo en la vía pública, en algo que fue mal leído por algunos como "pandemia cero". Esto, obviamente, no es así. La recomendación del Gobierno nacional es que cuando uno está caminando por la calle al aire libre y sin gente alrededor no es obligatorio usar el barbijo. Así de claro y acotado.

Lo cierto es que en Argentina había necesidad de llegar a este punto y dar lugar a una apertura económica que se venía postergando. Si es momento de volver a los recitales al aire libre; a las fiestas de egresados; o a los viajes estudiantiles, lo sabremos muy pronto.

Mientras, uno se acomoda en casa y vuelve a abrir las ventanas... la primavera ha llegado y con ella un sinfín de nacimientos y aroma a cosas nuevas. Vas al trabajo, los chicos al cole y todo parece menos negro. Pero allá abajo, en la base de todo, subyace la raíz que nos trajo hasta este punto de conflicto y que requiere solución: resulta indispensable comprender que algo nos enfermó como humanidad, como sociedad conjunta; resulta vital entender que hemos puesto al planeta y a las otras especies en lugares de los que es difícil volver sin cambios; y que, en definitiva, lo que se nos reclama es que seamos mejores seres humanos.

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