Tatuadoras
Candelaria Efe: "Mi forma de tatuar me permite ser detallista al máximo"
Martes, 21 de septiembre de 2021
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

Si se bucea en el mar infinito de Internet y se pone en el buscador "tatuadoras", rápidamente se llega al nombre de Maud Stevens Wagner. La historia la reseña como la primera tatuadora profesional de Estados Unidos y quizás la primera de la que se tenga registro en el mundo. Nacida en 1877 en el Condado de Lyon, Kansas, esta artista de circo aprendió el oficio de Gus Wagner, tatuó y se dejó tatuar, convirtiendo su piel en una verdadera obra maestra. La referencia también apunta que logró, entro otras cosas, comenzar a romper el estigma sobre las mujeres tatuadas y abrir en ese acto, un camino de reafirmación del propio cuerpo.

Mucho más acá en el tiempo y con un presente donde el empoderamiento femenino es un hecho, el territorio del tatuaje ha dejado de ser un espacio exclusivo para varones. Y si bien hay mucho prejuicio por derribar, hoy son cada vez más las mujeres que se hacen de máquinas, agujas y tintas para dejar grabado un universo creativo que también les pertenece. Con un estilo propio que se destacada por la sutileza de los trazos y la delicadeza de los diseños, es que aparece dentro de esta escena: Candelaria Efe. Fotógrafa, gestora cultural, emprendedora, y desde hace poco más de dos años, decididamente tatuadora.

Foto: Cristian Lozano. 

"Es toda una revolución emocional hacerse un tatuaje, tenga un significado personal o sea meramente decorativo: algo cambia en vos y es para siempre", dice Candelaria. 

También dice que ninguna piel es igual a otra, que cada tatuaje es particular, que el cuerpo es un espacio sagrado y que a ella le resulta fundamental brindar un lugar seguro y libre de violencia hacia las mujeres. También dice que ha realizado más de mil y que hasta la fecha los trabajos que más le han gustando hacer son esos en donde ha sentido que tenía absoluta libertad para diseñar.

"Cada tattoo ha sido una experiencia única. Viví desafíos emocionales como marcarle en el pecho a alguien las fechas de una persona amada que falleció, he llorado sintiendo propia la emoción de un tatuaje de amigas, y he me he abrazado con gente al terminar un tattoo como si hubiésemos compartido la vida sin siquiera conocerla. Tatuarse es un canal de expresión", cuenta esta artista que dentro de la escena cultural de la provincia ha sabido marcar su nombre y su modo de gestionar movidas y espacios atravesados por el amor al arte.

Foto: Cristian Lozano. 

Desde NÚCLEA Multiespacio, lugar donde tiene su estudio de tatuaje, Candelaria Efe abre las puertas de este oficio al que le dedica la mayoría del tiempo y cuenta sobre sus inicios:

"Es una pregunta que me hacen muchísimo voy a aprovechar la oportunidad para explayar cómo todo lo que he transitado se sintetizó en dedicarme a esto. Desde los 17 años trabajo con herramientas de lenguaje visual. Me desempeñé como fotógrafa cultural en Mendoza durante ocho años. Fue un camino hermoso, independiente y con mucha pasión, pero en un momento sentí que la vida me estaba diciendo que por ahí ya no era.

Foto: Cristian Lozano. 

Me tomó un tiempo soltar eso que fue un gran sostén y refugio, pero emprendí otras búsquedas. Primero, y por amor al arte, generé un circuito itinerante de diseño handmade llamado Feria Jedy que sostuve durante dos años. Ahí seguía con cámara en mano registrando cada fecha, pero conocí y exploté un perfil de gestora cultural, ya que me dedicaba a hacer la producción integral (recursos humanos, relaciones públicas, marketing, campañas, organización, capacitaciones, etc). Siento que ahí se reafirmó mi interés por potenciar el talento que tenemos en Mendoza y contagiar a más personas a que se animen a hacer lo que les gusta.

Hasta el día de hoy hay gente que me menciona a la Jedy y me emociona pensar en que ese espacio colectivo se recuerde con tanto cariño. Lamentablemente a pesar de ser algo hermoso no me alcanzaba para cubrir mis gastos de vida, así que probé trabajar en relación de dependencia. Como consecuencia a lo que había hecho en Feria Jedy apareció la posibilidad de trabajar en una incubadora de proyectos en la que cubrí durante varios meses el puesto de RRSS, comunicación y diseño. Fue una experiencia que me ayudó a pulir lo que traía instintivamente de manera mucho más profesional. Igual lo tomé como una oportunidad para crecer, y después de un viaje en equipo a Buenos Aires en el que no se alcanzó una meta que posicionaría al proyecto a nivel nacional, y luego de algunos altibajos y diferencias de pensamientos, me fui del equipo y volví a preguntarme qué quería.

Realmente necesitaba algo que me diera estabilidad económica rápida para cubrir deudas de inversiones en equipos, y decidí meterme en algo que nada que ver con todo lo que venía haciendo, que fue trabajar de moza. No me imaginaba que sería tan sacrificante pero lo tomé también como un desafío y aprendí miles de cosas de atención al público. Ahí conocí a Gonzalo, y fue cuando entendí que trabajar de eso no iba a ser algo trascendente en mi vida, pero sí lo que pasaría después, porque se generó una de las relaciones más importantes de mi vida y fue gracias a ese vínculo que en parte logré estar donde estoy hoy parada.  Empezar a tatuar fue una idea que se me metió rápido en la cabeza. Renuncié a ese trabajo y automáticamente abrí esa puerta que veía como posibilidad para dejar fluir a mi yo creativo que me pedía a gritos que atendiera.

Siempre me gustó dibujar, de chica veía a mi papá que es arquitecto hacer planos y me fascinaba el sendero que trazaban las acuarelas en el boceto de una fachada. Creo que heredé de él esto de las creaciones en papel, y de mi mamá valorar la delicadeza de las cosas. Tatuar es el resultado de la sinergia entre lo que me inspiró de niña y el placer de generar belleza desde lo cognitivo.

-¿Cómo fue el proceso de aprendizaje?, ¿quién o quienes te enseñaron?

-La verdad es que después de tomar la decisión me encontré con que no sabía por dónde empezar. En internet no había mucha info y no hay escuelas de tatuajes. Por lo general cuando querés arrancar te metes de aprendiz en algún estudio. Pero mi espíritu autodidacta me llevó a preguntarle a cada artista que veía en redes que llevaba tiempo dedicándose a esto. Lo que más me costó entender fue el tema de las máquinas (hasta el día de hoy entiendo muy poco). Pero la verdad que fue largarme y confiar, con ayuda de algunos colegas como Sacc Genovese y Brian Ivaseta que me tiraron varios tips o me facilitaron equipamiento.

Fotos de algunos de los tatuajes realizados. Hoy por hoy, el 90% de su público es femenino por el ambiente libre de violencia hacia las mujeres que genera en su estudio. Foto: Instagram. 

Tatuar es un aprendizaje continuo, yo todavía me considero amateur, pero estoy muy comprometida y hoy en día puedo decir segura cuando me preguntan a qué me dedico que soy tatuadora.

Lo que me daba miedo cuando arranqué era el tema de que es una intervención corporal y eso conlleva a un procedimiento casi quirúrgico. Para eso hice un curso de bioseguridad en la Facultad de medicina de la UNCuyo, pero también me di cuenta estando ahí del poco o nulo vínculo que hay entre instituciones y el mundo del tattoo, creo que debería haber más contacto entre partes porque podemos aprender mucho en conjunto, solo que primero debe derribarse el prejuicio que nos tiene gran parte de la sociedad adulta.

Foto: Cristian Lozano. 


-"El arte es amor infinito", es la frase de uno de tus posteos que repetís en redes. ¿Qué significa para vos y por qué es tan importante?

-Siento que la vida me ha generado una capacidad de resolución creativa ante las adversidades. El arte es el canal por el que ha fluído cada una de mis decisiones. Considero arte a la capacidad de admiración, de expresión, de asombro, de comprensión de que lo pequeño es gigante, en el detalle se alberga el amor. Y el arte es amor. Es la creatividad transformando realidades. La cuarentena en pandemia lo dejó en evidencia: qué hubiésemos hecho sin los libros, sin la música, sin las películas o las series, o la imaginación para sobrellevar el encierro. A mí el arte me dio un refugio desde mucho antes de la pandemia, y sé que siempre va a ser ese abrazo que alimente mi alma.

-¿Qué diseños preferís plasmar en las pieles?, ¿Cómo definirías tu estilo?

-Me gusta hacer diseños con temáticas como naturaleza, botánica, fauna, mística, universo, surrealismo, y femineidad. Aunque también me gusta hacer piezas de cosas que me inspiran, como el surrealismo, el café, Studio Ghibli, entre otros; las piezas de caligrafía también me copan porque me atrae el mundo de la escritura.

Mi estilo está atravesado por línea fina, puntillismo y whip-shading (puntillismo de arrastre). Creo que lo que más destaca en mis diseños es la sutileza de los trazos, como una delicadeza que igual tiene potencia. Mi forma de tatuar me permite ser detallista al máximo y que eso sea codiciado/valorado, al revés de lo que me pasa muchas veces en la vida en general, que por ser una persona extremadamente detallista a veces irrito a quienes me rodean, jaja.

Algunos de los diseños de Candelaria Efe. Su estilo se caracteriza por la línea fina y los diseños delicados. Foto: Cristian Lozano. 

Creo que lo que más destaca en mis diseños es la sutileza de los trazos, como una delicadeza que igual tiene potencia

-En tu caso ¿cómo es la dinámica de trabajo con la gente en cuanto a la elección del diseño que se van a tatuar?

-A cada persona que me contacta le solicito que me envíe imágenes de referencia de tatuajes míos o de otras personas, dibujos, fotos, todo lo que pueda sumar a visualizar la idea. A partir de eso yo armo un diseño personalizado, es decir no hago copias. Esto en mi caso ha tenido una buena recepción, supongo que porque dialogo con el/la clientx, mastico la idea y el día de la sesión lo vemos en conjunto acorde a la morfología de cada cuerpo para que se adapte lo mejor posible, teniendo en cuenta las preferencias de la persona y en base a mi recomendación como artista logramos el resultado. Me ha pasado muy pocas veces que la persona o yo no estemos seguras del diseño y en esos casos siempre prefiero descansar la idea y reprogramar el turno. Creo que la gente busca cada vez más tener diseños personalizados porque entienden que será una pieza única, además de esa manera también estamos respetando el trabajo de otrxs artistas y validando el mío.

-¿Cuál fue el diseño que más te ha gustado hacer hasta el momento, o el que te implicó un desafío grande?

-Todos representan un desafío porque ninguna piel es igual a otra y cada situación y tatuaje es muy particular. Sí hay cosas que he decidido no hacer por el momento como tatuar en costillas o tatuar a color (dos cosas que me piden bastante) hasta que no me sienta segura de que puedo volcar mi estilo sabiendo que va a quedar y cicatrizar bien. Uno de los puntos más importantes del oficio para mi es pensar en cómo quedarán los tatuajes que hago en el futuro. Al utilizar aguja de línea fina hay ciertas limitaciones, como piezas demasiado grandes o zonas del cuerpo en las que cuesta más que agarre bien la tinta sin lastimar. Hasta el momento los tatuajes que más me han gustado hacer son todos esos en los que me he sentido absolutamente libre de diseñar.

Foto: Cristian Lozano. 

-Me imagino que cada persona que llega para que la tatúes trae una historia o un motivo que quiere dejar plasmado para siempre en su piel. ¿Hay alguna historia que te haya conmovido o alguna experiencia en particular que recuerdes?

-He realizado más de mil tatuajes y tatuado a casi mil personas y cada tattoo ha sido una experiencia única. Viví desafíos emocionales como marcarle en el pecho a alguien las fechas de una persona amada que falleció, he llorado sintiendo propia la emoción de un tatuaje de amigas, y he me he abrazado con gente al terminar un tattoo como si hubiésemos compartido la vida sin siquiera conocerla. Tatuarse es un canal de expresión. Hay personas que se tatúan algo representativo de su vida, a otras les da igual el significado emocional y eligen diseños que consideran estéticamente bellos. Pero en cualquiera de los casos se refuerza la personalidad, los gustos, las distintas etapas de la vida. Mi función es colaborar con que cada persona que se tatúa se sienta más en casa en su propio cuerpo.

-En tus redes muchas personas ponen en valor el trato amoroso y de confianza que generás en el momento de tatuar. ¿Cómo definirías ese momento puntual del trabajo y qué te parece importante que suceda?

Me resulta fundamental brindar un espacio de tranquilidad y respeto. El cuerpo es un espacio sagrado y trato de honrar el proceso de marcar a alguien, siempre agradezco esa confianza que depositan en mi. Un tatuaje es algo permanente y considero por experiencia propia que siempre se va a recordar el momento en el que te lo hiciste y cómo te sentiste, porque si fue algo desagradable puede que generes una enemistad con uno que otro tattoo. También busco generar un climax para apaciguar los nervios porque tatuarse es muy bonito pero también duele un poco, jaja. Es toda una revolución emocional hacerse un tatuaje, tenga un significado personal o sea meramente decorativo: algo cambia en vos y es para siempre. También tengo en cuenta fundamentalmente estar bien yo. Me ha sucedido estar mal física o emocionalmente y reprogramar turnos, como también me ha pasado de que llegue alguien a mi estudio con mala onda y que me cueste hacer que la persona salga de ese estado o que no me contagie su carga. Tiene que ver con el tacto y la intimidad que requiere el proceso, sí o sí hay un intercambio energético. Por suerte a mi me pasa muy seguido que la gente llega a quedarse dormida y eso para mí es un honor porque entiendo que logré el objetivo de transmitir calma. Algo importantísimo de mi trabajo es que brindo un espacio seguro libre de violencia para mujeres, que son el 90% de mi público. Es lamentable la cantidad de abusos y destratos que se vivencian en el mundo del tattoo por parte de tatuadores hombres.

El surrealismo, el café, personajes del Studio Ghibli, son parte también de los diseños de la tatuadora. Foto: Cristian Lozano. 

-El tatuaje es un oficio históricamente realizado por varones, pero esto ha cambiado desde hace un tiempo y cada vez hay más mujeres haciéndolo. ¿Cómo ha sido tu experiencia en este sentido para insertarte dentro del circuito?

-Para mí era algo que estaba cantado que sucediera porque las mujeres cada vez ocupamos más espacios que han sido históricamente liderados por hombres. Se sigue derribando ese mito de que hay cosas para mujeres y cosas para hombres. Las mujeres estamos cada vez más empoderadas y sinceramente creo que tenemos mucho que aportar a este rubro porque tenemos una mirada diferente, ni mejor ni peor, simplemente distinta. Además de lo que mencionaba anteriormente de que también existe la necesidad por experiencias traumáticas de revertir situaciones de violencia apoderandonos de distintos territorios. Creo que a mí no me costó mucho insertarme porque ya traía una "audiencia" de mi trayectoria como fotógrafa o gestora cultural, entonces eso que venía de antes se volcó automáticamente en mi nuevo oficio. Igual yo no tenía expectativas de nada, solo muchísimo entusiasmo por tatuar, y la repercusión que tuvo desde el principio todo esto me sorprendió y me sigue emocionando.

-¿Hay prejuicios a la hora de tatuarse con una mujer o con un varón?

-Hay prejuicios de parte de algunos tatuadores varones hacia tatuadoras mujeres, sobre todo en el hecho de que un tatuaje delicado, pequeño, sutil es categorizado como "tatuaje de minita". A mí me da risa porque quisiera ver a esos tatuadores saliéndose de una aguja 11rl o una RS y siendo prolijos con lo que implica maniobrar una aguja fina. Ni hablar del desafío que implica hacer un micro-tattoo: el hecho de que sea miniatura no lo hace más fácil. Pero respondiendo a la pregunta en concreto, creo que sí hay prejuicios de ambos lados, tanto de varones para tatuarse con mujeres, como de mujeres para tatuarse con hombres, solo que las segundas tenemos argumentos que se basan más en violencia de género y no tanto en un estilo de tatuaje.

Hay prejuicios de ambos lados, tanto de varones para tatuarse con mujeres, como de mujeres para tatuarse con hombres, solo que las segundas tenemos argumentos que se basan más en violencia de género y no tanto en un estilo de tatuaje.

"Feria Movimiento" es otro de los proyectos que lleva adelante Candelaria Efe. Foto: Cristian Lozano. 

-Sos fotógrafa, ilustradora, tatuadora. ¿Hay alguna de estas áreas que te defina mejor o todas confluyen en esto de ser artista? ¿Tenes otros proyectos además de tatuar?

-Tatuar es mi carrera personal, pero además tengo un emprendimiento de moda sustentable con mi amiga Rocío Guiñazú, que se llama "Feria Movimiento", y es también algo a lo que le destino mucha energía y que tiene que ver más con un costado mío amante de la moda, del reciclaje y de la ropa vintage. Además integro el equipo fundador de Núclea Multiespacio, que es donde tengo mi estudio de tatuajes y el showroom de Feria Movimiento.

Divido mi tiempo semanal en estos tres pilares, no tengo otro trabajo ni me meto en más proyectos que requieran tiempo y dedicación a largo plazo. Fotografía no hago más de manera profesional, no solo porque no me dan las horas si no también porque vendí parte de mi equipamiento para empezar a tatuar. De igual forma me aportó muchísimo la base de fotógrafa a la hora de diseñar un tattoo, ha sido una herramienta clave para entender morfologías, composición, luces y sombras, contrastes, encuadre, etc. También son conocimientos que intento volcar en el equipo de Núclea porque la imagen es fundamental en un negocio autogestivo donde los recursos a veces son limitados. La ilustración fue más un resultado de tatuar, antes no dibujaba tanto. Me gustaría organizarme mejor para dedicarme más a fondo a pintar con acuarelas, tomar cursos y seguir capacitándome en todo lo relacionado al arte visual.

-Contame sobre Núclea, el multiespacio donde actualmente estás tatuando. El espíritu y el concepto con el que fue concebido. Además de tener tu estudio ahí, ¿haces algún otro aporte al lugar?

-Núclea es una red de mujeres emprendedoras y autogestivas que fundamos entre seis marcas. Nace de la intención de potenciarnos en red para generar un impacto positivo donde la fuerza colectiva y solidaria es el motor. Surgió como una oportunidad para mestizar experiencias de emprendedurismo, basándonos en el modelo de triple impacto: medioambiente, valor económico y mirada social. El corazón de Núclea es apoyarnos y apoyar a más emprendimientos para expandir estos valores. Dadas las circunstancias que atravesamos tanto las mujeres como la sociedad en general y ante la urgencia de generar hábitos de consumo responsables con el medioambiente, buscamos transmitir una mirada sensible que enriquezca nuestra cultura, con conciencia y creatividad.

En Núclea aporto mis conocimientos de comunicación, contenido y manejo de redes, placas gráficas, estrategias de alcance, y estuve a cargo de realizar la identidad visual (imagotipo). También el nombre fue idea mía, aunque todas las decisiones las tomamos colectivamente a través de acuerdos, como también no soy la única que maneja las redes sociales o que hace contenido. Es un trabajo redárquico que estamos constituyendo, todas aportamos algo y eso es lo enriquecedor del proyecto.

Foto: Cristian Lozano.

-Hoy por hoy, ¿cuánta es tu dedicación a este oficio de tatuadora?, ¿cómo te puede contactar la gente?

-Es mi oficio, intento tatuar todos los días si el cuerpo y la cabeza me lo permiten. Entre los proyectos que tengo o de los que soy parte, tatuar es mi prioridad. No tatúo a más de una persona por día, a lo sumo en casos especiales o si no son tatuajes muy complejos a nivel técnica doy más de un turno por día. Esto lo hago para poder destinar el tiempo y la energía necesaria a cada persona. Además sucede que tengo problemas de columna y cervicales desde muy chica y a veces necesito descansar. Lo mismo me pasa mentalmente. Hay días en los que pongo un límite en el celular y en responder consultas porque si no me la paso 24/7 pensando en tatuajes, diseños, agenda y no es sano; así que estoy aprendiendo a administrar mi tiempo para rendir de la mejor manera, dosificar mi energía entre el resto de las cosas que me conforman, y regular mis niveles de autoexigencia. Soy una persona muy hogareña, disfruto mucho de estar en mi casa cuidando mis plantas, viendo una serie, descansando, y creo que es un logro que me estoy adjudicando después de mucho esfuerzo, darme esos ratos libres para reponer energías y disfrutar plenamente de ir a mi estudio a tatuar.

***
Mi canal de contacto es Instagram, aunque muchas veces me contactan por el de boca en boca y recomendación. Pueden buscarme como @candelariaefe y visualizar mis trabajos ya que también es mi portfolio.


Producción fotográfica: Cristian Lozano.

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Comentarios
Paula C.
22-09-21 11:29
Bella nota! Se siente el amor y compromiso para con lo que se es y lo que se da.
Irene Ortiz
21-09-21 16:32
Profunda sensibilidad, pasión y delicadeza sutil, creatividad nata!!!!
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