Opinión
Le contestaron con el bolsillo
Domingo, 19 de septiembre de 2021Por Marcelo López
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

 El baldazo de agua fría que recibió el Gobierno el domingo pasado lo paralizó por algunas largas horas y desató hacia el seno de la coalición gobernante una serie de cuestionamientos y debates que tuvieron suficiente difusión en la semana.

Para quienes integran la coalición ya sea en las primeras líneas o en el largo organigrama del Estado o para simples adherentes y militantes nunca se hizo tan imprescindible responderse un grupo de preguntas muy parecidas a las 5W del periodismo.

Lo cierto es que hay coincidencia, casi generalizada, en quienes analizan con espíritu critico y buena leche la situación que la economía y la horrible comunicación del Ejecutivo han sido dos de las principales causas de la derrota en las PASO y dejar al oficialismo mal parado para el momento de la verdad el próximo 14 de noviembre.

En este espacio semanal hemos hablado de ambos temas en incontables oportunidades. Advertimos de la centralidad porteña de la comunicación del Gobierno y de la escasa o nula capacidad para que los ciudadanos (al fin del día electores que deciden con su voto) comprendieran la magnitud del esfuerzo económico del Estado para sostener empleo, salarios e ingresos en los sectores más postergados durante la pandemia o para crear la condiciones, para que ni bien pasará el peor momento de esta, la actividad se comenzará a recuperar como lo demuestran cabalmente los números de la economía en estos días.

Sin embargo, la agenda de comunicación nunca fue del Ejecutivo y estuvo todo el tiempo corriendo detrás de la denostación de las vacunas, de la subestimación de los esfuerzos y, por sobre todo, nunca logró controlar sus propias torpezas que le infligieron daños innecesarios sumado a la mala fe de la corporación de varias patas que ejerce gran parte del poder real en la Argentina.

Los intentos de auxiliar y fortalecer económicamente a la población fracasaron principalmente por algo que venimos advirtiendo y reclamando domingo a domingo. No se puso plata en el bolsillo trabajadores, cuentapropistas y beneficiarios de políticas sociales sino que se puso plata en la mano de ellos para que terminara en los bolsillos de los grandes concentradores y los formadores de precios.

El Ejecutivo tuvo la capacidad en pandemia de conseguir vacunas, de colocar al país entre los principales 20 en efectividad en el operativo de vacunación a nivel mundial, en convencer y controlar a la población para mantenernos en nuestras casas en el peor tiempo de la dispersi´n del virus y acompañar los cuidados, de poner en marcha amplísimas políticas de asistencia y sostenimiento del empleo y varios etcéteras. Pero no tuvo la fortaleza ni la capacidad de controlar y poner en caja a no más de 20 formadores de precios que comprendieron rápidamente que la puja es distributiva y no están dispuestos a perder ni un céntimo en ese combate.

Lo mismo le paso con la falta de mirada sobre la realidad o lo que algunos simplifican como falta de calle de muchos funcionarios del área económica. Los alcances de las ayudas al universo de monotributistas, cuentapropistas y PYMES, sin mencionar a una enorme masa que integra y se desempeña en la economía informal fue escasa, poco exitosa y lejana a la realidad del asafalto. Otro tema que advertimos en innumerables entrevistas en Radio Andina con contadores y especialistas en esa materia.

La gran moratoria que se lanzó para reparar el daño de la pandemia del gobierno anterior, la pandemia sanitaria la volvió incumplible para mipymes, pymes del primer escalón, autónomos y monotibutistas. La AFIP suspendió por ahora todo tipo de embargos y acciones, pero la deuda se acumula como una espada de Damocles sobre miles y miles de contribuyentes que tuvieron la voluntad de cumplir y ponerse al día pero las mediadas de cuidado y la crisis de la pandemia sanitaria se lo impidieron. Para ellos no hubo ni una señal ni una palabra durante la campaña porque da la sensación de que las autoridades de economía no registran el problema.

Los créditos a tasa cero para monotributistas que la comunicación oficial planteo como un éxito, en realidad fueron un vaso de agua en el desierto -como también lo advertimos- apenas un 25 por ciento de la masa de monotributistas accedieron a esta ayuda. La reglamentación de los créditos a los cuales se les impuso condiciones bancarias aparte de otras realmente insólitas puestas desde la AFIP dejaron a un universo enorme (tres cuartas partes de los adherentes al monotributo) fuera del beneficio.

La enorme masa de laburantes que se mueve en la economía 100 por ciento informal y que creció sin dudas con la pandemia y que eran la obsesión no escuchada del -inexplicablemente hecho a un lado- Ministro Daniel Arroyo apenas recibió de salvavidas dos IFE (20 mil pesos en un año y medio) y alguna mejora en la AUH y la Tarjeta Alimentar que perdieron muchísimo valor adquisitivo por la puja de la que ya hablamos. Todos perdieron frente a los precios.

Ese es el panorama duro que el Gobierno (a pesar de la advertencia de muchos en privado y en público) encontró el último domingo transformado en pared contra la que se chocó sin toma de precauciones.

La crisis política desatada desde el domingo terminó con cambios de Gabinete que son necesarios pero algo incomprensibles. Las áreas, en las que se coincide, llevaron al oficialismo a la derrota en la gran encuesta que son las PASO no sé tocaron.

Desde el entorno de la política se especula con que el área económica es el eventual fusible de noviembre si el oficialismo no logra dar vuelta la historia.

El gran interrogante es si un cambio fuerte en la comunicación y convencer a quienes hoy manejan los resortes de la economía que hay que no solo inyectar dinero sino también observar y controlar quienes son lo ganadores y los perdedores es condición necesaria para aplicar políticas de desarrollo y asistencia en una crisis, alcanza para convocar a los votantes a las urnas y dar vuelta el resultado.

Aquella vieja frase de Don Juan Carlos Pugliese; "Les hable con el corazón y me contestaron con el bolsillo" está más vigente que nunca.

Esta nota habla de:
Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario
Más de Opinión
Entre el freezer y el horno
Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202