DIA DE MAESTROS Y MAESTRAS
La educación es un acto de amor y de valor
Domingo, 12 de septiembre de 2021Por Myriam Ruiz.
Por: Myriam Ruiz - @myriamruizbarrio

La educación es libertad. Lo dijo Paulo Freire, maestro de maestros. La educación es tal vez el único trampolín de millones de niños y niñas argentinos hacia una vida mejor, el único camino que puede sacarnos de estancarnos en la mediocridad y el desamparo.

Acabamos de terminar campañas políticas en las que la educación fue uno de los "ejes" por los que todos los candidatos transcurrieron, pero ¿es realmente la escuela una prioridad para los gobiernos? Los pensadores contemporáneos nos dicen que en una Argentina pandémica, con más de la mitad de los niños de nuestro país sumidos en la pobreza, "preguntarse sobre la institución escolar implica pensarla como parte de esa crisis" que atraviesa la realidad del país.

Los docentes están sobrecargados de exigencias, con horarios bien demarcados en las escuelas pero, a la vez, con sobrecarga horaria por el trabajo que llevan a sus hogares. Y son una de las profesiones peor pagadas en Argentina.

Un estudio acaba de dar a conocer que los docentes argentinos cobran menos que otros profesionales con formación terciaria o universitaria. En promedio, cobran 49.488 pesos por mes lo que los ubica, en un ranking de 18 actividades, en el decimoquinto puesto. Mejor que un maestro cobran los bancarios, choferes o personal sanitario. 

Los datos surgen de un nuevo informe del Observatorio de Argentinos por la Educación y ha tomado como parámetros los ingresos reportados en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) para 2020 y el primer trimestre de 2021.

"La valoración que le damos a la educación es la valoración del trabajo docente. Con estudios terciarios, conviene trabajar en un banco o en una inmobiliaria. La carrera docente en la Argentina tiene reglas de hace 60 años, está atrasada y ni siquiera permite un salario acorde al nivel de formación", dijo Mariano Narodowski al presentar el informe del Observatorio preparado para la celebración del Día del Maestro de este año.

Y cuando un maestro habla, uno puede ver la esperanza enorme -que seguro no entra en el sobre de un voto y menos en una urna electoral- que ponen al educar a niños y niñas

Lo que deja ver el informe es obvio, a mejores salarios, más incentivo habría para que más jóvenes quisieran seguir la carrera docente. Y que no migren luego a empleos distintos mejor rentados. Las diferencias de sueldos con otras profesiones son enormes; en muchos casos se gana casi el doble.

Afortunadamente, la mayoría de los docentes enseña a pesar de todo. Y si uno les pregunta por qué lo hacen, hablan de la magia del aula y de cómo les llena de orgullo ver nacer la chispa de comprensión en los ojos de sus estudiantes. 

Y cuando un maestro habla, uno puede ver la esperanza enorme -que seguro no entra en el sobre de un voto y menos en una urna electoral- que ponen al educar a niños y niñas con un presente por demás duro y así darles las herramientas que podrían convertirlos en mujeres y hombres libres.

En estos tiempos difíciles todos hablamos de cambiar al país, de transformarlo. Pero transformar una nación, su dirigencia, su cultura, sus costumbres, su pobreza requiere de mucha preparación. Y es justamente allí donde la experiencia educadora tiene tanto valor.

Qué maravilloso acto es enviar a nuestros niños y niñas a la escuela. ¿Quién puede dudar que vuelven mejores, contentos de haber hecho amigos, orgullosos de haber podido escribir una palabra? Y cuando llegan a casa, con una sonrisa iluminando su cara, te dibujan una letra "a", gordita y perfecta. Es entonces cuando nuestro corazón se vuelve enorme al verlos crecer y entender. 

Nuestros niños precisan tener asegurado el derecho a aprender; a decidir; a elegir; a estudiar y trabajar. Eso sólo se logra haciendo.

Y vuelvo a Freire, maravilloso maestro que nació en Brasil pero se convirtió en docente de toda Latinoamérica: "La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de valor".

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