Opinión
Entre domar los nervios y tranquilizar la economía
Domingo, 29 de agosto de 2021Por Luis Ábrego - Entre Paréntesis.

Sin definición de fondo sobre la candidatura de Rodolfo Suarez, el Gobierno encara la recta final del proceso electoral que desembocará en las PASO del 12 de setiembre. Y si bien en las filas del oficialismo sobrevuela un cauto optimismo respecto del veredicto de las urnas, que presuponen según datos que disponen debería reflejar mayormente el nivel de aprobación de gestión que hoy tiene el gobernador entre los mendocinos -superior, según afirman al 60%- no todos los elementos de la ecuación parece presagiar tranquilidad.

La posibilidad de la revisión final de la aparición del mandatario en la lista del Frente Cambia Mendoza (FCM) como senador nacional suplente, todavía debe ser avalada por la Corte Suprema de la Nación, lo que produce en el Cuarto Piso de Casa de Gobierno una molesta sensación de inquietud. Una nerviosa espera con demasiados capítulos en tan poco tiempo.

Un escozor apenas atenuado con la aceptación de la oferta salarial que el viernes oficializó la Asociación Mutual de Profesionales de la Salud (Ampros) con lo que quedó desactivado en gran parte un conflicto muy sensible, agudizado por la pandemia, en las puertas de la elección.

Y si bien se conoce que el máximo tribunal ya le pidió al procurador Eduardo Casal que se expida antes del miércoles próximo, cuyo despacho no es vinculante, la urgencia apura a especular que la Corte desea expedirse antes de las PASO, pese a que podría incluso estirar sus tiempos, ya que no tiene plazos para ello.

Hasta el momento, tanto el juez electoral Walter Bento como la Cámara Nacional Electoral (CNE) han fallado a favor de los argumentos de Suarez, lo que podría confirmarse ahora; o por el contrario, revertirse si en la instancia final se decide que su nombre no puede formar parte de la boleta. De allí, el ataque de inquietud.

Si así fuera, sería un golpe muy duro para el oficialismo y obligaría a revisar la estrategia de asumir una candidatura controversial que habilitó al Frente Vamos Mendocinos (FVM) a iniciar esta batalla legal hasta el último estrado.

Mientras se espera esa definición, oficialismo y oposición atienden cada uno su juego con golpes de efectos y recursos que buscan torcer voluntades, confirmar votos indecisos o alimentar el público propio, tal como ocurre en cada elección. Aunque esta siga siendo no sólo atípica, sino también apática.

Así, el Gobierno creyó haber equilibrado en la opinión pública la carta fuerte que esta semana jugó el Frente de Todos (FdT) con la visita de un ministro clave del gobierno nacional como es el titular de la cartera de Economía, Martín Guzmán. ¿Cómo? Volviendo a poner en discusión la ya denunciada discriminación que Mendoza sufre por parte de la administración de Alberto Fernández.

En la previa de la llegada de Guzmán, abrió el fuego el ministro de Hacienda local, Lisandro Nieri quien volvió sobre esa demanda recurrente con la que el FCM ha trabajado sus diferencias con la Nación desde el primer minuto. El hombre de los números de los últimos dos gobiernos radicales aseguró que -según cifras oficiales nacionales- desde que asumió Fernández la provincia recibió en promedio, 15 mil millones de pesos menos que el resto de las jurisdicciones.

En la distribución de fondos recibidos de manera discrecional, fuera de la coparticipación, Mendoza está en el lugar número 11, recibiendo per cápita casi lo mismo que Formosa, aunque la provincia litoraleña tiene casi la mitad de la población de Mendoza. Eso implica, según el cálculo de Hacienda, que el año pasado deberían haber llegado 9 mil millones de pesos más y este año otros casi 6 mil más no vinieron y que -obviedad- fueron a engrosar las arcas de otras provincias.

Pero no sólo eso, la embestida del Ejecutivo local también ponía foco en la asignación de recursos para obra pública, con un ejemplo doloroso: mientras que a San Juan, en 2020, llegó el 160% de los fondos presupuestados, a Mendoza sólo el 53,7%.

A partir de allí, todo el elenco del oficialismo en modo electoral salió a marcar esa diferencia por la que Guzmán, ya en Mendoza, debió responder y negar que exista la discriminación como la que aquí se denuncia, aunque sin entrar en precisiones.

Para el ministro nacional, la Nación asistió a la provincia durante la pandemia y puso como ejemplo el rescate de IMPSA en la que el gobierno de Fernández se asoció con Mendoza para asegurar la continuidad de la empresa metalmecánica.

La estrategia del FdT es poner énfasis en la declamada recuperación económica que pregona al unísono el gabinete de Fernández para fortalecer sus chances electorales después de una caída del PBI del 10% en 2020 fruto de la administración de la pandemia. Y con ello, refutar la visión negativa que el oficialismo local tiene sobre las expectativas de lo que vendrá, y particularmente, lo que podría beneficiar a Mendoza.

Siempre flanqueado por Anabel Fernández Sagasti y Adolfo Bermejo, las cabezas de lista del FdT, la prédica de Guzmán se mantuvo: sin la intervención estatal, vía IFE, ATP o Repro, la consecuencia social del Coronavirus hubiera sido aún más devastadora para el país. Por ello, que el título de la charla en la UNCuyo (tal como viene sucediendo en otros destinos) fuese "Tranquilizar la economía", mérito que el ministro y Fernández se atribuyen para su Gobierno. Un combo que además ilustran con el aumento de reservas y cierta estabilidad cambiaria de las últimas semanas. La inflación y la consecuente pérdida de poder adquisitivo quedarán para otra ocasión, al parecer.

Así, la elección se define entre quienes aún no pueden relajarse porque no saben si la oferta electoral hecha pública será la que efectivamente sea válida en el cuarto oscuro, por lo que en el Gobierno buscan calmar sus nervios sin mostrarse ansiosos en exceso. Pero también entre aquellos que juegan su suerte sólo al desempeño económico del Gobierno nacional y su usina de buenas noticias para dar vuelta la página a la foto del OlivosGate o las extrañas defensas del mismísimo Presidente a prácticas violentas de adoctrinamiento en las escuelas públicas. Saben, tal vez, que tranquilizando el bolsillo, siempre el voto argentino se vuelve pragmático y algo olvidadizo.

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