Referentes culturales
¿De qué está hecho el corazón de una titiritera? Gabi Carli y una historia de 30 años
Martes, 17 de agosto de 2021
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

"Yo soy una vieja desadaptada, soy una inadaptada total", dice una mujer en el jardín de su casa. Está sentada en una silla rústica que le permite de forma estratégica tener la mejor visión del entorno. Su voz es calma, como una música suave. "Vivo así, con mis plantas, soy feliz con cosas sencillas, no necesito muchas cosas para estar bien. Soy vegetariana desde los 16 años cuando no existían ni los vegetarianos. Y siempre así, ser como una persona rara porque seguís tu corazón. Y yo me pregunto: ¿esto es raro?, ¿seguir tu corazón? Que es lo que cada uno tiene que hacer en la vida".

Esa mujer es Gabi Carli y es una de las titiriteras con más trayectoria de la provincia. Y de vieja -aunque sus hijas se lo digan de cariño- no aparenta nada. Como alguien que supo abrazar aquella frase que dice que no es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma, Gabi está cumpliendo 30 años de un oficio al que respondió -justamente- siguiendo una corazonada.

La anécdota que da inicio a este camino está impresa en una foto que formó parte de una muestra retrospectiva de su obra que se realizó en el Anexo del MMAMM el último mes de julio gracias al Instituto Nacional del Teatro (INT). La imagen se compone de dos partes, una que refleja el pasado y otra que da cuenta del presente, y en ambas algo se repite: las sonrisas de oreja a oreja de niños y niñas disfrutando de un espectáculo de títeres.

El pasado y el presente unidos en una misma foto: la risas de los niños disfrutando de una función de títeres. Foto: Cristian Lozano. 

La mamá de Pipo -uno de sus personajes más famosos- no era por aquel entonces de la foto una titiritera con todas las letras. Como Profesora de Nivel Pre-Escolar y Primario, daba clases en un Jardín de Infantes. Tenía cursado dos años de Artes Plásticas en la universidad y muchos otros de danza, con la experiencia definitoria de haber formado parte del Laboratorio de Danza Experimental del artista Marcelo Santángelo, del cual aprendió que el arte es, sobre todo y ante todo, juego.

Se podría decir que la creatividad ya estaba instalada en su vida pero no como un destino claro, hasta ese momento en que realizó aquella función de títeres para que uno de sus alumnos más traviesos se portara bien -por ese entonces el niño "Ernestito", hoy el músico Pérez Matta- y la posibilidad de hacer feliz a las infancias se le reveló como verdad. 

"Ese día dije, si yo que no soy titiritera puedo lograr todo esto, ¿qué pasa si me dedico a los títeres? Bueno..., pasó todo esto". Y como si la memoria pudiese retratar en un instante tres décadas, señala a los personajes que ha creado y que están descansando en su taller esperando el momento oportuno para cobrar vida. Son muchos, pero podrían ser más, muchos más, porque Gabi Carli es una incansable soñadora de títeres.

Gabi Carli en su taller junto al protagonista de "Bruno", la obra inspirada en un cuento de Liliana Bodoc para público adulto. Foto: Cristian Lozano.

TODA LA MAGIA CABE EN UNA MALETA

¿Cómo es construir un oficio de 30 años? ¿Cómo se salta al vacío y se comienza a transitar un camino sin marcas claras por dónde pisar? "La verdad cuando empecé -corrían los años 90- no sabía cómo iba a ser, pero creo que los titiriteros en general somos muy buscas. Tenemos esa capacidad", comenta Gabi.

Y con esa capacidad de malabarista creativa es que fue armando su historia. Una que da cuenta de la formación del elenco Giraluna-Títeres con el cual ha montado a lo largo de los años más de 20 obras. Algunas de ellas convertidas en verdaderos clásicos que siempre están volviendo y reafirmando su amor con el público. Y que además han recorrido festivales en Argentina, Chile, Francia y Alemania.

Actualmente tiene 6 espectáculos en repertorio: "Los tesoros de Pippo", "Súper Pippo", "El rescate de los colores", "¿Qué le pasa a Pippo"; "Bruno", que es una obra para adultos sobre un cuento de Liliana Bodoc; y re estrena en setiembre junto a la artista Silvina Falco, la obra "Un cuadrado muy redondo" de Héctor López Girondo.

Los espectáculos los piensa desarmados porque sabe, como buena titiritera, que todo tiene que entrar en una valija. Foto: Cristian Lozano. 

Otra habilidad importantísima para entender el perfil de esta mujer titiritera es su poder para transformar cosas. Desde que era chica su imaginación se dispara frente a todo lo que ve y cualquier objeto tiene el potencial de convertirse en otra cosa. Una tostada con mermelada puede ser un caracol y unas empanadas pueden delinear el rostro de un sapo (ella le llama a esto "efectos colaterales" de su oficio de artista y artesana). Los personajes de sus obras surgen así, probando y experimentando con cualquier material que esté a su alcance y un zapallo es hoy, por ejemplo, la cabeza y el cuerpito de uno de sus títeres más adorables (aunque ella dirá que su preferido es otro).

"A mí me encanta construir, vengo del palo de las Artes Visuales. Me encanta indagar sobre las estructuras, probar técnicas", dice. De este modo, jugando y experimentando es que Carli ha construido en todo este tiempo títeres de guante, de marote, de mesa, humañecos, títeres para teatro negro y muñecos gigantes que han sido parte de Vendimias departamentales y nacionales.

En su taller -que se encuentra al fondo de su casa-, es donde sucede el trabajo. Ese es su espacio "sagrado del arte". Es un lugar con ventanal amplio y techo alto, en las paredes y en los vidrios se pueden leer frases que la inspiran, y aquí también hay un sitio estratégico reservado para observar la mejor vista del jardín. En ese taller es donde habitan las cajas con materiales y las valijas donde descansan los títeres y las piezas de las obras que ha pensado primero en su cabeza. Porque de esto también está hecho el corazón de una titiritera: de construir espectáculos que se pueden armar y desarmar en cualquier lugar.

"No lo pensamos como en el teatro, con esas grandes escenografías. Cada espectáculo ya lo pensé desarmado, ¿entendés? Eso también creo que es algo típico de los titiriteros. Es esa valija y otra y punto. En ese sentido somos muy metidos. Nos metemos en una plaza, en un cumpleaños, en un festival, a donde sea", cuenta. La magia para esta mujer de ojos grandes y claros es transportable.

Carli es una de las referentes dentro del mundo de los títeres de la provincia. Algunos de sus espectáculos son verdaderos clásicos. Foto: Cristian Lozano. 

-Por más videojuegos y estímulo virtual que hay hoy en día, los títeres siguen generando lo mismo en los niños. ¿Por qué creés que sucede esto?

-Yo pienso que los títeres apuntan a algo muy esencial de los seres humanos, no solo de los niños, porque a veces en el público vemos a los padres que los sujetan y les dicen "déjame ver la función". Van como al hueso me parece, van como a una cuestión muy esencial que aunque pase el tiempo y se compren los dispositivos que surjan, a los niños les siguen gustando. A mí también me llama la atención. Niños de distintos espacios socioculturales y aparece un títere, y se conmueven y se entregan a la historia. Creo que hay algo como profundamente sincero en los títeres. Esa cosa de sinceridad, como decía el maestro Santángelo de reírse de sí mismo, que hace que las personas se sientan identificadas. Como que no son pretenciosos, me parece. Eso tienen. Hay muchos estudios al respecto.

¿QUIÉN DESPIERTA A QUIÉN?

Como titiritera "despierto" un material/ un material para construir un títere/ el títere despierta/ en el espectador y en mí misma/ nuevas emociones y utopías/ La obra que se completa con el espectador/ la obra que completa el artista.

Gabi Carli eligió estas palabras para invitar a recorrer la exposición por sus 30 años como titiritera porque sabe que este oficio al que le ha entregado la vida tiene un fin que la trasciende.

"Me parece que le cambiamos el destino a las materias, a las cosas. Ese zapallo -lo tiene entre sus manos mientras habla- quizás hubiese terminado en un mate y no en el personaje que cuenta una historia que conmueve a las personas". Se refiere al protagonista de la obra Bruno, hasta ahora la única puesta de su repertorio de títeres para público adulto y que está inspirada en un cuento de la escritora Liliana Bodoc. Bruno es un deshollinador malhumorado que tiene un día de gracia para disfrutar de la vida antes de que la muerte se lo lleve a otro plano.

"A Bruno lo viene a buscar la muerte y no sabe qué hacer. Y la titiritera le dice: ¿y usted qué haría si sabe que le queda un día de vida? Y yo le digo, estaría en mi casa, regaría mi jardín, sentiría el olor de la tierra, abrazaría a mis hijas y ahora también a mi nieta, acariciaría el perro, escucharía música. Cada vez que digo eso lloro porque eso es verdad y la gente dice que siempre se quiebran en esa parte, porque eso sale de un lugar mío muy verdadero, porque si yo supiera que es mi último día haría eso", cuenta.

Despertar, emocionar, transformar. Transformar-se. Sorprender-se. De estas cosas se va tejiendo el corazón de esta titiritera que sabe que al crear, lo que surge cobra una vida que se le escapa de las manos. Todos sus títeres tienen un perfil definido y a veces la sorprenden con sus ocurrencias.

"Me pasa con personajes que están más crecidos, como Pipo, por ejemplo. Por ahí digo, sí, Pipo dijo tal cosa... Y sé que parece loco, pero la verdad que las cosas que dice yo no las diría. Yo no tengo la ternura ni la inocencia que tiene Pipo. Eso es algo que también me parece maravilloso de los titiriteros. O por lo menos con mi trabajo yo tengo ese gesto de alejarme. Yo los dejo. Si bien casi siempre estoy en escena porque me gustan mucho los títeres de mesa, yo dejo que cobren vida, que aparezcan ellos", cuenta.


PIPO: el niño de jardín de infantes que se prepara para estar en Canal Acequia

El príncipe Tulio. Gabi Carli dice que es su títere preferido auqnue todos piensen que es Pipo. Foto: Cristian Lozano.  

Gabi Carli habla de sus títeres y muestra ese que sus hijas aseguran que es el más feo que ha construido, y también ese otro al que elige como su preferido. Este último es el príncipe Tulio de la obra "Un amor de cuentos", con el que se divierte mucho porque dice que es un verdadero aparato. Hay personajes columpiándose en aros gigantes que cuelgan del techo, hadas apoyadas en las paredes, hombrecitos y caballos. Desde el marco de un cuadro aparecen también los dos títeres que hizo cuando estuvo de intercambio en Alemania y que referencia como los primeros de la lista. Todos están en el taller. Todos, menos Pipo. El niño de cara redonda y pelo ensortijado está en el living de la casa listo para que su creadora lo invite a aparecer en escena.

-Pipo no tiene covid, para todos los niños que están preguntando.

-Pipo están preguntando por vos, ¿qué les digo?

Pipo apareció en el universo de Gabi Carli a partir de la obra "El rescate de los colores" como un títere marot y después el mismo personaje mutó a un títere de mesa para un espectáculo que primero fue probado por su sobrina nieta cuando era una bebé. "Cuando Guadalupe cumplió un año yo me di cuenta que yo no tenía nada para niños pequeños. Empecé a indagar. Si a Guadalupe le gustaba estaba bien y si no le interesaba no. Mi sobrina nieta fue mi inspiración hasta que cumplió sus dos años", cuenta.

PIPO EN YOUTUBE. SUSCRIBITE AL CANAL DE GIRALUNA TÍTERES

"Y es muy sencillo lo que hace Pipo. Como diría una amiga mía, es muy realista. Es un niño que entra con una mochila. Bueno, adentro de la mochila tiene cualquier cantidad de locuras, pero en realidad es un niño que va al jardín. Y en el mundo imaginario de los niños vaya a saber qué piensan que llevan en su mochila. Así nació este Pipo que es más pequeño que el otro. Este es como si fuera a cumplir dos, es más chiquitito y tiene más biografía personal porque estuvo relacionado con mi sobrina nieta en lo cotidiano, que le hicimos el guardapolvito de jardín y probábamos escenas".

La cuestión es que este Pipo se convirtió en todo un fenómeno dentro ese mundo destinado a los más chiquitos y que está poco explorado dentro de las propuestas para las infancias. Surgieron varios espectáculos con la compañía infalible del músico Marcos Babar. Pipo hasta tiene canciones que fueron grabadas en un disco y se han vendido juguetes con su figura.

"Creo que Pipo respondió a una necesidad. Las madres me contaban cosas hermosas como por ejemplo, que sus hijos les decían "mamá cerrá la puerta que estoy jugando con Pipo". Se metió y se ha metido en el mundo de los niños. Pipo empezó a tener su mundo, sus fans. Yo como que no puedo dimensionarlo todavía porque soy un poco rústica al respecto, pero sí puedo decir que superó cualquier expectativa, que se me fue de las manos la cuestión Pipo", dice Gabi.

Durante la pandemia y debido a la pandemia, Pipo además empezó a incursionar en otros espacios. Se aventuró a animar fiestas de cumpleaños por Internet proponiendo aventuras que con ayuda de cómplices en los hogares rompieron la barrera de la virtualidad. Y también está en YouTube en el canal de Giraluna con los videos "¡A jugar con Pipo!". Y como si esto fuera poco, muy pronto también estará en televisión.

"Pipo va a tener su programa en Acequia", ofrece como primicia la artista. Con la misma estructura de las historias de Pipo y también con una propuesta para romper la virtualidad conectando con algo concreto que los niños puedan construir en sus casas. Estamos re contentos", adelanta.

Se viene entonces una nueva etapa para este adorable títere, que es conectarse con los más pequeñitos desde una pantalla de televisión, y el elenco Giraluna ya se prepara para filmar. La alegría del nuevo desafío se completa para Gabi con la necesidad de destacar que todas las acciones que surgieron por la falta de espectáculos presenciales, y hasta la misma muestra por los 30 años, fueron posibles al apoyo del Instituto Nacional del Teatro. "La verdad que la ayuda y el subsidio del INT nos salvó mucho, nos ordenó las actividades en un año muy difícil y pudimos hacer cosas que económicamente no hubiésemos podido hacer".

Durante las vacaciones de invierno la Municipalidad de Ciudad y el INT organizaron una muestra por sus 30 años como titiritera. Parte del montaje de la exposición hoy decora el taller que tiene en su casa. Foto: Cristian Lozano. 

Los niños como público y en los talleres: una relación de mutuo aprendizaje

Algunas de las historias que dan vida a los títeres de Gabi Carli hablan de príncipes rebeldes que quieren ser facheros e ir al shopping, de ogros vegetarianos que no les sale asustar, de familias que por ser distintas se discriminan y tienen que aprender a aceptarse en la diferencia, de niños que llevan en su mochila juguetes que son tesoros o que salen al rescate de los colores para cuidar el medio ambiente y el lugar donde viven. Cada historia está pensada con un profundo respeto hacia las infancias, ese público al que la artista le ha dedicado su vida.

"Cuando me invitaron a realizar la muestra fue muy loco mirar para atrás y decir: sí, la verdad que volvería a elegir ser titiritera. Lo volvería a elegir porque me ha dado tanto acceso a la maravilla de los niños", dice. "Yo me rindo con un respeto absoluto para todo lo que tienen para decir. No me parece que sean un proyecto de persona, son personas pequeñas".

-Hay que tenerle respeto al público infantil, ¿no?

-Absolutamente. A mí me interesa mucho el público que está sentado adelante, porque a veces esta esta cuestión de los artistas de decir yo voy a crear y después si no se entiende no es mi problema. Eso limita tu creatividad y creo que es al contrario, la creatividad tiene sus reglas de juego. Si yo tengo el desafío de hacer un espectáculo para niños de 2 años, no me está limitando, al contrario, me interesa que el niño se sienta reflejado, espejado. Lo mismo con un adulto. La verdad que a mí me molesta un montón ir a ver una obra, sentarme y no entender nada. Tanto en las artes visuales como en el teatro, porque es así, pasa. 

Aunque sus hijas aseguran que este es el títere más feo que ha construido, Gabi le tiene mucho afecto. Foto: Cristian Lozano. 

Está claro que en el corazón de Gabi Carli habita una niña y desde ahí surge el puente que la conecta a otros niños y niñas que se maravillan ante la magia de los títeres. Por eso este camino que la convirtió en una de las titiriteras referentes de Mendoza, también está trazado por la enseñanza. Desde hace 27 años ofrece un taller para niños en la Escuela artística Camino del Inca de Guaymallén y ahora prepara uno para dar desde su casa. 

"Yo aprendo todo el tiempo de ellos. Siempre les digo a los niños que lo que importa es que jueguen, que no seamos los mismos de cuando entramos al taller. No importa tanto si el títere sale lindo, sino que une se transforme. Que salgas distinto, o más divertido, o que te conozcas más, o con preguntas en la cabeza. Y me parece que no es poco en este momento en donde parece que ya tenemos el destino marcado, viste, esta sociedad capitalista que te dice para allá o para allá, esto es el éxito, tenes que competir", expresa sin vueltas. 

Lo que más le interesa transmitir, y lo que tantos alumnos le han dejado como devolución después de la experiencia de tenerla de "seño", es esto que se repite como una constante: la certeza de saber que uno tiene el poder de transformar la realidad y que esa habilidad puede aplicarse a cualquier aspecto de la vida. 

Con este regalo que trae siempre para compartir es que dará el taller que ya tiene signada sus coordenadas: se llevará a cabo todos los sábados de setiembre, de 10 a 12,  en su casa ubicada en el callejón de Anatole France 50 de Godoy Cruz (para anunciarse toque la campana). 

El taller se propone como un espacio de encuentro, juego y expresión. Y quienes asistan tendrán la oportunidad de construir 4 títeres de diferentes materiales y aprender juegos dramáticos con los personajes. Está destinado para niños y niñas de 7 a 12 años y los cupos son limitados. Para mayor información comunicarse al 2612545677



Foto: Cristian Lozano. 


Con los ojos en las manos

Gabi Carli tiene 56 años y sabe muy bien que no es lo que la sociedad espera de una mujer de su edad. Ella trazó otro sendero y está tranquila con la decisión de seguir su intuición. Ha vivido 30 años de los títeres y le ha dado una vida repleta de fantasía a su familia. Gabi es mamá de Celeste Taroppio, una de las gestoras culturales más lúcidas y creativas de la provincia (fundadora del proyecto Imaginario, arte en eventos), y que hace muy pocas semanas la ha convertido en abuela por primera vez con la llegada de la pequeña Amanda. También es madre de Clara, su hija más chica. Ambas colaboran con ella en los proyectos del elenco Giraluna y confiesa  "que han hecho varias locuras juntas". 

-¿Qué creés que heredaron de vos?

-Lo que heredaron de su madre creo que fue esto que hemos estado hablando y que creo que es lo que ha atravesado mi vida profesional y mi vida personal, como dice Walt Disney "si puedes soñarlo puedes realizarlo. Si lo soñás lo hacés, nada te lo va a impedir. A lo mejor es una locura, pero hemos hecho cada locura juntas y ella lo han visto en lo cotidiano. 

En un sentido poético los corazones de las personas pueden estar hechos de muchas cosas. El de esta titiritera parece que está hecho de historias, de personajes, de escenarios, de canciones, de risas de niños y niñas, de juegos, de imaginación, de horas dedicadas a su oficio. De muchos "aquí y ahora", de arte, de colores, de plantas, de animales, de colibríes que aparecen en su jardín regalándole su amistad, de silencios, de tecitos de hierbas, de galletas horneadas para compartir un encuentro como el que le regaló a este medio. "Gracias por poner ojos en mis manos", escribió para dedicar la muestra de sus 30 años al maestro Santángelo. Por supuesto, su corazón también está hecho de aquellas personas que le iluminaron el camino para enseñarle a mirar más allá de lo visible.  

Sebastián Flores, quien la asiste en la parte técnica de sus espectáculos hace muchos años y que ahora también la acompaña en los talleres, dice de ella: 

"Es una persona muy profesional, muy exigente y muy amorosa. Y todo lo que hace lo hace con mucha pasión. Y ahí estamos, después de tantos años seguimos juntos porque realmente la respeto mucho, la quiero un montón y siempre está enseñándote algo nuevo. Y acepta que uno le enseñe y eso es buenísimo. Eso es Gabi: una persona que enseña y aprende de todo en la vida".


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