opinión
¿Lo de siempre o animarse a cambiar?
Domingo, 15 de agosto de 2021Por Marcelo López Álvarez.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Hace una semana pretendíamos ilusionarnos con una larga campaña electoral donde se discutiera lo importante para la construcción de un país y no las frases de sobrecitos de azúcar o quién violó más o menos el ASPO y la DISPO en tiempos de pandemia.

La realidad marca lo contrario y será difícil revertir la tendencia, pero como decíamos el día después los desafíos estarán marcados por la realidad del trabajo de reconstrucción post pandemias y no por las fotos y las declaraciones rimbombantes.

La economía sigue y seguirá siendo, más allá de la evolución de la pandemia, el tema central de un país que viene de una fuerte devastación política de su aparato productivo sumado a la crisis mundial del Covid.

Los números de la semana económica resultaron relativamente buenos para un Gobierno que viene tratando de combatir la crisis con armas que no son muy diferentes a las que aplican los principales países del mundo; incentivar el consumo, los mercados internos y el intento de puesta en marcha (vía una fuerte participación del Estado) de las economías domésticas.

Los datos industriales marcan una recuperación interesante para un momento como el que se atraviesa. El uso de la capacidad instalada de la industria llegó al 64.9 por ciento que previsiblemente es mucho más alta que la del mismo mes de 2020, el dato interesante es que es el nivel más alto desde mayo de 2018.

Pero el crecimiento no es el único dato destacable, lo es también el cambio de tendencia después de meses donde se venía observando crecimiento, pero muy desparejo. Este mes 11 de los 12 bloques en los que se divide el índice mostraron una recuperación.

Entre los que registraron subas por encima del promedio se muestran las industrias Metálicas básicas (29,8 de crecimiento y el de mayor nivel de utilización con 78,2 por ciento), Automotriz (28,9), Textiles (24,3), Metalmecánica (12,9) y Minerales no metálicos (12,4).

Los datos también tienen grises y señales de alerta, es preocupante que un sector fundamental de necesidades básicas como Alimentos y Bebidas solo crezca el 3.1 interanual pensando que es de los primeros en mostrar recuperaciones importantes cuando la economía de la diaria del bolsillo de los consumidores se pone en marcha.

La luz amarilla también se enciende en el ámbito inflacionario, si bien volvió a anotar un número menor al mes anterior, el 3 por ciento sigue siendo alto y una vez más la inflación de alimentos y bebidas sigue por arriba de la media (3.4 %)lo que muestra que, si bien desde las cadenas de supermercados y mayoristas aseguran que se vio en julio y comienzos de agosto una desaceleración del nivel de aumentos, al gobierno le sigue costando dominar el precio de los alimentos y de los insumos básicos lo que no deja de reflejar que las pujas distributivas siguen presentes en la economía argentina más allá de cualquier situación económica y sanitaria.

Si bien que los números de la industria pueden ser promisorios y hasta ser auspicioso para una próxima recuperación de la economía, el trabajo estudios privados advierten que el consumo comienza a mostrar algún signo de amesetamiento o retracción

El Informe de Coyuntura del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala asegura que "al analizar el consumo, se observa que luego del fuerte -y lógico- repunte tras el cimbronazo que provocó la pandemia a principios del año pasado, el consumo mostró una tendencia declinante que se mantiene hasta la actualidad, sin haber logrado recuperar los niveles prepandemia".

El informe tiene datos auspiciosos en el plano laboral "de acuerdo a los datos del SIPA, en abril se recuperaron casi 55 mil puestos de trabajo y la serie acumula cuatro meses en alza. Así, en lo que va del año se sumaron 143 mil ocupaciones, en todas sus modalidades. Si bien todavía hay 89 mil menos que en febrero 2020, antes de la irrupción de la pandemia, la recuperación es muy significativa".

Y agrega que "La noticia más auspiciosa es que el empleo asalariado privado consolida su recuperación. El empleo registrado acumula 84 mil puestos de trabajo nuevos en lo que va del año y sólo en abril se crearon más de 40 mil puestos, lo que representa el mayor crecimiento intermensual de toda la serie. Resta ver si el crecimiento de la cantidad de contagios durante la segunda ola y el consecuente aumento de las restricciones a la circulación y a ciertas actividades económicas podría haber detenido la recuperación del empleo formal en los meses siguientes".

Obviamente el informe no le escapa a lo que viene y afirma que "la economía argentina ingresa en el típico escenario pre-electoral en el que cíclicamente se repiten tres elementos: a) estímulo fiscal, b) apreciación cambiaria y c) tensiones sobre el dólar. Esto llevó a que a partir principios de julio -y en respuesta al mayor volumen que estaba operando el mercado de Contado con liqui- el BCRA y la CNV reforzaron los controles de cambio, lo cual presionó sobre las cotizaciones paralelas y aceleró las tensiones sobre el mercado de cambios, poniendo otra vez sobre la mesa la necesidad de nuevas medidas paliativas".

Los economistas del ITE miran hacia adelante, en sintonía con lo que venimos planteando, y aseguran que "El momento de definir una macroeconomía para la post pandemia se hizo presente y los tiempos son acuciantes. La renegociación de pasivos con el FMI será un elemento transversal a este proceso, y si bien es necesario que esta negociación llegue a buen puerto no es condición suficiente, tal como lo demuestra la experiencia de Cambiemos. No debe perderse de vista un aspecto de la situación doméstica que hoy resulta crucial: una nueva devaluación sería el golpe de gracia del régimen de inflación moderada que hoy todavía detenta la Argentina".

Obviamente el escenario post electoral es mucho más amplio que estas pequeñas líneas del fin del informe. La realidad es que ninguna de las variables económicas reales da signo de que la economía argentina vaya camino a una devaluación. Sin embargo se sabe que las presiones de los sectores concentrados y sobre todo del Partido Agrario y sectores exportadores son permanentes y cuentan con un importante aparato de apoyo que nunca se muestra preocupado por el bien común sino solo por sus intereses.

No se le puede pedir a la oposición responsabilidad en ser partícipe de políticas económicas de recuperación de la industria, la producción y el trabajo porque su modelo económico es exactamente lo contrario y va en sintonía con esos factores de poder concentrado. Por lo que queda exclusivamente en manos el actual Gobierno de plantear cómo generar la salida económica de la pandemia.

Pero quizás no sea todo responsabilidad de un Gobierno, los actores sociales, económicos y productivos también tienen compromisos sociales. El Estado debe tener fuertes participaciones en el control, regulación y fomento de las actividades y de la economía. Pero también es interesante analizar algunos fenómenos como la famosa Responsabilidad Social Empresaria que a medida que se consolidó un modelo de concentración de producción y ganancias desaparecieron de la agenda.

Los números medianamente optimistas de la economía son interesantes y pueden preanunciar el comienzo de la recuperación, pero no es menos cierto que si no hay políticas activas del Estado y el involucramiento de actores sociales solo terminaran reafirmando modelos de concentración y profundizando la desigualdad en la distribución de la riqueza de la sociedad.

Se solía decir que la pandemia debería dejar una sociedad mejor (a esta altura y con pruebas a la vista parece ser imposible) pero por lo menos se podría intentar proponer nuevas formas de consumo, de desarrollo de polos regionales de producción, cadenas de comercialización más cortas con mercados de cercanía que acerquen productores y consumidores, financiamiento para que pequeños y medianos productores mediante asociativismo puedan escalar su producción y volverse competitivos. Son miles las políticas que pueden ponerse en marcha, pero para eso hace falta precisamente la voluntad política de patear tableros, no tener miedo al conflicto y generar redes de alianzas y voluntades capaces de pararse frente a las presiones.

¿Seremos capaces de lograrlo gobierno y sociedad?

Esta nota habla de:
Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario