equipo estratégico de Infraestructura
El Ministerio que abre camino con mujeres que rompen barreras personales y profesionales
Lunes, 2 de agosto de 2021
Por: Cecilia Zabala

Los mandatos intentaron limitar históricamente ciertas cosas a ciertos sectores: juguetes, ropa, roles, trabajos y carreras según el género. Pero en los últimos tiempos asistimos a un cambio en estos estándares, que se van visibilizando cada vez más aunque todavía algunos hechos son "novedosos". La participación de la mujer en puestos de liderazgo aún no está tan naturalizada y por eso es para destacar cada vez que ganan lugares que les son tan propios como a los hombres, según capacidad y formación.

Es usual, aceptado y hasta visto como algo natural que la mayor participación en los cargos políticos no electivos sean ocupados por hombres. Y lo era en los electivos hasta la sanción de ley de paridad de género, que vino a poner un equilibrio en la representación. 

Ese predominio de los hombres en la función pública debe tener innumerables motivos, pero nosotros nos limitamos a nombrar algunos: la alta demanda de tiempo que exige ese tipo de trabajo, la arbitrariedad a la hora de elegir a las personas (simple: es a dedo por quien tenga la decisión de designar a sus colaboradores), y el hecho de que muchos puestos requieran (partiendo de la premisa de la profesionalización) profesiones de las consideradas "duras". Esto nos lleva a tener que romper algunos prejuicios: las mujeres (como los hombres) pueden combinar el trabajo, las tareas de la casa y la maternidad/paternidad, las mujeres también estudian carreras de las consideradas más duras. Y muchas mujeres no ven la dedicación en horas como una limitante.

Y para no quedarnos con las palabras vamos a los hechos: en el Gabinete provincial el predominio es masculino, de hecho de los diez cargos de los considerados de primera línea, apenas dos están ocupados por mujeres. Y hacia abajo la situación no varía demasiado: la mayoría de las direcciones de los distintos ministerios están ocupadas por hombres, salvo alguna que otra excepción.

Aunque la situación del Ministerio de Infraestructura se destaca por romper con esto. De hecho, en el gabinete que designó Mario Isgró, son cinco las mujeres que ocupan cargos directivos. María Marta Ontanilla, presidenta del Instituto Provincial de la Vivienda; Patricia Bueno, directora de Asuntos Jurídicos; Yamila Arnosti, directora de Hidráulica; Verónica Fader, directora de Arquitectura e Ingeniería, y Ana Daher, directora de Planificación.

Ana Daher, Verónic Fader, Patricia Bueno, Yamila Arnosti y María Marta Ontanilla

Se trata de un equipo estratégico de este Ministerio, que tiene a su cargo tareas fuertes, de mucho estudio, mucho trabajo territorial y decisiones que impactan de lleno en la vida de los mendocinos. Y están conformado por personas que rompieron con la "tradición" de que esos lugares estén ocupados por hombres ya que se trata de puestos que requieren profesiones más duras y mucho trabajo de campo, lo que se traduce en horas. Además, le agregan el extra de la renovación generacional. 

Todas juntas, acompañadas del ministro Mario Isgró, nos ofrecieron una charla en la que nos contaron sus vivencias, los desafíos que enfrentan en su trabajo, sus situaciones personales, la importancia de ir abriendo caminos, y cómo es ser protagonistas de este cambio que vive la sociedad actual. Te contamos sus visiones.

María Marta Ontanilla es la presidenta del IPV. Tiene 35 años y es arquitecta. Ella rompió un récord: le puso fin a 73 años de directores varones, que son los que han estado a cargo del Instituto desde sus orígenes. "Siento que tengo un desafío, que va más allá de como mujer, sino como persona y profesional. Si bien es un ambiente más masculino, porque tanto en el empresariado como en las constructoras, todavía está más masculinizado el rubro, siento que mi mayor desafío es el profesional", señaló. 

Aunque destaca que el hecho de que una mujer esté al frente del IPV "es una manera de visibilizar y de que luego otras mujeres puedan ocupar este rol u otros que se generen". "Es abrir una puerta, marcando que tanto hombres como mujeres tenemos los mismos derechos de desempeñar cargos importantes dentro de la administración pública. El hecho de estar en cargos altos implica que hacia abajo también se vayan generando más oportunidades. Creo que es nuestra responsabilidad como mujeres; ir abriendo distintas puertas en diferentes ámbitos", resalta.

Yamila Arnosti, directora de Hidráulica. Tiene 32 años, es Ingeniera Civil y mamá de una nena. Al igual que el IPV, esta es la primera vez que una mujer conduce Hidraúlica. "Yo he estado siempre en ámbitos donde ha habido más hombres que mujeres. Y nunca me he sentido incómoda, siempre lo he vivido como algo normal trabajar con muchos hombres. Estudié en la secundaria (técnica) y en la Universidad en un ambiente donde predominaban los hombres", cuenta.

"Jamás sentí falta de respeto. Hoy sí veo que están más presentes ciertos comentarios que me hacen eco y nos reímos de eso porque se entiende que no son desde un lugar de discriminación si no que es algo culturalmente instalado", agrega.

Respecto a su trabajo reconoce que en "la Dirección todavía tenemos un cupo masculino mayoritario. Es casi todo muy técnico y hay mucho trabajo operativo en terreno". "El principal desafío es que esos oficios sean vistosos para el género femenino. Y eso, más allá de la capacidad, tiene que ver con generar las condiciones para que una mujer se pueda desenvolver en obras o en el trabajo de manejo de máquinas". 

"Todo tiene más que ver con generar el ambiente propicio para que la mujer ocupe esos espacios justamente. No está vinculado con el oficio ni con la capacidad, ya que la mujer puede desempeñarse en cualquier función. Pero esos ámbitos de salubridad y demás requisitos tienen que estar para todos" y pone como ejemplo una cuestión tan básica como el baño: "Al hombre en una obra le es más sencillo su uso. A mí me ha tocado ser inspectora y cuando estás en campo, es difícil. Ahí está el desafío".

Patricia Bueno es directora de Asuntos Jurídicos. Tiene 40 años y es magister en Derecho Administrativo. "Pato" es mamá de 3 hijas, y su segundo embarazo -luego de tener mellizas- lo transitó en la función pública, aunque en otro cargo. "Tengo tres hijas chicas y me gustaría que ellas sepan que no es algo extraño. Siento que estamos abriendo caminos".

Ella insiste en que estos cambios son un gran legado para la generación de sus hijas y apuesta a que para ellas sea normal el hecho de que las mujeres ocupan cualquier tipo de cargo gerencial y de decisión. "Es muy importante que las nuevas generaciones lo visualicen, naturalicen y sigan el ejemplo".

Combinar la maternidad no es tarea sencilla y por eso destaca algo clave: las redes que se tejen entre las parejas, familias, amigos, que se suman a la crianza. "Antes se veía como imposible de combinar maternidad y profesión pero no es así. Al contrario, se puede. Tejiendo redes, con apoyo y organización no es imposible. Hay que romper esa barrera porque es cultural: se puede ser mamá y ocupar un lugar gerencial".

Verónica Fader es directora de Arquitectura e Ingeniería. Tiene 49 años, es arquitecta y mamá de 2 hijos "grandes". "Desde el minuto cero de que me recibí trabajé. Tal vez el tener hijos de joven me permitió llevarlo porque trabajaba en la actividad privada independiente y hoy, que mis hijos son más grandes, estoy en el ámbito público y por ahí esa rigidez del horario no me complica tanto como hubiera sido en otro momento".

"Si lo planteás de manera natural, lo vivís así. En mi caso, que estoy en una dirección que tiene Arquitectura e Ingeniería, sí veo una dualidad entre el componente masculino y el femenino. Porque por ejemplo en el ámbito de la arquitectura, ya la presencia de la mujer es casi un 50-50 y, en el área ingeniería, sí hay un 20% de mujeres y el resto son hombres".

"Si bien yo vengo de una familia con estructuras tradicionales, donde la mujer se quedaba en la casa y el hombre proveía, en lo personal viví mi trabajo como algo natural: nunca fue un apoyo, siempre fue una parte del sustento de la familia", señala. 

Y, al igual que Yamila, resalta que el desafío es integrar a la mujer en las tareas operativas. "Tenemos que poder aportar en la capacitación, ir generando cada vez más experiencias con trabajo de mujeres y ser nosotros los que hagamos la conexión entre las oportunidades de capacitación y las mujeres", sostiene sobre el rol que hoy le toca.

"Creo que para las mujeres es más pesada la carga de demostrar que podes. Lo importante es tener las herramientas para demostrar que el prejuicio se puede deconstruir", reflexiona.

Ana Daher. Tiene 33 años, es socióloga y está a cargo de la Dirección de Planificación. Es, quizás, la que más trabajo territorial lleva a cabo dentro del Ministerio. Le toca la tarea de trabajar con los vecinos. "Es ir al terreno, escucharlos, articular. Es una parte muy importante porque serán ellos los usuarios de lo que hacemos desde la dirección".

"Tengo a mi cargo la relación con los 18 departamentos de Mendoza y un programa de infraestructura municipal que actualmente tenemos 24 obras en todo el territorio", cuenta y refleja esta prevalencia de los hombres en este tipo de cargos: "De los 18 municipios, sólo dos tienen secretarias de Obra mujeres y hay una sola intendenta. Ahí creo que tenemos un desafío enorme. En otras provincias, como por ejemplo La Rioja, que son más conservadoras, hay más mujeres ocupando intendencias. Y me parece que en Mendoza deberíamos tener más mujeres en cargos electivos", lanza.

Además, se muestra orgullosa de lo logrado: "Que las próximas generaciones vean que si nosotras pudimos hacerlo ellas podrán también, debe ser así porque no es imposible lograrlo. Y también es importante contagiar las ambiciones profesionales y económicas".

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