Rompiendo tabúes
Rocío Ailín y su compañía de danza Burlesque: "Todos los cuerpos pueden ser sexys"
Lunes, 9 de agosto de 2021
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

¿Todos los cuerpos pueden bailar? ¿Todos los cuerpos pueden ser sexys y sensuales? Rocío Ailín está convencida de que sí. Tan convencida está que en el 2018 abrió en Mendoza una academia para enseñar danza Burlesque. No existía y no existe actualmente algo parecido en la provincia. Le puso de nombre Le Bisou (el beso en francés) y todas las semanas le enseña a un grupo de mujeres de distintas edades, a derribar prejuicios con el cuerpo, a romper tabúes y a bailar con actitud. Asegura que una vez que probás una clase no las dejás más.

Ailín tiene un título de grado en Profesorado de Historia, pero nunca ejerció porque su hoja de vida reseña que es bailarina profesional por donde se la mire. Integró por varios años el Ballet estable de la Ciudad de Mendoza y en el 2016 viajó a Francia donde siguió capacitándose. 

"Me fui con un trabajo y aproveché para tomar muchas clases de danza. Estaba en el momento álgido de mi carrera como bailarina entonces dije tengo que aprovechar mi estadía allá para aprender. Allá empecé a tomar clases normales, de Clásico, de Contemporáneo, de Jazz", cuenta. Todo iba encarrilado hasta que en unas de esas clases vio un afiche que promocionaba "Cabaret à talons" -que significa cabaret con tacos- y supo de inmediato que era eso lo que quería. "Me acerqué a ese espacio y me voló la cabeza totalmente", recuerda.

Rocío Ailín, bailarina profesional y fundadora de la "Le Bisou", la primera compañía de danza Burlesque de Mendoza. Foto: Cristian Lozano. 

A Rocío le gustó bailar desde siempre, pero nunca se terminó de identificar con ningún género en particular. "Me daba cuenta que tenía un estilo muy femenino, que me gustaba mucho lo pícaro y lo teatral y como que no encontraba nada acá que me terminara de cerrar. Que dijera, esto es lo mío", confiesa. No es casualidad que en el país de la torre Eiffel y la magia del Moulin Rouge, se encontrara con el universo del estilo Burlesque, el brillo del cabaret, el glamour.

De ese momento, y de las sensaciones de estar en el lugar correcto recuerda todo. 

"Para empezar, bailás con tacos. Eso ya es todo un show. Ponerte los tacos te transforma en otra persona, tenés otra altura, te pone en una posición del cuerpo distinta. Te pone en un tono más sensual, más femenino. Sentí que el estilo era todo eso que a mí me gustaba: era pícaro, era sexy, era hiper femenino, estilizado, tiene mucho de teatral. Todo esto sumado a que la profesora resultó ser una argentina que se fue hace muchos años contratada por el Moulin Rouge. Al recibirme a mí argentina flasheamos las dos, nos hicimos amigas. Generamos un lazo muy particular entonces cuando me tuve que volver dije: esto tiene que estar en Mendoza".

Una vez que pisó nuevamente la provincia no fue todo color de rosa para esta bailarina de 29 años: "Volví con esa idea y la verdad que al principio no fue para nada fácil. Fue muy difícil, de hecho. Un poco por inexperiencia mía, poco manejo de las redes sociales y demás, pero un tanto también porque el público de acá no estaba preparado para esto", reflexiona.

Foto: Cristian Lozano. 


Burlesque: rompiendo tabúes, encontrando el amor propio

A Rocío no le resultó fácil instalar el concepto de la danza cabaret y las coreografías que derrochan sensualidad. Durante dos años solo logró captar la atención de 5 mujeres. Pero todo daría un giro inesperado con la pandemia. Sin comprender muy bien las razones el 2020 para Le Bisuo fue un boom y este proyecto comenzó a crecer y crecer. "Yo no sé si la gente hizo un cambio de mente y que se animó a probar cosas nuevas y que también yo me volqué más a las redes, pero muchas chicas me empezaron a escribir y a probar", cuenta. 

Hoy son aproximadamente unas 25 mujeres de distintas edades las que asisten regularmente y que sienten el espacio como un lugar de pertenencia. No es solo baile, es algo más profundo y terapéutico.

Las bailarinas de la compañía Le Bisou durante una clase. Foto: Cristian Lozano. 

"Lo que veo que me sorprende gratamente es que se genera como un amor hacia el espacio en donde las chicas quieren ser parte más que como alumnas que toman clases. Se comprometen de otra manera, ofrecen sus habilidades. Por ejemplo, la que es diseñadora se ofrece para hacer los flyers, la que es economista se ofrecer para ayudarnos con las finanzas del espacio, la que trabaja en indumentaria ayuda con el diseño de la ropa. Se comprometen con el espacio desde otro lugar, totalmente desinteresado y eso es re bonito", cuenta la artista. Y agrega: 

"Como todo grupo de mujeres o grupo de trabajo de mujeres, es terapéutico y es re lindo de vivir y compartir. Y en este en particular que tenemos varios temas que nos unen, que yo te diría al cien por ciento de las mujeres, como es el tema de la aceptación del cuerpo. A todas nos cuesta o nos ha costado, entonces al transitarlo juntas se vuelve más fácil. Aprendemos las unas de las otras y el progreso que se ve en las chicas es increíble. A mí me deja muy sorprendida y muy orgullosa cuando veo eso".

"Qué hermoso eso, pero yo no me animo", "me encantaría hacerlo pero no es para mí". Este tipo de mensajes son los que escuchaba con frecuencia Rocío cuando la llamaban para consultar por sus clases. Ganas de experimentar, pero mucha vergüenza para dar el paso. "Veo chicas que llegan a la clase con un pudor que no pueden ni mirarse al espejo. Con un pudor fuertísimo, ¿me explico? O que no se animan a bailar, a mirarse en el espejo haciendo coreografías", dice.

No hay que escarbar demasiado para saber que las mujeres estamos envueltas en toda una cultura de la belleza y de lo que tiene que ser el cuerpo. No nos han enseñado a querernos. Mirarte, gustarte en tu cuerpo y encontrar sensualidad en eso es difícil y Rocío lo sabe, pero también confía en la transformación de lo que sucede en su espacio. "Una chica que llega toda tímida para adentro pasa un mes de tomar las clases y es otra persona realmente", apunta.

Todos los martes, jueves y viernes hay clases de Burlesque en el espacio. Foto: Cristian Lozano. 

-En un artículo de un portal de Chile encontré una definición de Burlesque que me gustaría saber si es acertada. Dice que el Burlesque "es una forma de arte que permite romper con el status quo, desafiando lo establecido históricamente para la sexualidad femenina y también -¿por qué no?- masculina".

-Bien, perfecto. Yo siempre lo explico, no con esas palabras tan bonitas, pero sí con el mismo sentido. El Burlesque surge como un movimiento artístico en los distintos campos para luchar, digamos, contra lo políticamente y socialmente establecido como correcto. Es una fuerza de empuje desde las minorías para burlarse de aquello que está establecido y decir, miren nosotros somos así y está bien también.

Particularmente en la rama de la danza se pone muy fuerte el tema de la sexualidad y la sensualidad para cuestionar por qué es un tabú, por qué nos cuesta tanto, qué es lo sensual y por qué hay cosas que no. Y se pone muy fuerte el tema del cuerpo, porque, ¿qué pasa en la danza? En la danza clásica, en la danza tradicional, no cualquier cuerpo puede bailar. Y entonces acá es que todos los cuerpos pueden bailar y todos los cuerpos pueden ser sexys, y súper sexys. Bueno, eso es una revolución total, una apertura de cabeza muy grande y eso hace que también se pueda acercar realmente cualquiera al espacio y que lo va a hacer bien, va a bailar bien y se va a sentir bien.

-Cuál es el perfil que hay que tener para acercarse al espacio? ¿Tiene que ser bailarina o tener formación en baile?

-Este espacio particular yo me esfuerzo para que sea apto para todas y para todos. No importa la edad, no hace falta tener experiencia previa. Hay que tener solamente ganas y predisposición porque obvio que va a costar, pero también es un espacio donde la pasamos muy bien. Y trabajamos desde lo físico, entrenamos un montón, hasta la parte técnica que es por ahí más de coordinación sobre todo con el tema de los tacos, y ya después desinhibirnos y cada coreografía es una historia distinta. Tiene un contenido, un sentido. Yo trabajo mucho desde ese lugar porque para mí es interesante. No hacer el movimiento por el movimiento nada más, que no sea solo algo estético sino que vean que la idea de tal coreografía es una chica que se siente insegura con su cuerpo. Un contenido. Y se enganchan y está buenísimo y cada una aporta desde su lugar.

Unas 25 mujeres asisten al espacio para aprender danza Burlesque. Foto: Cristian Lozano.

-¿Pensás en Le Bisou como un espacio también abierto para hombres o para cualquier género?

-Sí, es mi sueño. Este año por primera vez han venido varones y me voló la cabeza. Han venido personas homosexuales y heterosexuales del género masculino y qué pasa, la persona que es homosexual suele bailar con posturas más femeninas y la rompe naturalmente. Las chicas se habían quedado flasheadas porque son buenísimos. Pero también me pasó el caso de un chico que vino con su novia. Vino acompañar a su novia, la fue a traer y la tenía que esperar, entonces le dije, ¿no querés hacer la clase?, y me dijo bueno. Y no sabés lo sexy que se veía ese chico bailando la coreografía que yo había puesto para mujeres. Fue una flasheada total, nos quedamos todas sorprendidas. Ahí me di cuenta que esta danza no es para mujeres únicamente, es sensual para quien la baile.

Te soy sincera, me cuesta hasta el día de hoy atraer varones. Probablemente me falte también algo en la comunicación para atraerlos también, pero ya sucedió un primer pasito este año y me di cuenta que es totalmente posible. Que el espacio está hecho para todes y que la verdad que esperamos que algún día se abra un poquito más. Incluso lo de la pareja porque ellos estaban ahí y bailaron juntos. Yo ya flashé "Burlesque para parejas".

-Dentro de la propuesta, ¿qué rol cumple el vestuario?

Mirá, en principio no es algo fundamental. Ni el vestuario, ni el maquillaje, ni los mismos tacos. No te hace falta nada para empezar a tomar clases y bailar Burlesque. Sí es cierto que todas esas cosas que te acabo de nombrar son herramientas que nos ayudan mucho para ponernos en un mood sensual, erótico, femenino, entonces es una ayuda. Ya ponerte los tacos te pone en otra altura, en otro nivel, ves de otra forma, te movés de otra forma. Las clases de los viernes a la noche, las chicas se van maquilladas. Y porque sí, porque es de noche y les pinta.

El único requisito para asistir a las clases de Rocío: tener ganas y predisposición a pasarla bien.  Foto: Cristian Lozano. 

Con el sueño del primer espectáculo burlesque de Mendoza

Rocío empezó sus clases proponiendo un nivel inicial, un nivel avanzado dos veces por semanas, más la propuesta de los viernes a la noche donde todo se vuelve más lúdico. Esta es la dinámica normal salvo por un detalle: que ya tiene fecha para el primer espectáculo Burlesque de la provincia y ha decidido unificar los espacios porque quiere que todas sus alumnas ensayen y participen de la obra.

El estreno será en octubre de este año en el Teatro Las Sillas y el grupo hará una segunda función en noviembre en el Teatro Plaza. Sobre el espectáculo que ya sueña con concretar Ailín cuenta: "Lo que se puede adelantar es que es algo muy único, porque este estilo no existe en Mendoza y me parece que va a haber muchísima gente que va a decir qué es esto y le va a dar intriga. Va a ser un show muy sensual, pero a la vez hiper fino. Va a tener un carácter bastante vintage y el hilo de la historia es la sororidad femenina".

Foto: Cristian Lozano.

Hoy vas a ser la mujer que te de la gana de ser

La más pequeña del grupo en la compañía de Rocío tiene 17 años. Después hay mujeres entre los 25 y 35 años, y también de más grandes. En realidad la edad es lo de menos, lo importante es que  aprendiendo a bailar Burlesque no la vas a pasar mal, asegura Rocío -porque se encarga de que el clima sea de encuentro y disfrute. Y los beneficios son muchos. "El más importante que siento yo hasta el día de hoy, en como doy la clase y salgo de ese espacio, es una gran seguridad. Salís con una seguridad muy fuerte en vos misma, en sentirte capaz y poderosa, fuerte. Y esa sensación te dura muchísimo y a medida de que lo vas trabajando con las clases se te va haciendo algo parte de vos misma".

Foto: Cristian Lozano.

-¿Qué testimonios te dejan las chicas?

-Están todas fascinadas. La verdad que a mí misma me sorprende mucho porque están todas muy agradecidas por el espacio, porque las ha ayudado mucho en el camino de aceptarse y de quererse a ellas mismas tal como son. Eso es lo más fuerte. Y también me han llegado a decir que sienten que no es una clase de danza nada más sino que es algo que te moviliza por todos lados y que te llega mucho más profundo. Eso para mí es lo mejor del mundo.

****

LE BISOU. CLASES Y CONTACTO: Horarios de clases: Martes y Jueves de 15:30 a 17:00 / Viernes de 21:00 a 22:30. Lugar: Studio 57, Avellaneda 328 de Ciudad. Ig: @burlesquemendozaWapp: 2615116777 (Rocío Ailín).


Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario
Más de Soy Más
Noelia Torres: con el mundo de la luz en sus manos