Opinión
Cierres de allá que impactan aquí
Domingo, 4 de julio de 2021Por Luis Ábrego - Entre Paréntesis.

La cuenta regresiva electoral entró en zona de vértigo para la dirigencia política. Dentro de 10 días deberán presentarse los frentes o alianzas para competir en las PASO de setiembre y luego en las generales de noviembre. En tanto, el 24 de julio deberán oficializarse las listas de los precandidatos, una tarea que supone búsqueda de acuerdos, pero también de los suficientes equilibrios tanto internos como de la propuesta que se ofrecerá a la ciudadanía.

Se trata, esta vez, de un proceso convulsionado más allá de la tensión partidaria o el escenario de pandemia. Principalmente por cuestionado rol que cumple esa especie de árbitro que es el juez federal con competencia electoral, Walter Bento.

El magistrado enfrenta por estos días una durísima acusación en la Justicia Federal ya que se lo sindica como el jefe de una asociación ilícita que habría favorecido a procesados y condenados a cambio de coimas. De hecho, Bento también tiene abierto un proceso en el Consejo de la Magistratura que podría terminar en suspensión, o eventualmente destitución si las irregularidades que se le achacan, efectivamente se comprueban.

Lo cierto es que mientras todo ello sucede, Bento sigue en funciones y por ende, según los tiempos que se manejan para estos asuntos, podrá -pese a los graves cuestionamientos éticos en su contra- supervisar un proceso electoral, que no debería generar dudas sobre su transparencia.

Por estas horas, no sólo el oficialismo, sino también algunos sectores de la oposición evalúan pedir la recusación de Bento y forzar así su apartamiento del trámite electoral que por tratarse de comicios nacionales con cronograma unificado están bajo la órbita de la Justicia Federal.

Mientras estas decisiones se toman, incluso con conversaciones cruzadas entre los partidos que no descartan hasta una presentación común suscripta por distintas agrupaciones, a la que aún no se animan, la política no descuida su propia labor: el cierre de los frentes y los candidatos.

En el oficialismo provincial, pero también en el Frente de Todos (FdT), tienen un ojo en Buenos Aires y otro en Mendoza. Es que por peso electoral, como por valor simbólico, tanto la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) como la Provincia de Buenos Aires (PBA) poseen la mágica virtud de inclinar balanzas que para compensarlas es necesario todo un país enfrente. Lo mismo sucede con lo que se decida, para el kirchnerismo, desde la Casa Rosada.

De hecho, el propio Alfredo Cornejo como presidente nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) ha estado enfrascado en esas definiciones con las cuales empezar a moldear la oferta electoral. Y sobre las que hubo definiciones en el inicio de este fin de semana.

La primera, la confirmación de la candidatura a diputado nacional del neurocientífico Facundo Manes al tope de la lista del radicalismo en PBA y con altas chances de encabezar la nómina de Juntos por el Cambio (JxC) en tierras de Axel Kicillof. Un triunfo personal del ex gobernador mendocino que puso especial énfasis, así como toda la dirigencia radical, para que esto sucediera y dotara a esa fuerza de la competitividad perdida, en especial, en el último tiempo, a manos del Pro.

La segunda definición fue la declinación de Patricia Bullrich a competir en este turno en CABA, lo que le abre la puerta a la candidatura de María Eugenia Vidal, tal cual el deseo del jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.

El orden en estos distritos clave obsesiona a JxC ya que es consciente que es allí donde se libra la batalla crucial. De hecho, forzó otra declinación: la de Lilita Carrió y hasta una incorporación al armado opositor, Margarita Stolbizer.

Se especula que Bullrich puso dos condiciones para dar su paso al costado: 1) que como presidenta nacional del Pro tenga poder de veto para el cierre de listas en todo el país (lo que podría ser un factor de peso a la hora de limar las diferencias que aquí viene exhibiendo el diputado nacional Omar De Marchi con el Frente Cambia Mendoza) y 2) que su renunciamiento supone como contrapartida "que nadie más cruza la General Paz". Es decir que el vicejefe porteño Diego Santilli no podría disputar una interna con Manes en CABA. Algo que todavía no está confirmado.

Con ambas definiciones ordenadoras desde lo macro, en el radicalismo local pulen el armado electoral del que en la última semana se confirmó el ingreso del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), la célebre agrupación creada por Arturo Frondizi y hoy capitaneada por el ex ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Por estas horas se espera definiciones de Unión Popular, el partido del legislador Jorge Difonso y de la Coalición Cívica. El resto, sin una parte del Partido Demócrata (que ayer confirmó su salida) apunta a seguir en el mismo barco, como también ratificaron su continuidad el Partido Socialista y Libres del Sur.

Respecto de los candidatos, no parece haber objeciones mayoritarias para que la lista sea encabezada por el propio Cornejo (Senadores) y Julio Cobos (Diputados) como se ha venido manejando. La intriga ronda por la figura femenina que pueda acompañarlos. Desde Casa de Gobierno señalan que Rodolfo Suarez se inclinaría por alguna de sus ministras (Ana María Nadal o Mariana Juri) aunque tampoco se descarta el salto de dos legisladoras provinciales de su confianza (Natacha Eisenchlas o Cecilia "China" Rodríguez). También es probable que el nombre de la mujer sea aportado por De Marchi para cerrar esa tensión interna.

Cuando se consulta por el exceso de postulantes a los que se debe agregar aquellos que terminan su mandato en el Congreso (Claudia Najul, Luis Petri, Pamela Verasay) en el Ejecutivo están pensando en ellos para "reforzar" la Legislatura Provincial. O en el caso de que Nadal vaya al Parlamento, que a Salud, ministerio clave en la pandemia, pueda volver una vieja conocida: Najul. Enroques y posibilidades que se empezarán a barajar en los próximos días.

En el FdT también miran a Buenos Aires. Creen que las definiciones de la Casa Rosada terminarán estructurando lo que aquí ya se cocina: la renovación de la banca de senadora nacional de Anabel Fernández Sagasti a quien siempre se pensó acompañada por un intendente, aunque todo indica que deberá conformarse con un ex jefe comunal.

Al parecer, ni Roberto Righi, ni Martín Aveiro quieren dejar sus comunas a la mitad de su último mandato. Así también lo habría hecho trascender Emir Félix quien junto a su hermano y diputado nacional Omar pretende confirmar su estrategia de fortalecerse en el 4to. distrito electoral del Sur provincial. Así las cosas, todos miran a Adolfo Bermejo quien tiene el visto bueno del PJ orgánico.

Los nombres de las mujeres que se pueden sumar a esa lista estarían en el entorno de Fernández Sagasti. Y allí todos señalan a dos colaboradoras y militantes de La Cámpora: Marina Femenía o Gabriela Bazán. La incógnita pasa por la incorporación o no de José Luis Ramón tras la implosión de Protectora y su deliberado juego con el FdT en la Cámara de Diputados. Analistas del PJ saben que Ramón puede ofrecer un porcentaje de votos que tal vez no sea significativo, pero que suma a la hora de la disputa con un tándem poderoso de ex gobernadores como Cobos y Cornejo.

Y si bien la decisión no está tomada, tal vez la sugerencia de la inclusión de Ramón no surja en Mendoza si no que sea directamente recetada desde la Casa Rosada, o mejor aún, desde los principales despachos del Congreso, esos que ocupan Sergio Massa o el mismo Máximo Kirchner.

El Peronismo local también mira de reojo el lanzamiento de Florencio Randazzo en PBA, de la mano de Roberto Lavagna y cuya expresión local es el dirigente ruralista de Coniagro (y miembro de la Mesa de Enlace) Carlos Ianizzotto. Aún es una incógnita el poder de fuego de esa entente de peronistas desilusionados con el kirchnerismo pero nadie duda que su piso bajo de hoy es una plataforma que permite, a futuro, sólo crecer.

Por lo pronto, casi nadie se anima a sacar los pies del plato. Ajustar la mira para leer con precisión las señales de los cierres de allá puede ser vital para acertar con las decisiones de aquí. Y ahí sí, salir a buscar los votos que ratifiquen la estrategia y que demuestren que no hubo equivocaciones en el diagnóstico, a pesar de la distancia. 

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