Elecciones, mercados y gente que huye del país: Argentina en el descenso
Domingo, 27 de junio de 2021Por Myriam Ruiz
Por: Myriam Ruiz - @myriamruizbarrio

Tremenda semana la que estamos cerrando en esta querida Argentina. Semana en la que sufrimos un golpe más que duro desde Wall Street con degradación del índice MSCI -Argentina dejó de ser un país "emergente" y ni siquiera cayó en fronterizo sino que ahora somos "standalone" -estatus desconocido si los hay, que sería algo así como que no nos quieren ni las moscas-; semana que continuó con imágenes del derrumbe en Miami y la búsqueda desesperada de Guadalupe en San Luis; y que, sin dudas, intentamos pasar como si fuera un trago amargo al cortarla a la mitad (a la semana) y gritar de nuevo ese golazo de Diego ya transformado en Dios, a los ingleses.

Sazonando todo lo que ocurre, la inflación no ceja (ayer encontré los potes de dulce de leche a 230 pesos y casi me desmayo, aún tengo en la mente los precios de dos cifras de cada artículo que uno necesita del súper); el dólar se despereza y vuelve a marcar picos en el día a día, demostrando que no está muerto; y los jóvenes y no tan jóvenes hacen largas colas en los consulados planeando su nueva vida en Europa o donde quiera que se tejan países con futuros menos inciertos que el argentino.

Atravesándolo todo, o en todo caso al margen de todo, las elecciones legislativas que en menos de un mes tendrán su cierre de lista. Y una vez más: acusaciones entrecruzadas; abrazos y desprecios por doquier; palabras altisonantes; candidatos que se suben al podio sólo para que otro lo baje en pocas horas. Todo tan fuera de timing en esta Argentina enferma, pobre e indigente, que pide a gritos que la miren hacia adentro, que le arreglen los agujeros (pero sin parches por favor).

Argentina hace diez años que no genera nuevos puestos de empleo genuino privado. ¿Y seguimos peleando por vacunas que ya llegaron o un hospital que había sido, o no, entregado por el gobierno anterior? La frase, dicha hasta el cansancio esta semana, "estamos a 7 legisladores de Venezuela" se estableció como un mantra en medios afines a la oposición. Del otro lado, el argumento positivo elegido fue la llegada de millones de vacunas por semana durante este junio helado e incierto.

Ni hablemos de la Argentina que quiere trabajar y no encuentra los medios, la estabilidad, los precios razonables para comenzar a invertir. Tampoco hablemos del país en el que millones de chicos no saben leer de corrido porque estamos en medio de una tragedia social, económica y educativa.

Aún hay gente que mira cada día la realidad, intentando apartar los mil velos con que pretenden cubrirla. O sea, una asignación por hijo nunca va a ser un sueldo; y una changa conseguida por cuña política tampoco va a ser nunca un trabajo real. ¿Dónde está la Argentina que se levanta y genera empleo, desarrollo, riqueza?

Siempre a esta altura, en un año electoral, aparece el concepto de la "brecha" y, sin embargo, tenemos realidades dificilísimas de batallar en el día a día que es necesario atacar: la inflación es altísima, el dólar vuelve a moverse y será siempre la sociedad argentina la que pague el pato.

Del lado oficial, el Gobierno enfrenta unas elecciones durísimas (se sabe que las Legislativas en Argentina terminan, casi siempre, robusteciendo al aparato opositor), con una nueva cepa covid amenazando al mundo y con la necesidad de tener aplicadas las dos dosis de vacunas en la mayor parte de la población. Desde la oposición, ya comenzó el carrusel de nombres. Y nunca pensé en estar de acuerdo con una frase de Mauricio Macri (que apareció por el foro, movió algunas piezas y se retiró por un mes de vacaciones a Europa): "En el cierre de listas se ven las miserias humanas".

Desde el llano, todos pidiendo que nos respeten como ciudadanos de un país y de una bandera a la que amamos; a la que hemos jurado respetar por sobre todas las cosas. Una bandera con la que gritamos y nos emocionamos viendo la Copa América, dejando de lado por un momento las múltiples desgracias a las que nos vemos expuestos por gobernantes que no son estadistas; por políticos que sólo se miran el ombligo; por empresarios que sólo piensan cómo remarcar el kilo de carne cada día, tensando una cuerda en la que, del otro lado, hay millones de personas con hambre.

Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario