Eterno deja vú: inflación, paritarias ¿y después?
Domingo, 27 de junio de 2021Por Luis Ábrego
Por: Luis Ábrego

Como en una especie de carrusel que nunca se detiene, la agenda pública registra en Argentina temas que parecen superados pero que, sin embargo, al cabo de cierto tiempo, se repiten. En algunos asuntos, su reaparición se hace más próxima, como si en todo caso, la calesita de la realidad girara cada vez más rápido. O, peor aún, como si esos problemas de tan crónicos se volvieran siempre presentes. Insolubles.

Ese recurrente deja vú volvió a pasar frente nuestros ojos esta semana. Es que más allá del panorama sanitario y las constantes amenazas de nuevas variantes que compliquen lo epidemiológico, la delicada situación económica que se agudizó con la pandemia ha puesto en guardia a los gobiernos en pos de interpretar ese humor social que tal vez sea decisivo en las elecciones de medio término que se avecinan.

Bajo esa inquietud de desentrañar qué pasa en la cabeza de los votantes, funcionarios de Rodolfo Suárez trascendieron esta semana un último reporte que por un lado tranquiliza a su gobierno, pero por el otro, abre profundos interrogantes para lo que vendrá. Incluso en lo inmediato.

Como se conoció, la encuesta fue confeccionada por la consultora Reale-Dalla Torre y alcanzó a los departamentos del Gran Mendoza (Capital, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Luján y Maipú) y sólo dos del resto de la provincia. Uno del Este, San Martín, y otro del Sur, San Rafael.

Se trató de 1.190 casos, de los cuales el 81,10% respondió que su principal preocupación es "la inflación" superando por casi 30 puntos a "la pandemia", que obtuvo un 52,50% de las respuestas. Más abajo, también aparecieron "el desempleo" (34,60%) y la "pobreza/ingresos insuficientes" con el mismo porcentaje. Todos ellos, intercalados con otras inquietudes clásicas, casi inamovibles de los argentinos, como "la inseguridad" (41%), "la educación" (34,70%) o "la corrupción" (11,70%) y "la vivienda" (8%).

Consultados sobre la disputa ya casi demodeé entre la salud y la economía que divide aguas entre el oficialismo y la oposición desde hace más de un año, la conclusión es contundente. Al 64% de los mendocinos le preocupa más "la situación económica" que "la pandemia" que sólo recibe el 35% de las adhesiones. Un indicador rotundo del orden de prioridades que hoy impera entre los ciudadanos.

En síntesis, una clara radiografía social, en este caso de los mendocinos, que identifica la fuente del malhumor cotidiano en los padecimientos económicos, y que también suele tener (siempre ha sido así) un correlato electoral. Y de allí, la urgencia y correcta interpretación por parte de la dirigencia para capitalizarlo.

En esa dirección, el trabajo de Martha Reale también indaga sobre las responsabilidades políticas de tales asuntos y en el caso de la inflación (86%) y el desempleo (73%), expresa que son dificultades que se les achacan más a Alberto Fernández que a Suárez. Una percepción que también va de la mano de otra de las polémicas de este tiempo de pandemia en torno de las restricciones. El 74,60% de los encuestados sostuvo que en Mendoza "hubo más libertad que en el resto del país".

En Casa de Gobierno dicen conocer el volumen y la consistencia del bolsillo de los mendocinos, afectado como en todo el país por la pérdida de poder adquisitivo, producto de una inflación indomable y la constante devaluación del peso. Sin embargo, no logran desentrañar qué efectos electorales puede tener esa fenomenal caída de ingresos que obliga a todos los hogares a una retracción en el consumo (que se advierte en los registros de los supermercados y centros comerciales respecto de sus ventas) pero también en una necesaria baja en la calidad de vida de todos los integrantes de cada familia.

Para colmo de males esos indicadores económicos suponen otro dolor de cabeza político, que en este caso, el Ejecutivo creía haber superado a principio de año cuando logró (después de un año sin paritarias por imperio de la pandemia) la firma de 16 de los 17 sindicatos del sector público a un aumento escalonado del 20% (más un bono de 54 mil pesos) que hubiera implicado dar vuelta la página por este año y volver a discutir con los gremios recién en 2022.

Sin embargo, el último registro del Indec con el dato de la inflación de mayo terminó de sepultar las expectativas del 29% de incremento de los precios que tanto el presidente como su ministro de Economía, Martín Guzmán habían pronosticado para este 2021. El 3,3% de mayo significó un 21,5% en estos primeros 5 meses y un acumulado interanual del 48,8%, por lo que es muy probable que cuando en algunas semanas se conozca el valor de junio, la cifra del 2021 quede a tiro de alcanzar la previsión inflacionaria oficial, pese a que aún restarán otros seis meses más de registro.

Con aquellas preocupaciones sociales latentes y estas urgencias planteadas por una inflación sin control, el Ejecutivo decidió la reapertura de paritarias en Mendoza para buscar contener los reclamos (otra vez) en la previa del año electoral. Desde el Ejecutivo apuntan que es "un gesto de buena voluntad" en virtud de lo crítico de la situación, ya que además -según lo firmado entre el Estado y los gremios- la próxima revisión debería hacerse recién en noviembre. Mucho tiempo para tanta malaria.

Sin embargo, el resultado de esta nueva negociación no parece todavía auspicioso, tanto por la oferta de un 5% adicional al acuerdo ya firmado, pero también por la disponibilidad de caja con la que hoy cuenta la Provincia. Aunque también es probable que la oferta oficial pueda perfeccionarse en los próximos días y hallar allí un punto de encuentro con los sindicatos.

Hasta ahora, entre el desencanto y la bronca, los gremios convocados se han inclinado más por el rechazo, tal vez en busca de presionar una mejora de ese porcentaje, aunque también son conscientes que no hay mucho margen para lograr un aumento mayor. Otros, lo consultarán con sus bases y hay quienes, como el sindicato del Personal de Juegos y Casino que directamente pidió el regreso de la "cláusula gatillo". Es decir la actualización automática de los salarios, mes a mes, según el incremento que registren las mediciones oficiales.

Fue justamente con la llegada de Suárez que la "cláusula gatillo" se desestimó al considerar que era inviable para las cuentas públicas. Más en contextos inflacionarios crónicos como el de nuestro país. Y está claro que, según el ánimo contundente que impera en el Gobierno, eso no sucederá. La vuelta de la "cláusula gatillo" está totalmente descartada, aseguran.

Si bien el estudio de opinión de Reale ilusiona a Suárez por la evaluación de su gestión que habría crecido en su aprobación 5,6% en el último mes, número similar al okay que su manejo de la pandemia ha tenido (5,5% también entre mayo y junio), las preocupaciones económicas -más allá de quien sea el responsable- dejan abierto un escenario de incertidumbre en el cual se focalizarán los frentes y candidatos para intentar obtener el favor del voto.

Una disputa simbólica que se dirime con gestión o expectativas en un campo de batalla en el que priman las urgencias de la gente, sus necesidades cotidianas y sus modestas proyecciones, que en muchos casos, son apenas llegar a fin de mes. ¿Después? Como dice el tango, "qué importa del después" si en todo caso el objetivo es ganar elecciones para que la calesita no se detenga, aunque el sinfín de frustradas desilusiones tampoco pare de girar.

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