Opinión
Pasar el invierno
Domingo, 20 de junio de 2021Por Luis Ábrego.
Por: Luis Ábrego

Tras la semana más fría de lo que va del año, y en la antesala de la llegada del invierno, por el contrario, el clima político tiende a templarse en extremo por el avance de un calendario electoral que ya está corriendo para los partidos políticos, con inminente fecha de cierre el próximo 14 de julio en el que deberán presentarse las alianzas o frentes que integren, pero con la mira puesta en el 24 de julio donde cerrará el plazo para la confección de las listas.

Con esa urgencia, la política vuelve a no sólo a despertarse, sino a mostrar sus movimientos en público y ni las bajas temperaturas detienen las reuniones, las negociaciones y la búsqueda de acuerdos que para los pragmáticos implica dar el primer golpe. La mejor manera de empezar a ganar una elección es condicionar la oferta electoral. Si los electores pueden elegir entre menos alternativas, es probable que los que participen tengan más chances que las que tendrían si se dispersan las opciones y con ello, atomizar el voto. Claro, eso puede favorecer o perjudicar a unos y otros, y en ese cálculo están todos.

En el Gobierno provincial se ilusionan por ahora con la contención y leve disminución de casos de Coronavirus exhibida en las últimas semanas -que resaltan- con todas las actividades funcionando (incluso las escuelas abiertas). Con registros que muestran una triple baja: no sólo de número de casos, sino también de personas fallecidas y de ocupación de camas críticas en los últimos 7 días.

Pero también con el vertiginoso ritmo de la vacunación que se ha dado a la par de la disponibilidad de dosis desde la Nación. Mendoza ya anunció la inoculación para mayores de 40 años, además de otros grupos priorizados por su actividad laboral (entre ellos, supermercados, gastronómicos, estaciones de servicios, transporte, turismo, etcétera) y se esperaba para este fin de semana largo la colocación de más 7 mil dosis sólo en el estadio Arena Aconcagua.

Llegar en mejores condiciones epidemiológicas para cuando el frío intenso -como el que se anticipó esta semana- se profundice, es la premisa sanitaria, pero también política que puede hacer la diferencia en el año electoral. Un factor al que le prestan especial atención los oficialismos de todo el país, pues ellos serán evaluados por el manejo de la pandemia, principalmente.

Rodolfo Suárez tiene en Mendoza esas obligaciones de gestión de las que no puede distraerse, pero la coalición que integra a nivel nacional puede manejarse con mayor flexibilidad desde su despojado rol opositor. Por ello, el movimiento interno de Juntos por el Cambio (JxC) se muestra como más intenso, no exento de polémicas mediáticas, en búsqueda del terreno perdido en 2019 tras la victoria de Alberto Fernández y el Frente de Todos (FdT).

Sin embargo, esta semana que pasó el gobernador no pudo evitar su presencia en dos encuentros que marcan a las claras la ansiedad en la recuperación de protagonismo del radicalismo en particular y del resto del armado de JxC en general. La agenda político partidaria se despereza y parece -aun en pandemia- volver a nutrirse otra vez de cónclaves de neto corte electoral, sin temor a que ello pueda ser visto como una banalidad de la política.

El primero de ellos, sucedió en el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR), en Buenos Aires, donde Suárez fue uno de los invitados especiales, junto a otros gobernadores y dirigentes radicales, para sellar lo que asoma como una incorporación que podría trastocar el escenario del principal distrito electoral: la provincia de Buenos Aires.

Allí los radicales desean que el prestigioso neurocientífico Facundo Manes de su okey final para encabezar la lista de diputados nacionales con la que no sólo desafían a sus socios, sino también amenazan al gobernador Axel Kicillof en ese duro bastión kirchnerista, de clara referencia en la vicepresidenta Cristina Fernández.

Manes entusiasma a la oposición en general y al radicalismo en particular, por su prestigio y alto nivel de conocimiento, aunque se duda de su capacidad de penetración discursiva en el siempre escurridizo conurbano bonaerense. Lo que está claro es que su arribo puede hacer más competitivo a JxC en su objetivo de mínima: impedir que el FdT amplíe su mayoría principalmente en la Cámara de Diputados de la Nación.

En esos asuntos, además de lo sanitario, ha tenido que involucrarse Suárez en estos días porque la gestión se nutre de la rosca y viceversa. Pero no fue el único. Con el objetivo de evitar que el diputado nacional Omar De Marchi acaparara la visita a Mendoza del ex presidente Mauricio Macri, el gobernador junto a su antecesor Alfredo Cornejo compartieron una cena luego de la presentación de su libro Primer Tiempo.

La recomendación, casi como conclusión a los postres, de no agudizar las internas, o al menos evitar que estas se transformen en duelos encarnizados, parece haber sido oportuna en tanto la tensión dentro del frente Cambia Mendoza (CM) así como en los principales distritos, se ha hecho explícita en vistas a la próxima elaboración de las listas.

El lujanino ha dado a entender que busca un acuerdo más generoso que los anteriores en el reparto de los lugares y la ubicación de los postulantes del Pro en la boleta. Tal vez porque aún no lo satisface que lo empujen otra vez a una interna (y eventualmente perder como en 2019). Un reclamo que todavía no parece haber tenido eco en el Comité Provincia de los radicales.

Por ello, un temor sobrevuela por estas horas en algunos dirigentes del oficialismo local: que esa disputa interna de CM escale como está sucediendo dentro de JxC en la misma Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) o en la provincia de Buenos Aires. Allí la indefinición de la ex gobernadora María Eugenia Vidal sobre cuál distrito representar, y las aspiraciones de dos dirigentes que se perciben presidenciables como el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich amenazan con romper el apotegma de la unidad con el que se han manejado desde la salida de Macri del poder.

Nadie puede asegurar que escaramuzas de esta naturaleza no aparezcan en este tiempo para incomodidad de Suárez, quien al día siguiente de la elección (y más allá del resultado) deberá seguir gestionando la Provincia con la idea de mantener su dominio en la Legislatura el que aspira incluso a profundizar. Los síntomas de los heridos que dejan los procesos electorales se manifiestan en el recinto, a la hora de las votaciones que el Ejecutivo quiere ganar.

Por lo pronto, las esperanzas en la Casa de Gobierno están puestas en más vacunas, menos casos que "permitan mantener abierta a Mendoza", y -si es posible- sin adelantar el cronograma de las vacaciones de invierno (aunque puedan extenderse una semana más), lo cual sería festejado como un logro en este contexto. Y más lo será si de alguna manera puede habilitarse algún tipo de movilidad turística en esos días, pese a que Nación aún no lo confirma. En esa línea va el pedido de apertura del paso a Chile y del aeropuerto Francisco Gabrielli para vuelos internacionales.

Para ese entonces, y al regreso del receso escolar, las definiciones políticas habrán superado estas semanas traumáticas que todavía restan transitar y si bien no se descartan rispideces, todos confían en encauzar tensiones pese a los peligros antes descriptos. En el Cuarto Piso saben que si se mantienen estas variables para cuando el invierno empiece a menguar en su crudeza, el turno electoral podrá afrontarse en mejor forma. Pero para ello todavía falta superar temporales intensos y alguna que otra nevada de esas que atemorizan hasta el más experimentado.

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