Historias no contadas de la vacunación en Mendoza
Viernes, 11 de junio de 2021
Por: Redacción de SITIO ANDINO

Desde hace varias semanas se está llevando a cabo en nuestra provincia uno de los operativos de vacunación más grande que se haya visto. Es que el coronavirus nos ha llevado a todos a tratar de estar protegidos y dejar atrás esta pandemia que nos ha cambiado la vida para siempre.

En toda la provincia son varios los lugares en donde han instalado puntos de vacunación y en cada uno de ellos se han vivido experiencias únicas, irrepetibles, algunas maravillosas y otras detestables. Por eso, en esta nota vamos a contar algunas de esas historias:

"Esa no la quiero"

La semana pasada llegaron muchas dosis de distintas vacunas a Mendoza y eso hizo que se aumentara de manera considerable la cantidad de vacunados. Fue un constante desfile de personas por todos los puntos montados.

Generalmente, cuando uno se sienta en la fila en donde va a ser vacunado se le avisa que a laboratorio pertenece la solución que le será inoculada. "Se les va a colocar Sputnik" dijo la voluntaria y fue precisamente en ese momento donde un hombre se paró y se negó a vacunarse: "Yo quiero la AstraZeneca" dijo y al explicarle que no se puede elegir el laboratorio, se paró y se fue.

Lo cierto es que situaciones similares a estar se han repetido en diferentes vacunatorios y en más ocasiones que las imaginables.

En aquí donde nos damos cuenta que la desinformación ha hecho bastante daño porque hay muchos sin vacunarse sin razones entendibles.

Faltas de respeto

Unas voluntarias que están a cargo de un punto de vacunación le contaron a Sitio Andino que hay mucha gente que no se da cuenta que cuando va a vacunarse es en un lugar público y con gente trabajando.

"Nos han faltado mucho el respeto, especialmente hombres que confunden comentarios que se pueden hacer o no en esos lugares. Estaría bueno que esas cosas empiecen a cambiar, especialmente con respecto a los comentarios. Hemos llegado a tener situaciones de acoso totalmente desubicadas en tiempo y forma" contó una de las estudiantes voluntarias.

El hombre impensado

Esto pasó en el Le Parc. Una voluntaria contó a Sitio Andino: "Estábamos llenando las libretas y cuando fui a vacunar a la fila estaba un hombre que yo conozco muy bien porque es un empresario acusado de atropellar y matar a un joven. Se me aflojaron las piernas al verlo ahí. Él ya cumplió con su condena pero no pude ni acercarme. Le pedí a mi compañera que lo vacunara. Y me fui. Fue lo peor que me pasó en esta vacunación".

La maestra que llegó tarde

Una docente llegó al puesto de vacunación minutos antes de las 17, hora en que concluyen la jornada los vacunadores, que ya estaban guardando todo.

Los profesionales a cargo de la vacunación le explicaron que no podían ponerle la vacuna porque cada frasco de vacuna AstraZeneca (que era la que estaban poniendo en ese momento) sirve para 12 dosis y una vez que se abre se puede mantener en esa condición solo 6 horas. Al no haber más nadie en la fila, no iban a abrir un frasco y desperdiciar el resto de las dosis.

"Esta es la única hora que puedo" dijo la señorita. Y exigió que la vacunaran.

Obviamente, se le trató de explicar de muchas maneras que no era posible pero la docente nunca dio el brazo a torcer y amenazó con denunciarlos por abandono de persona.

Un gran susto

Estaban en plena tarea de vacunación ya entrada la tarde. Las sillas se iban ocupando, se vacunaba, se paraban y se iban. Una sucesión permanente y constante.

Desde luego que todos asimilan de manera distinta el momento de la inoculación: hay quienes agradecen al cielo por ese momento, hay quienes se preguntan de todo, hay quienes se ponen a llorar... y hay quien se desmaya.

Un hombre la pasó muy mal desde que llegó a la Nave Cultural. Era un manojo de nervios que iba haciendo fila y esperando su turno. Hasta que lo vacunaron y se desplomó en el lugar. La inmediata asistencia hizo que constataran que su presión arterial era alta pero al cabo de unos minutos se recompuso y fue llevado en ambulancia hasta su casa.

A los gritos en la puerta

Esto pasó la semana pasada en La Nave: un hombre llegó hasta la puerta en donde dice el cartel "Primera dosis". Se paró, hizo la pequeña fila que estaba allí y cuando le fueron a tomar la temperatura, avisó que venía a que le pusieran la segunda dosis. En ese momento se le explicó que lo tienen que llamar a través de un correo electrónico y que debía esperar a que le llegara.

No hubo caso. El escándalo se apoderó del lugar y los gritos hicieron que todos quisieran saber de qué se trataba. Entre varios tuvieron que explicarle que aún no era su momento...

"Me carga la vacuna adonde yo la vea"

Un hombre se presentó al Aconcagua Arena para ser vacunado. Apenas se sentó y tuvo enfrente a la enfermera que lo iba a inocular le pidió que cargara la vacuna delante de sus ojos. Le explicaron que por una cuestión de higiene no se podía y no quedó muy contento. Y para ver si era real lo que le estaba sucediendo pidió llevarse el frasquito donde vienen las dosis (cosa muy solicitada en todos los puestos de vacunación). Le dijeron que no se lo podían dar. Y muy enojado se fue... vacunado.

Parejas, fotos y miedo

Uno de los detalles que ha llamado la atención es la cantidad de parejas que van a vacunarse. "Muchísimas parejas han venido a este punto y, generalmente, nos causan mucha ternura porque suelen ser adultos mayores" contó un voluntario. "A muchos, nosotros mismos le sacamos fotos para que se la lleven de recuerdo" y agregó: "Un día le hicimos un chiste a un hombre y cuando lo terminamos de vacunar le dijimos que no iba a poder tomar alcohol por 30 días. ¡La cara que puso fue tremenda y la carcajada de la esposa fue hermosa! Después le contamos que eso no era así, nos dio un puñito y se fue, contento...".

Enseñar para mejorar

Cuenta una voluntaria del Valle de Uco: "Las enfermeras profesionales nos explican y nos dan un porqué de todo lo que tenemos que saber y de todo lo que preguntamos. Pero no siempre pasa. Hay mucha gente está en puntos de vacunación que está muy desinformada, haciendo que muchos pierdan sus turnos de vacunación y diciendo cosas que no son reales, como que no hay que tomar alcohol por horas o que no hay que caminar al sol. Lo ideal sería que los responsables de los puestos vacunatorios aprovechen para enseñar, para despejar dudas porque no siempre pasa".

El oportunismo

Esto pasó en el Aconcagua Arena. Allí se está vacunando contra el covid y contra la gripe. Una señora llegó y preguntó cuales eran las filas. Los soldados que estaban en el lugar le indicaron y ella se puso en la de la gripe. Pero al pasar unas rejas, se cambió de fila. Al llegar a la zona de vacunación nadie le preguntó de qué se iba a inocular porque esa división se hace en la misma puerta. Y generalmente la gente tiene turno y no miente. Pero esta señora si engañó porque ya había recibido la primera dosis y quería ver si le ponían la segunda... Obviamente, se tuvo que ir.

"Es increíble la cantidad de gente oportunista que hay. Esto es muy serio, todos se quieren vacunar y hay mucha paciencia para hacer fila y esperar. Pero algunos y algunas no lo ven así y nos han hecho pasar momentos feos, porque hay que retarlos y -con algunos- se ha llegado a llamar a la gente de seguridad para que se calmara" contó una enfermera que está vacunando en el Centro de Congresos de San Rafael.

Producción periodística: Walter Gazzo, Denia Gómez y Lucas Vicencio. 

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