Opinión
Nuevos Vientos soplan en el mundo
Domingo, 6 de junio de 2021Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

El Gobierno Nacional cerró una semana en la que pareció recobrar el centro del ring y marcar la agenda después de semanas donde el gris se apoderaba del horizonte

A pesar de los disparates opositores y de la tropa mediática que les da cabida el operativo de vacunación toma un ritmo constante y, como ocurrió desde el principio, está entre los más serios y significativos por fuera de los países que son productores de vacunas.

El conflicto con el sector agroexportador por el cierre temporal de la exportaciones de carne parece haber hecho más mella en el futuro de la mesa de enlace que en el Gobierno que logro quebrar definitivamente a ese frente con negociaciones con el Consejo Agroindustrial Agropecuario, mientras que las asociaciones tuvieron que dar por levantado el lockout por la propia presión de sus bases y la cada vez más ostensible falta de acuerdos entre sus miembros que, seguramente, se profundizará a partir de la elección del nuevo presidente de la Sociedad Rural Argentina claramente alineado en el movimiento político que conduce Mauricio Macri.

Si bien aún no aparece el acuerdo ya son pocos los que dudan que tarde o temprano lllegará, las movidas del Gobierno para ajustar las clavijas del desmadre que había en el sector exportador -detallado largamente en este espacio- fueron muy bien tomadas por el consorcio exportador, fundamentalmente porque les limpia competidores desleales y les evita, también, la tentación necesidad de asociarse con ellos para poder competir con los recién llegados a juntar plata fácil.

La negociación con el FMI entró en un cono de silencio para avanzar con más profundidad, después que un grupo importante de nombres del oficialismo presemtará un documento que fue leído por los medios como un apriete al Presidente y al Ministro Guzmán para que poco menos que rompan las negociaciones con los organismos internacionales. La verdad que nada más alejado de la realidad pero, se sabe, que a veces lo importante no es lo que se dice sino cómo se lee.

La prórroga de facto del Club de París da una señal clara de que la mesa de negociación con el Fondo sigue funcionando a pleno, pero nadie parece apurado por cerrar un acuerdo rápido. Las condiciones del mundo ayudan a la Argentina que también tuvo buenas noticias en su lucha sórdida con Jair Bolsonaro, que, en tándem con Lacalle Pou, parecen decididos a hacer explotar en Mercosur. El apoyo explícito de Lula y Fernando Henrique Cardoso a la posición argentina deja a Bolsonaro desguarnecido frente al próximo encuentro del organismo.

Mientras por estos lados la oposición también quedaba en off side frente al éxito y alta recaudación que tuvo el Aporte Extraordinario a las Grandes Fortunas el mundo va en la misma línea, de endurecer no solo los controles sino de que los que más tienen paguen más.

El histórico acuerdo del G7 anunciado este sábado por los Ministros de Economía de los países del Grupo junto a la titular del FMI, para un un impuesto global del 15% a las grandes fortunas muestra que los tiempos han cambiado y que los economistas y políticos seudo liberales de estos pagos atrasan 20 años.

El ministro de Economía ingles después de la foto oficial del encuentro anuncio en su twitter que el acuerdo, a ser refrendado por los presidentes el próximo 11 de junio, se trata de "una tasa mínima global del 15 por ciento para la tributación de las grandes empresas, a aplicar país por país" y agrego que se busca "garantizar que las empresas adecuadas paguen los impuestos adecuados en los lugares adecuados y ese es un premio enorme para los contribuyentes británicos".

En tanto el ministro alemán Olaf Scholz aseguró que "si compartimos un impuesto corporativo mínimo, ayudaremos a detener la carrera fiscal a la baja que vemos hoy y aseguraremos que nuestros países puedan apoyar financieramente los compromisos necesarios, especialmente después de todo el dinero gastado para abordar la emergencia Covid, y defender la salud de las personas y economía" palabras que parecen sacadas de los discursos y fundamentaciones del diputado Carlos Heller, autor del proyecto de la Contribución extraordinaria (por única vez en la Argentina) .

La Secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, confirmó que su país se suma al acuerdo y afirmó que "esta tasa mínima global pone fin a la carrera a la baja del impuesto de sociedades y garantiza justicia para la clase media y los trabajadores de Estados Unidos y de todo el mundo", ni Miriam Bregman lo hubiera dicho mejor

La pandemia ayudó a llegar al acuerdo que se venía gestando hace un par de años ante las políticas adoptadas por las multinacionales (sobre todo las tecnológicas) que van buscando dónde fijar su domicilio fiscal para evadir las cargas impositivas y tributan donde les conviene y no donde realizan su actividad.

La nueva fiscalidad es un camino de ida, los aires cambiaron y la crisis de la pandemia que obligo a los Estados a salir en auxilio de sus ciudadanos apuro los tiempos de las exequias del modelo que popularizaron Ronald Reagan y Margaret Teacher y que los sobrevivió muchos años.

La discusión también se viene en Latinoamérica y los procesos se van encadenando globalmente. El debate de una reforma impositiva total y que cambie el carácter tributario, corriendo el eje del consumo hacia las ganancias, los bienes suntuosos y las fortunas es imprescindible. Los vientos del mundo son de cambio y van hacía esos lados, es una buena oportunidad para comenzar el debate nos debemos. 

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