Aislados, pero sin tregua
Domingo, 30 de mayo de 2021Por Luis Ábrego
Por: Luis Ábrego

Fue una semana corta tras el feriado largo. De encierro y restricciones. Sin turismo, ni salidas. Aislados. Ideal para renovar energías personales, pero también -la verdadera finalidad- recuperar el sistema sanitario al borde del colapso en todo el país.

Por más que estos días haya sido evidente la disminución de la circulación de personas, los especialistas y la experiencia apuntan a que el resultado podrá saberse en unas semanas más, cuando pueda mensurarse el real impacto de este cierre de 9 días que si bien la Nación decretó, Mendoza y todas las jurisdicciones decidieron acompañar.

Tal vez, para inaugurar así, una nueva estrategia en la administración de la cuarentena con cierres ahora programados y no repentinos; intensos pero de duración determinada y aperturas que operan como "respiros"; principalmente, de la actividad económica.

Todo indica que de ahora en más habrá que acostumbrarse también a este modelo de Aislamiento Selectivo Planificado Intermitente (ASPI) desarrollado por investigadores matemáticos y sociólogos tanto de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) como del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Una opción claramente superadora de las experiencias pasadas, especialmente las de 2020, donde cuarentenas prolongadas, tal vez a destiempo incluso con la evolución del virus, no sirvieron para controlar demasiado el desarrollo de la pandemia, pero sí para limar el humor social y las expectativas económicas de una sociedad cansada de los tropiezos y las dificultades.

Está claro que a partir de esta semana la Provincia volverá al estatus del viernes 21 de mayo: alerta epidemiológica nocturna desde las 23,30 y hasta 5,30; prohibición de reuniones familiares y sociales; actividad comercial según terminación del DNI y la piedra de la polémica: las clases presenciales. Una batalla en la que sin embargo Rodolfo Suárez no estará solo. Junto a Mendoza, también el lunes se abren las escuelas en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba y Corrientes.

Se cumplirá entonces una promesa del gobernador cuando anunció su adhesión al último decreto de necesidad y urgencia de Alberto Fernández pero aseguró que el 31 de mayo Mendoza retomaba su rumbo (y con ello a su poder de decisión) para cierres y aperturas de actividades. Así será.

Sin embargo, ni siquiera la excelente noticia que significó esta semana la llegada a Mendoza de más de 65 mil dosis de dos tipos de vacunas (Sputnik V y Astra Zeneca), atenuó la pelea política de fondo.

Un plan de vacunación cada vez más amplio, que ahora permite acelerar la inoculación de docentes y hasta alcanzar a más grupos como los mayores de 55 años sin comorbilidades o los mayores de 18 años con discapacidad o alguna enfermedad de base. Pero a veces, en el fragor de la batalla, ni siquiera las buenas noticias alcanzan para lograr la paz.

Es que tras la rispidez generada entre el oficialismo y la oposición por la visita a la Legislatura de la ministra de Salud, Ana María Nadal, y sin que los ecos de esa frustrada rendición de cuentas se apagaran, esta semana se abrió un nuevo foco de conflicto entre el oficialismo y la oposición con la intención ahora de citar a los directores de los hospitales.

Así, el Frente de Todos buscó mantener viva la llama de la confrontación con el Ejecutivo provincial para desacreditar su manejo de la crisis y forzar algunas explicaciones que no les fueron dadas o no los satisfizo luego del conflictivo paso legislativo de Nadal.

El convite no sólo fue rápidamente rechazado por el Gobierno bajo el argumento que esa cita haría distraer a los directores de su lugar de trabajo en una circunstancia especial, donde se sabe, muchos de ellos han dejado de lado la tarea directiva o de administración para colaborar con las guardias de atención médica y hasta involucrarse en las terapias intensivas, codo a codo con sus colegas.

De hecho, ayer en el programa Entre Paréntesis de Radio Andina, la propia Nadal aprovechó para desestimar esta polémica convocatoria y asegurar que si ello prospera será una simple pérdida de tiempo. Es probable que aun así, sea presentado el martes para el tratamiento sobre tablas aunque sin muchas chances de que avance en el recinto.

"No resulta razonable", aseguró tajante la ministra: los directores "son personal de alto perfil técnico" que están involucrados "de lunes a lunes" en la "resolución sanitaria" de la pandemia, completó. Todo ello, no sin antes cotejar con su propia experiencia al asegurar que ni siquiera pudo terminar de explicar a los legisladores los datos que tenía por las constantes interrupciones a las que -asegura- fue sometida.

Más allá de ello, la sola posibilidad del desfile de los médicos responsables de los hospitales mendocinos por la Legislatura generó un intenso debate y duros intercambios, la mayoría de ellos virtuales, principalmente a través de las redes, entre oficialistas y opositores que rompió el clima de reflexión y análisis que debería haber acompañado a las restricciones.

Un triste cruce mediático capaz de trizar la tregua política que casi obligatoriamente el aislamiento de 9 días proponía, pero que sin embargo la dirigencia mendocina no pudo cumplir, como si un extraño síndrome de abstinencia la impulsara continuamente al choque y la controversia, aun cuando luego de mucho tiempo Fernández y Suárez habían coincidido en una medida y su implementación.

Ni siquiera la trágica certeza del rigor de mayo, que ya antes de concluir indica que ha sido el mes récord de contagios y muertes en todo este tiempo, parece atenuar cierta voluntad de disputa. Sólo en este mes que está por terminar fallecieron 657 personas, lo que totaliza más de 2.500 desde el inicio de la pandemia.

Más que coincidencias, la emergencia reclama también un espíritu de colaboración que debe ser capaz de sobreponerse a las diferencias. Es imprescindible que la tregua que el virus no da, la concreten -al menos en los gestos- los dirigentes que tienen la responsabilidad de tomar decisiones para combatirlo. En especial, en momentos como los que este aislamiento generó. Mañana, seguramente continuará inevitable la insólita carrera de las peleas y los ataques, ahora ya sin tantas restricciones a la vista. Peor que la guerra, es una guerra sin reglas.

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