Opinión
Godoy Cruz: 100 años con pilcha de barrio y sentido de pertenencia
Domingo, 30 de mayo de 2021Por Juan Suraci

El Club Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba y sus cien años de vida. Estuve pensando durante todos estos días, cómo resumir tamaña cantidad de años en un texto para los tiempos modernos. Donde la lectura es acotada, rápida, porque todos andamos a las apuradas y solemos leer únicamente los títulos para informarnos.

Por eso, intentaré hacerlo de forma práctica y que abarque más el sentimiento que los datos estadísticos o los momentos maravillosos de gloria y crecimiento.

El título de la nota tiene razón de ser porque eso es Godoy Cruz: barrio y pertenencia.

Miren, nació desde la humildad de un grupo de laburantes en un café frente a la Plaza (no podía ser otro lugar más emblemático). Pasó por muchos estadíos, siempre desde la sencillez y el convencimiento. Esto hizo pensar, imaginar y proyectar que ese largo camino iniciado en el Bar Victoria iba a estar enlazado justamente con ese nombre. Victoria.

En estos tiempos, seguramente aparecerán mil historias, videos, narraciones de lo que ha hecho Godoy Cruz en los últimos 20 ó 30 años. Pero ¿saben qué? Hubo 70 años anteriores de mucha lucha y pasión. La misma que lo sostiene hoy, pero en aquellos años con menos posibilidades económicas.

Entonces, dentro de esos 70 años no hay manera de evitar mencionar a quienes fueron construyendo minuto a minuto esta grandeza que impacta.

Desde Ramiro Garay y sus amigos del mítico bar, pasando por Tabaquillo García, jugador y técnico; Raúl Frigolé que junto a otros jugadores comenzaron a forjar deportivamente la historia.

Siempre Godoy Cruz se aferró al sentido de pertenencia y solo basta corroborarlo con los hechos. Repasen los datos y apreciarán que Domingo Godoy (máximo goleador de la historia), Gregorio Garín, Osvaldo Camargo, Orlando Cipolla (años después gran formador de jugadores), Héctor Osvaldo Pedone, Carlos Montagnoli (otro campeón como jugador y DT) por mencionar solo a un puñado de glorias, fueron el vínculo del barrio, el pueblo, la pasión y la pertenencia.

Godoy Cruz jamás entendió otra fórmula, en todo caso, cuando lo intentó, fracasó e inmediatamente pegó una vuelta de timón.

En esta idea de recordar nombres y no caer en la comodidad de solo mencionar a "los mediáticos", que también tienen valor gigantesco, sería para mí un pecado no estampar en este texto a gente que también fue parte determinante en la construcción de cada página de esta bella historia. Y es allí donde siento la obligación de aportar apellidos que están marcados a fuego en la faz dirigencial. Don Jorge Schmitt, durante su presidencia se inauguró el actual estadio; don Feliciano Gambarte, Angel Rodríguez, Enzo Boldrini, los hermanos Filippini (maravillosas personas), Pedro Pittón (gran ladero y visionario durante el mandato del doctor Julio Vega), Oscar Carbini. Seguramente hay muchos más, son los riesgos que se corren cuando comenzamos a recordar nombres. De lo que estoy seguro es que los mencionados no pueden faltar en ningún recuerdo.

La historia dirá también que alguna vez Godoy Cruz invitó a su casa al Rey Pelé y que derrotó a la Selección Argentina. Que logró meterse en el Nacional del 74, que muchos de sus jugadores fueron cedidos a otros clubes de Mendoza para representar a nuestra provincia en esos históricos nacionales. Que también realizó aportes a la selección argentina (Ponce, Olmedo, Ibáñez, Rojas), que vendió jugadores a los grandes de la Argentina y a Europa, sin pasos intermedios. Que tuvo nombres que no lograron dar vueltas olímpicas pero que fueron íconos como Miguel Angel Pascualetto, el Gringo Grugnaletti, el Piojo Márquez y el mismísimo "Mula" Alberto Bittler.

La historia de Godoy Cruz tuvo dos quiebres determinantes, fundamentales en este trayecto de los 100 años. El primero fue el de los Héroes del Barro, equipo base formado por el inolvidable y correcto Eduardo Grispo, y que luego de la mano de Alberto Garro consiguió uno de los logros más recordados de la historia. Devolverle a Mendoza un lugar en el orden nacional. Quizá con el plantel más genuino de los 100 años, con un noventa por ciento de jugadores nacidos, criados y desarrollados en la Bodega. Esa etapa su cumplió bajo la presidencia de Julio Vega y que por esas cosas del destino no pudieron disfrutar en vida Pedro Pittón ni Oscar Carbini, dos personas claves en la construcción de ese plantel.

Aquí hago una pausa para mencionar a don Jonás Cortés que durante más de 40 años trabajó en las inferiores de Godoy Cruz, con perfil bajo y una enorme capacidad para formar jugadores.

El otro quiebre de la historia, a mi manera de ver, se produjo en setiembre de 2001 con la llegada de Acción Deportiva. Una sociedad formada por socios y simpatizantes que entendieron que había que modificar el rumbo de una muy crítica situación deportiva y económica. Muchos de ellos fueron partícipes del Grupo de la Plaza que evitaron que Godoy Cruz perdiera su identidad cuando un grupo de empresarios intentaron transformarlo en Atlético Mendoza. Justo en esa etapa, el que jugó fuerte fue Marcelo López con su "No me roben el barrio", el Trepa y muchos más que no podían concebir ceder la identidad ni entregar el barrio por más promesas de luces hollywoodenses que podían pintar en el futuro.

Ahí entraron a jugar, dirigencialmente hablando, José Mansur, Alejandro Chapini, Gustavo Brennan, Mario Contreras, con la colaboración directa de Raúl Jenckino, Carlos Suraci, Daniel López y Alfredo Dantiacq. Primero como una sociedad anónima y luego ya como comisión directiva, logrando sacar de una crisis económica descomunal al club, que estuvo varias veces con la "bandera de remate", literal.

Desde aquel setiembre de 2001 a este 1 de junio de 2021, ha transcurrido la historia más rica y reciente en cuanto a logros deportivos y crecimiento institucional. Impactante por donde se lo mire. ¿Con errores? Seguramente. Pero con muchos más aciertos que han llevado al Club Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba a convertirse en uno de las más grandes instituciones tierra adentro de la Argentina.

Campeón del Nacional B, Doble ascenso a primera división, 2do y 3er puesto en primera división, clasificaciones a Copa Libertadores y Sudamericanas, vendió jugadores como pocos en el país, derrotó a todos los grandes a domicilio, tiene uno de los predios más impactantes de Sudamérica.

En esta intención personal de no caer en los nombres propios de los tiempos modernos, porque son muchos, de verdad; y porque son reconocidos de una manera u otra en forma sostenida, no quiero dejar de mencionar personas que nos dejaron en los últimos años, pero que estarán en el permanente recuerdo del Tomba. José "Pepe" Guisasola, Jonathan Di Nasso (dirigentes), el Pacha Siragusa, simpatizante, autor de una frases movilizante "Godoy Cruz, un Departamento más grande que un país", al inolvidable Julio "Roque" Pérez y al último ídolo, Santiago "Morro" García.

Ya sobre el final, insisto, no considero necesario mencionar los acontecimientos de los últimos 20 años. Están a la vista de todos, a mano. Necesitaría de muchas más editoriales para hablar de cada uno de estos años. No faltará oportunidad. Soy de los que creen que sin aquellos logros y también penurias de los primeros 70 años, lo de hoy no existiría. Entonces tienen un rotundo valor, más que merecido.

Godoy Cruz es el Tanque, el zanjón, el potrero, la estación del ferrocarril. Es el barrio enclavado en el corazón. Es aquella cancha de Castelli y Las Heras. Es el Feliciano Gambarte que hoy volvió a sonreir. Esa casa a la que entrás y no querés abandonar. Es identidad y pertenencia.

Es no olvidar aquellos viajes a Palmira, Rivadavia, Guaymallén, Maipú y Lavalle. Es mantener vigente aquellos deseos de derrotar siempre a Independiente Rivadavia, Gimnasia y Esgrima, San Martín y Huracán. Porque sin aquellas tardes de largas caminatas y caravanas a los estadios de nuestra tierra, cargados de sueños, papelitos y emociones, lo de hoy no sería posible. Es cierto, aquellos viajes a dedo, arriba de una chata, en colectivos de línea, seguramente sirvieron para ir preparando el corazón para todo lo que venía. Atrás quedaron esas magníficas tardes en las distintas canchas de Mendoza, para darle paso al Barrio Alberdi, al Barrio Jardín, al Jardín de la República, a Arroyito, la Ciudad de las Diagonales, Avellaneda, la Boca y el Monumental. Nuevas rutas, nuevos sueños que fueron apareciendo y creciendo. De tal manera, que aquello, impensado allá por el siglo XX, se agigantó de una manera exponencial. Entonces aparecieron Chile, Uruguay, Ecuador, Colombia, Brasil, Paraguay, o sea, un cuento de hadas hecho realidad. Verdaderamente conmovedor.

Pero en el fondo, lo que nunca hizo fue sacarse la pilcha del barrio, con pecho inflado, orgulloso de ser lo que es, aferrado a la pertenencia. Hasta si parece que la historia, el destino y la vida se pusieron de acuerdo, para que a días de este aniversario, se volvieran a abrir las puertas de casa, para refrescar y cobijar cada recuerdo imborrable de un club de Barrio y así esperar estos primeros 100 años con la sonrisa que se merece.

En este último cuarto de siglo ha pasado de todo, se vistió con pantalones cortos y remera rota, de buzo y mameluco, de informal, informal sport, elegante, de etiqueta, smoking y de traje. Lo que jamás hizo, fue perder el espíritu y el orgullo de saber dónde nació y hasta dónde llegó, conquistando nuevos corazones de las últimas tres generaciones.

Godoy Cruz, pueblo, pasión, de generación en generación. Ayer con sus sueños de llegar a la cima tierra adentro, bien desde abajo. Lo logró. Hoy con la realidad que lo mezcla en el orden nacional y siempre latente presencia internacional.

Club Deportivo Godoy Cruz Antonio Tomba, 100 años de barrio y sentido de pertenencia. ¡Felicidades! 

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