Los imprescindibles de Mendoza: hoy, Leo Marini
Sábado, 1 de enero de 2022
Por: Walter Gazzo

"Hay hombres y mujeres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles" (Bertolt Brecht).

El imprescindible de hoy es... Leo Marini.

Alberto Batet Vitali nació el 23 de agosto de 1920 y lo hizo en lo que por entonces era el incipiente centro mendocino, en la esquina de San Martín y Alem, donde sus padres tenían un almacén y restaurante.

Huérfano de padre a los 5 años, con su madre y con sus hermanos tuvo que estudiar y trabajar desde temprana edad. Alberto tuvo su primera actuación en LV10 Radio de Cuyo y se convirtió en discípulo del tenor español Juan Díaz Andrés, que fue quien le puso el nombre artístico de Leo Marini. En 1941 se trasladó a Valparaíso y Viña del Mar donde dio conciertos y actuó en la radio. Allí conoció al pianista cubano Isidro Benítez con quien grabó sus primeras canciones escritas por Pedro Galindo, Agustín Lara y Luis Aguirre. Al año siguiente actuó con el violinista Américo Belloto Varoni en Radio Belgrano de Buenos Aires.

En 1944 grabó sesiones para Odeón y trabajó en su primera película: "Sueña, mi amor", estrenada en 1946 y donde compartió cartel con Chela Bon y Plácido Martin, artistas chilenos. En 1949 en Buenos Aires actuó en "Mary tuvo la culpa", con Susana Canales; y en 1950 filmó en Buenos Aires "¡Qué rico el mambo!", en actuaciones estelares con las cubanas Blanquita Amaro y Amelita Vargas.

En 1948 realizó una gira por Venezuela, Puerto Rico y la República Dominicana a al que siguió otra por Perú, Ecuador y Colombia. En 1951 trabajó con el productor Sidney Seegel y grabó en La Habana varios discos acompañado de la Orquesta Matancera, entre ellos el LP "Reminiscencias", el disco más vendido de su carrera musical.

Tras regresar a Buenos Aires y divorciarse, pasó un breve tiempo de nuevo con la Orquesta Matancera y seguidamente firmó contrato en Caracas con el sello discográfico venezolano Promus. Allí graba el álbum "El Nuevo Leo Marini canta 12 canciones que nunca antes cantó" que logra un gran éxito y supone su resurrección profesional.

En 1978 fue condecorado por sus servicios a la música por el presidente venezolano Carlos Andrés Pérez y en los años ochenta se estableció definitivamente en Buenos Aires.

Murió el domingo 15 de octubre del 2000, en la misma casa en donde había nacido 80 años atrás. En esa misma fecha, y en una extraña coincidencia, fallecía en La Habana, también a sus 80 años, otra figura de la canción: Tito Gómez.

El "Bolerista de América" y la "Voz que acaricia"

Leo buscó alternativa al estilo lírico mexicano (Pedro Vargas, José Mojica y Juan Arvizu), que alargaba las frases y se deleitaba en los calderones. Marini cantó más rítmico, cortante y acerado. Aunque en escena su gestualidad era muy discreta, poseía una enorme emoción en su voz que pronto le ganó prestigio internacional.

"En la palma de la mano", "Amor de cobre", "Luna yumurina", "Por un puñado de oro", "Lágrimas de hombre", "Somos" e "Historia de un amor" son algunos de sus grandes y recordados éxitos. 

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