Opinión
La pandemia no descansa ¿Y si le hacemos juicio a China ?
Domingo, 2 de mayo de 2021Por Marcelo López
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

 Cada semana nos sobreponemos a una nueva perdida de dosis de esperanza que la pandemia pase y volvamos a cierta normalidad. Ya no hay espacio en el planeta donde la segunda ola no sea peor que la anterior. Hasta en los países más avanzados en la vacunación como Israel o Estados Unidos (ni hablar de Chile) la vuelta la normalidad es imposible.

La interacción que hoy posee el Mundo hace que, por más vacunados que se este, recuperar la famosa normalidad sea una utopia. El virus sigue recorriendo el mundo sin respetar fronteras ni limites entre vacunados o no vacunados.

La producción de vacunas no solo aún no despega, sino que además ha entrado en una disputa ideológica y comercial realmente detestable en el marco de una crisis humanitaria como la que atravesamos sin distinción de regiones.

El egocentrismo y la voracidad por sacar ventaja de la tragedia también se instaló en la Argentina, desde el precio de los tubos de oxigeno hasta la casi patética actitud negacionista de que la única forma de controlar el virus por ahora es la mascarilla, la higiene permanente y sobre todo bajar la circulación de personas al mínimo posible.

Abril fue un mes de terror para la Argentina y para Mendoza. Registró el numero más alto de contagios y fallecimientos no del año sino desde que comenzó la pandemia, marcando la rigurosidad con la que el virus se presenta en esta segunda vuelta, no solo con cepas más contagiosas sino, además, aprovechando nuestro relajamiento en los cuidados y la mezquindad humana que privilegia los intereses políticos, económicos y sectoriales por sobre los únicos hechos de nuestra vida que no tienen vuelta atrás; la enfermedad y la muerte.

La economía mundial sigue en crisis, los Estados no pueden aún (y vaya a saber hasta cuándo) abandonar sus papeles de sostenedores de la economía y algunas de las potencias mundiales comienzan a pensar nuevas formas de pensar la economía. El discurso Joe Biden ante el Congreso estadounidense en sus 100 días de mandato es una clara muestra que las discusiones y los debates han cambiado. Claro, nadie garantiza que sea permanente o que realmente estemos ante una recomposición global de criterios económicos de producción, comercio y crecimiento.

En ese contexto para Estados Unidos y para casi todo el Mundo occidental China es un punto de inflexión. Biden (como bien lo explican Andrés Ferrari Haines y André Moreira Cunha, investigadores del Programa de Post Graduados en Estudios Estratégicos Internacionales de Universidad de Rio Grande do Sul) tiene una estrategia similar a la Donald Trump, aislar y cercar a China con los vecinos regionales del Gigante, pero a diferencia del anterior mandatario el Presidente número 46 cambió el lema de "América primero" para retornar a la visión de "América líder del Mundo libre" y vuelve a convocar a sus aliados tradicionales, tanto europeos como también a Australia y Japón.

Para ello Biden está convencido (y lo demostró en su discurso) que el camino es superar el neoliberalismo y recuperar las producciones y consumos locales. Hacía mucho (si no es que fue la primera vez) que un presidente de los Estados Unidos ante el pleno del Congreso no pronuncia un ataque tan fuerte y frontal contra el corazón del mercado financiero y de las ideas neoliberales y de mercado como lo es Wall Stret.

Donald Trump en plena primera ola y también en campaña electoral había pedido que se le iniciará una demanda a China por su responsabilidad en la crisis mundial. Biden sugieresanciones a China o (como decíamos) políticas de aislamiento que no son fáciles por la dimensión e importancia de la economía de ese país tanto como consumidor como proveedor.

La idea de alguna demanda internacional sobrevoló otra vez estos días algunas publicaciones. Pero... ¿Es Posible?

Las dos personas que más saben del tema en Mendoza tienen visiones similares sobre la imposibilidad pero con matices. El titular de la Comisión de Derecho Internacional del Colegio de Abogados de Mendoza y uno de cuatro o cinco más reconocidos en la materia en la Argentina, Pablo De Rosas, es terminante por whats app (ya que justamente está atravesando la enfermedad pero por suerte bien y en forma leve); "No es posible bajo ningún punto de vista, ni hay disponibilidad legal".

En tanto la Doctora Juliana González Jauregui también lo ve poco probable pero tiene una visión más política con matices; "No soy experta en derecho internacional, pero varios actores políticos comenzaron a cuestionar la responsabilidad internacional de China sustentándoseme inicialmente en la declaraciones de Trump sobre la responsabilidad China".

Para la especialista en relaciones internacionales con China "Difícilmente algún tribunal internacional tome una demanda contra China basándose principalmente en dos temas. Uno que China nunca consintió la jurisdicción de ningún tribunal internacional, pese de muchos intentos y por otro lado los Estados tienen derecho de inmunidad ante los tribunales de otros Estados".

Sin embargo, en el terreno de las relaciones internacionales, González Jauregui asegura que "hay dos grandes argumentos de por qué China debería ser responsable por la pandemia. Por un lado, hay una serie de normas derivadas del consentimiento de les Estados que tienen la obligación de no dañar a otros, pero los Estados tienen que comprometerse a más que eso en realidad. En ese marco China viola claramente el Reglamento Sanitario Internacional que es obligatorio para todos los Estados que son parte de la Organización Mundial de la Salud. El reglamento no establece obligaciones de prevención de una pandemia, pero si de preparación y sobre todo hay una obligación de notificar a la OMS de los eventos que ocurran en los territorios de los Estados que puedan constituir una emergencia de salud pública de importancia global. Entonces el primer argumento es que China no notificó y por lo tanto es responsable".

Por otro lado, agrega la Doctora, está el argumento del principio del daño; "independientemente de lo que consintió o no consintió China dañó a terceros Estados. Lo cierto es que si las normas no existen en el Derecho Internacional habrá que crearlas. En ese sentido es muy probable que esto genere un precedente que se base ya no en situaciones hipotéticas sino en lo que se genera en hechos concretos en términos de daño y causalidad de lo que ocurre a partir de la pandemia para adelante".

Por su parte el Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid profesor en las Universidades de Zaragoza, Complutense de Madrid y Juan Carlos I de Madrid y miembro del consejo de redacción de la revista El Notario del siglo XXI, Rodrigo Tena Arregui asegura que "en el caso COVID-19, observamos que China cumple todos los requisitos para resultar responsable por omisión: relación de autoridad, competencia y capacidad de prevención, riesgo previsible (el riesgo de una pandemia derivada de este tipo de virus lleva discutiéndose en los foros especializados desde hace décadas), daños previsibles (también se sabe lo que implica una pandemia a nivel mundial) y causalidad.

Pero este esquema es aplicable, obviamente, solo si consideramos al planeta tierra como una comunidad universal regida por el Derecho (algo, por cierto, típico del pensamiento escolástico) conforme a la cual, en consecuencia, las autoridades chinas tienen un deber de actuar para salvaguardar la salud de todo el planeta. Si lo consideramos simplemente como un conjunto de autarquías independientes, el Estado chino no responde ni siquiera ante sus propios ciudadanos, entre otras cosas porque su Derecho positivo consagra un régimen dictatorial en el que no existen ni los derechos subjetivos ni la rendición de cuentas. Menos todavía frente a los ciudadanos de otros países, como es lógico, dada la ausencia de ningún deber ni de ninguna autoridad que pueda exigírselo. Pero sobre si el planeta es una comunidad o no, creo que la biología nos lo acaba de demostrar con mucha contundencia".

Y agrega que "China tiene unas tradiciones culturales y pensó que podía manejar los riesgos (peor es lo de la ocultación, evidentemente, pero es lo que tienen todas las dictaduras). En nuestra vida diaria nosotros tomamos con la mejor intención decisiones parecidas casi todos los días, especialmente en nuestra función como padres o empleadores (aunque de mucho menor calado, evidentemente). Pero la diferencia clave es que, si nos equivocamos, o simplemente tenemos mala suerte, debemos responder. Eso es lo justo. Y creo que en este caso, responder también es lo justo. Así que, de nada por las mascarillas, majetes. Las apuntamos a cuenta".

Como se ve en el trasfondo el especialista coincide con González Jauregui que si bien no hay normas está pandemia seguramente las traerá.

Entonces qué hacemos podría ser la pregunta. El camino parece ser el político. Así como tantas veces los organismos Internacionales votan bloqueos, resoluciones, condenas económicas a países del mundo por no cumplir con tratados de comercio internacional, derechos humanos etc. China parece haber violado sobradamente todas las reglas mínimas y máximas de convivencia entre los Estados del Globo.

El propio presidente de los Estados Unidos parece haber entendido que ese es el camino y comienza, como bien dicen los investigadores brasileños, un movimiento de pinzas sobre el gigante asiático. ¿Alcanza? ¿Dada la importancia de la economía China cuántos más se sumarán? Interrogantes que solo la política internacional contestará con el tiempo.

Mientras, el mundo sigue con el combate interminable contra el virus.

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