Música

¿Cómo sigue de salud la princesita de la cumbia?

Luego de que el año pasado preocupara a todos sus fanáticos por el diagnóstico de un quiste en sus cuerdas vocales, Karina, dice que está mejor y que sigue cantando.

Por Sección Espectáculos

Karina, la princesita, es una de las mujeres más exitosas de la movida tropical y, por un quiste en sus cuerdas vocales, mantiene en vilo a buena parte de los que van todos los fines de semana a las bailantas.

Ella asegura que no se dará por vencida y que está haciendo un tratamiento para que el quiste “se achique”. Cuando se lo descubrieron explicó, preocupada: “si me tienen que operar no podría volver a cantar”. Es por eso que le puso el pecho y se esforzó por recuperarse.

Hoy por hoy, la princesita continúa con los cuidados y subraya que está “bien” tras un año de controles médicos. No paró con las giras y fue en una noche de trabajo que le concedió entrevista al programa América Noticias, donde contó parte de su historia.

“Canto desde los 12 años y en lo tropical estoy desde los 17, ahora tengo 25. Es un estilo que yo desconocía, me sorprendió muchísimo. Cuando soñaba cantar no soñaba con esto, quizás porque no había muchas mujeres”, reconoció Karina.

La chica blonda de las bailantas contó que “antes hacía cena shows, pasás por todos los estilos. Aunque a mí me gustaba más lo melódico”. Fue en ese momento que le ofrecieron grabar un disco, pero –según relata- “preferí terminar el secundario y recién ahí decidí probar”.

Todo salió bien, aunque no leyó la letra chica de lo que firmó y se encontró con una vida más que demandante. “No sabía que se trabajaba todos los fines de semana, que iba a pasar más días en la ruta que con mi familia. Cuando firmé el contrato no tenía ni idea. Te tiene que gustar muchísimo para soportarlo”.

Respecto de su garganta, dijo: “Sé que no estoy de lo mejor. En el primer baile estoy bien, en algunos me escucho mal de voz y en otros mejor”.

Sin embargo, se mantiene en pie y trata de disfrutar lo que puede. “El show mucho no lo puedo disfrutar porque es muy rápido. No tenés tiempo para armar, nada. Pero sí disfruto de la gente: cómo te reciben a la entrada y la salida”. “Trato de aprovechar el tiempo de desarme para sacarme fotos. Porque yo valoro muchísimo y tengo presente que si trabajamos es gracias a la gente”, concluyó.

Fuente: Minutouno / Exitoína

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