Escenas actuales
¿Por qué el Hip Hop es un movimiento cultural que identifica a tantos jóvenes?
Viernes, 30 de abril de 2021

La cultura Hip Hop nació en los setenta en barrios de Nueva York poblados por habitantes afroamericanos como el Bronx y el Harlem. Si bien rápidamente el movimento se extendió al resto del mundo, a causa de sus orígenes marginales fue un movimiento invisibilizado y discriminado durante décadas. El tiempo y el desarrollo del género le fue ganando batallas al prejuicio y al desconocimiento y hoy hablar de hip hop es hablar de una reivindicación cultural y social que se expresa a través del rap, freestyle, graffitti, breakdance, DJ´s y tantas otras vertientes.

Con el objetivo de estimular el desarrollo de este movimiento cultural en todo el país, el Ministerio de Cultura de la Nación lanzó el Primer Concurso Nacional de Hip Hop por el que diez artistas serán beneficiados con la producción y grabación de un tema de su autoría.

Para conocer más sobre este movimiento, dos jóvenes y talentosas promesas como Brasita y Morena15 y el ya consolidado Mustafá repasan su vida y obra dedicada a la cultura Hip Hop.

Morena15

Morena empezó a rapear a los nueva años en Villa La Angostura, su ciudad natal. Vivió en San Martín de los Andes, cuna del hip hop, y ahí se convirtió en una referente del género en la región. El 15 es su número de la suerte y su sueño es construir un centro cultural para brindar talleres y un lugar de contención a los niños y jóvenes de su comunidad.

-¿Cómo llegas al hip hop? ¿Incursionaste en otros géneros antes?

-Al hip hop llegó por un amigo que es como un hermano, Pablito. Para mi es un pilar de la cultura hip hop y fue el que me hizo incursionar en todo esto. Con el paso del tiempo, llegando a la adolescencia cuando tenía 13 años, me impulsa a rapear Simón Alvarado, un amigo de la infancia en Villa La Angostura, y desde ahí no paré. Nunca incursioné en otros géneros, siempre estuve en el hip hop, en el rap, obviamente que después se me dio la posibilidad de hacer otro tipo de géneros, como la cumbia, pero siempre como colaboraciones.

-San Martín de Los Andes es considerada la cuna del hip hop nacional. ¿Cómo vive el género esa ciudad?

-San Martín de los Andes es sin dudas la cuna del hip hop underground. Tiene artistas de renombre internacional como son Féminas, que son maestras mías en lo que es canto y rap, ellas son muy buenas maestras y me ayudaron a desarrollar mis aptitudes. También hay otros grupos como Craneando Actividad, Benjamín, Militantes del Clima que tienen reconocimiento a nivel naciona.

Tanto en San Martín de los Andes como en Villa La Angostura, el hip hop se vive muy fuerte, sobre en San Martín porque al tener referentes de renombre nacional e internacional es más fuerte donde en muchas familias hay raperos, se vive ese clima en la calle, hay batallas en las plazas.

-¿Qué mensaje buscás transmitir a través de tu música?

-A través de mi música siempre trato de enviar un mensaje consciente y social. Siempre trato de llevar un mensaje de que la niñez es muy importante, que es la base de todo. Mi idea es inculcar con talleres y otras actividades a la cultura, porque la niñez y la juventud son la base de todo, porque cuanto más amor le demos a las nuevas generaciones pueden surgir mejores cosas. Mi música va siempre por ese lado, desde una crítica constructiva, con la firmeza de saber que es un medio de reclamo y de expresión puros, del barrio, de las zonas más carenciadas, que es de donde yo vengo. En síntesis, trato de transmitir amor y solo amor porque es la base de todo.

-Hoy es común ver a mujeres artistas haciendo rap y trap, pero no lo era algún tiempo atrás. ¿Quiénes abrieron el camino?

-Si bien es verdad que la cultura hip hop siempre fue muy machista y estuvo centralizada en los varones, hoy de a poco se va rompiendo ese esquema donde hay tanto participación en el freestyle, hay mujeres dj´s, bikers mujeres, grafiteras mujeres, productoras mujeres, eso es increíble y es algo que tenemos que disfrutar. Antes no se daba, siempre debido a situaciones que son históricas donde las mujeres no teníamos participación.

La primera en abrir el paso a todas las mujeres a nivel internacional fue Lil Kim, y a nivel nacional fueron Actitud María Marta, Malena Dalesio, Alika, Caren Pastrana, siempre se las consideró, y se las seguirá considerando, pioneras en el rap y hip hop femenino porque ellas impulsaron desde un lugar confrontativo la posición marcada que las pibas tenían que rapear. También hay un montón de artistas que no están reconocidas como Cielo Moreno, Pao, Sista Selecta que es una DJ, hay un montón de pibas que impulsan a las mujeres, a todas, a las que son de pueblos originarios, que son afrodescendientes y a toda la diversidad que hay.

Es importante destacar que hay una postura muy firme de no dejar pasar al violento, al abusador en los eventos y eso también es algo a remarcar de las pibas, de la organización que tienen. Hoy existe el hip hop sororo que es una organización feminista que impulsa movidas de hip hop e impulsa a las pibas.

Ailén Cecilia González, "Brasita"

Campeona invicta de la Primera Liga de Freestyle Femenino, Brasita vive la cultura del hip hop como un espacio para compartir con amigos, reírse, intercambiar pensamientos e ideales. Desde chica que le interesa el arte, cuando iba a la escuela primaria, en Florencio Varela, le gustaba escribir poesías. Más tarde, al presenciar por primera vez una competencia de freestyle se volvió loca de emoción. Descubrió que podía hacer poesía improvisada y desde entonces, no paro.

-¿Cómo fue tu acercamiento al freestyle? ¿Cómo fueron tus comienzos?

-Me acerco al freestyle durante la escuela secundaria, yo conocía lo que era el rap y esa cultura pero no tenía conocimiento de que hubiera competencias de freestyle en Buenos Aires o en Argentina. Así que en la secundaria un amigo me mostraba videos de Halabalusa, que es la competencia que se hacía en Claypole, y me invitó un día a verla. Yo era chica y no me dejaban salir mucho, entonces fuimos y ahí me volví loca, me encantó lo que ví y lo que sentí en ese momento. Además, cuando iba a la escuela primaria me gustaba mucho hacer poesía y descubrí que se podía hacer poesía improvisada, era lo mío. Así fueron mis comienzos, empecé a competir por Florencio Varela, después por Solano, Lomas de Zamora y fui conociendo más lugares en zona sur.

-¿Cómo se vive la cultura del hip hop?

-La cultura es el hip hop y el freestyle es una parte, más que nada una herramienta para compartir tiempo con tus amigos y para reírte, intercambiar pensamientos, ideales, más que para una batalla específicamente. Se vive bien esta cultura, siento que tengo muchos años y conocidos con los que me llevo muy bien, la verdad es que siempre me siento acompañada por estas personas que me hacen el aguante en mi carrera.

-¿Cómo fue obtener el título de campeona invicta de la Primera Liga de Freestyle Femenino?

-La verdad es que la propuesta de la Tripe F -Liga Femenina de Freestyle- surgió cuando yo tuve ganas de volver a la cultura, entonces me dieron esa oportunidad y me pareció que era una muy buena chance porque también tenía un round de escritas y siempre me gustó participar en eso. Me parecía una buena combinación y, además, tenía un formato que podía utilizarlo como una herramienta de entrenamiento. Y así se dio, lo tomé como algo progresivo, que no podía aflojar y así se dio, no sabía si iba a llegar invicta y fue una experiencia súper linda.

-¿Qué buscás transmitir sobre el escenario?

-Busco transmitir la soltura, no tener miedo a pesar de que me puedo enfrentar con gente de mucho nivel, muy famoso. Igual para mí no tiene nada que ver, hay que poner actitud, puesta en escena y voz firme ante cualquier adversidad y después en cuanto al contenido, me gusta llevar el hilo de la conversación, seguir con un hilo consciente de lo que estoy diciendo y tratar de dar un mensaje de positividad a la gente.

Mustafá Yoda

Referente indiscutible del rap de los noventa, Mustafá Yoda es un divulgador del hip hop en todo el país que lleva más de dos mil talleres de rimas encima, impulsando y compartiendo el rap y todos sus saberes. La denuncia social siempre está presente en sus canciones y en los cuatro disco que lleva cosechados. Sudamétrica se llama su productora con la que busca que cada día sean más las y los referentes que abracen la cultura hip hop.


-¿Cómo fue tu acercamiento al hip hop?

-Se dio desde muy temprano porque mi viejo fue papá joven, a los 17 años, y yo era como una suerte de hermanito menor. A él le gusta mucho la música disco y pegó onda con él cuando en el año 1982, 1983 nos gustaba mucho a los dos Michael Jackson. Estaba en toda esa onda del break dance y a mí viejo le gustaba esa onda y yo copiaba lo que él hacía, obviamente. Cuando aparece en los '90 el rap house yo engancho, después en 1991 me cae el disco Apocalipsis 91. Enemy strikes black, de Public Enemy y cambió mi vida, me quedé en el rap porque andaba por otros géneros y escuchando a The Cure Y Los Pistols.

-¿Te parece que fue un género discriminado? ¿Cuándo creés que comenzó a cambiar esa visión?

-Creo que fue un género discriminado al igual que muchos géneros que eran en inglés porque estaba prohibida la música en otro idioma entonces no se desarrolló tan rápidamente como en otros países vecinos. No se desarrolló rápidamente el hip hop acá porque no le dieron lugar, sí se desarrolló el rock nacional. Fue muy discriminado el género, se reían de nuestra ropa y los "rolingas", paradójicamente, nos llamaban yankees a nosotros. Fue bastante difícil entrar con el rap en esos años.

Esa visión errada del rap empezó a cambiar cuando se empezó a trabajar socialmente, cuando la gente empezó a identificar al rap que estaba comprometido socialmente. Se descubrió la cultura hip hop gracias a los talleres de rimas y trabajos sociales, de breaking, de grafitti y así la sociedad empezó a identificar al hip hop no como una música de negros, como le decían, sino que se empezó a entender que los latinos tenían mucho que ver en el papel de la historia del rap. Ahí fue ganando terreno y solvencia.

-¿Quiénes abrieron el camino y fueron tus referentes?

-Para mí mucha gente abrió camino en mayor o menor medida. La vieja escuela trabajó para el hip hop nos llegue, por ahí no tenían las mismas herramientas que tuvo mi generación o las que tienen hoy en día, pero era lo que les tocó.

El boca en boca los hacía más de nicho, también había muchos hijos e hijas únicos y no se compartía mucha data, fue mi generación la que aprendió a compartir la data. Allá, por el 2014, tuvimos la suerte de entrar a trabajar en Tecnópolis en el espacio Néctar, nos abrieron una puerta muy grande, y creo que fue clave en el desarrollo federal. Desde allí aprendimos a hacer base y a dar talleres, dimos más de 1800 talleres de rima a lo largo de casi dos años y recorrimos gran parte de la Argentina. Desde el gobierno entendieron lo que era la cultura hip hop y aprendieron a usar las herramientas para acercarse a nuestros jóvenes.

-¿Qué buscás transmitir con tu música?

-Busco transmitir que haya más empatía entre nosotros y nosotras. La denuncia social siempre en mis letras, buscar la metáfora, hacer canciones que hagan laburar la cabeza, que no envejezcan a la primera escucha, que sean atemporales. Ya tengo cuatro discos y tengo la suerte de que los cuatro fueron bien aceptados por la prensa especializada. Lo que busco también es dar el ejemplo con hechos para que otros activistas se sumen y empujen para que hagamos un frente más amplio. Creo que en estos tiempos es importante que vuelva a resurgir esa impronta de jams o gente comprometida con la cultura, no mirarse solamente el ombligo de uno.

-¿Cómo es tu relación con géneros como el trap?

-Con los nuevos exponentes, a la mayoría de los chicos los conozco desde sus inicios, desde que venían a nuestras competencias a cara de perro, que las hacíamos desde la autogestión y con carácter federal, muchas veces perdiendo dinero pero con la satisfacción de poder transmitir la cultura hip hop. De hecho, hicimos el primer documental sobre hip hop que se llamó "Cara de perro" y está en YouTube, ahí van a ver muchos de los chicos de hoy que están jovencitos.

Creo que el trap está buenísimo y es generacional. Yo no haría trap por mi edad pero si tuviese veinte años me estoy tiñiendo el pelo, la barba y haciendo trap, pero haría un trap más consciente, más comprometido.

En líneas generales convivimos bien, la música es universal y hay distintos momentos y estados para disfrutarla.

Fuente: Ministerio de Cultura de la Nación.-

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