Entrevista
Fito Páez: "La gente que no quiere pensar esta nueva situación tiene miedo al cambio"
Martes, 13 de abril de 2021
Por: Walter Gazzo

Hace poco, Fito Páez ganó un premio Grammy por su disco "La conquista del espacio" en la categoría mejor álbum latino de rock o alternativo. Convengamos que no es cosa de todos los días ganar uno de los premios más prestigiosos del mundo y mucho menos que le suceda a un músico de estas latitudes. Pero de Fito Páez no nos sorprende nada. Puede eso y mucho más, tal como lo ha demostrado en su fructífera carrera musical.

La pandemia lo mostró activo y se animó a presentar su más reciente material por streaming; grabó un video con Lali Espósito y está trabajando a full con lo que se viene.

En medio de todo este trajinar, Fito Páez hizo un alto en el camino y atendió a Sitio Andino para hablar sobre el premio, el disco, la pandemia y otras cosas más.

-Acabas de ganar un Grammy... Cuándo estabas haciendo Del 63, ¿cuál pensaste que podría ser tu máximo logro dentro de la música? Es más, ¿pensaste alguna vez que la música podría premiarte?

-Uno nunca piensa en los premios ni en los logros. Cuando era pibe -y hoy todavía lo hago- vivo el día a día: solo por hoy. El día que vale es el de hoy. Por supuesto que uno tiene planes imaginarios en que estas circunstancias pandémicas son mucho más difíciles de sostener. Son delirios... Pero estoy pensando en lo que tengo que hacer hoy que, básicamente, eso es lo más importante.

-"Yo te amo", "Rock and roll revolution" y "La ciudad liberada" no tuvieron el impacto que si tuvo "La conquista del espacio". ¿Por qué sucedió esto?

-Los álbumes a veces se tocan con la coyuntura de la gente y a veces no. Y eso puede ser por infinitos motivos: porque estás afuera de la realidad circundante, porque estás metido para adentro, porque no te apoyan las compañías, porque estás un poco vago y no querés salir a tocar... Creo más en esta cosa media metafísica e inexplicable que hay algo y es que -a veces- pegás con algo grueso en la gente y ahí es cuando sucede el hecho de éxito. Uno, de una u otra forma, siempre está haciendo el mismo disco; con todas las características que puede tener. Pero también uno está investigando, jugando y no podés pedirle a todos que te sigan todo el recorrido que vos hacés dentro de la habitación de tu casa.

-¿Cómo nació "La conquista del espacio"?

-Es un álbum que surgió de manera muy similar a "El amor después del amor". Fue una experiencia relajada. Me acuerdo del día que empezamos a trabajar, en Trancoso (un pueblito en el noroeste de Brasil) y en doce jornadas se presentó el álbum, como una flor. Ahí salieron las estructuras musicales enteras y las letras mucho más que a medio terminar... Casi lo que iba a quedar definitivamente. Seguimos de gira, seguí corrigiendo cositas en Bogotá, en República Dominicana; me metí en un estudio chiquito con Diego Olivero y empecé a intentar las primeras orquestaciones para la orquesta que terminó dirigiendo mi amigo Ezequiel Silberstein con mis notas. Pude hacer por primera vez los arreglos para orquesta y empecé a probar esa máquina tan hermosa. Llegué a Buenos Aires, compuse a la parte final de "La conquista del espacio"; iba cambiando un poquito de letra aquí, otro poquito allá; llamamos a Gustavo Borner y él nos sugirió grabar con Abraham Laboriel Jr -que es el baterista de Paul McCartney- (y a mí me gustaba mucho); llevé a Guille Vadalá y sumé a Juani Agüero, que es un guitarrista salido del tripas del rock muy jovencito; se sumó Diego Olivero; usamos uno metales arreglados por Diego y corregidos por un asistente de Lalo Schiffrin; y Gustavo Borner al mando de toda la operación. Nos fuimos a Nashville (previo haber metido tres días de voces) y después fue llamar a los invitados como Lali Espósito, Hernán Coronel (Mala Fama, que euns gran compositor y productor), Franco Saglietti (de Francisca y sus exploradores), María Campos y Mateo Sujatovich; y un momento, el disco estaba terminado. Fue muy rápido, muy gozoso todo. Fue hecho en un contexto de un revuelo personal (como pasa habitualmente) pero me da la sensación que es la mirada de un hombre de 57 años que vivió el mundo y lo ve, a veces, no se si le gusta mucho.

-Si uno mira tu discografía, se nota que has grabado mucho. Los tiempos cambiaron y hoy el concepto "disco" empieza a quedar de lado reemplazado por la canción o el single. ¿Cómo ves el futuro de la industria discográfica? ¿También apostarías a canciones sueltas?

-Estoy criado bajo la estructura del álbum o del libro entonces me puedo llegar a adaptar a las nuevas modalidades, que van cambiando con los tiempos y no hay que ser prejuicioso con eso; pero yo voy haciendo canciones y en un momento se empiezan a emparentar, a tener un vínculo entre ellas y eso es lo que hace que uno la transforme en un álbum o en un libro de cuentos. Pero también puedo hacer una canción y subirla a las redes de un día para otro.

- ¿Qué aprendiste con la pandemia y que seguirá haciendo?

-Aprendí que le debo mucho a las mieles de mi oficio, que me ayudaron a sobrevivir la pandemia; a estar en el encierro disfrutándolo; escribiendo una película, un largo primer comienzo de una biografía que -hasta los 30 años- lleva 600 páginas; a componer dos álbumes: uno de ellos para orquesta y 62 músicos y otro de canciones que vamos a grabar prontamente. Aprendí que tengo un oficio hermoso, uno de los más hermosos del mundo te diría...

-¿Cuánto influye a la hora de componer este desafío que nos plantea el mundo?

-Las coyunturas siempre son diferentes, cada día es diferente. Me parece que lo que hace esto es avisparte un poco más. Si estabas un poco desavispado, esto te despertó en un segundo. Basicamente me da la sensación que la gente que no quiere pensar esta nueva situación tiene miedo al cambio. Querer salir no es buscar la libertad ahora; querer salir es tenerle miedo al cambio.

-Hiciste discos a dúo con Spinetta, Moska y Sabina; le pusiste letra a una obra de Piazzolla; hiciste un disco con canciones de otros; fuiste parte de la banda de Charly; grabaste discos con orquesta y solo piano; tuviste (y tenés) a los mejores en tu banda; dirigiste cine; escribiste y editaste libros; (no quiero destacar tu vida sentimental)... ¿Qué falta?

-¡Falta todo! Si andás por la vida intentado transformarte en una estatua de sal o en un héroe literario o musical la tenés bien jodida. Es de todo eso lo que ha escapado siempre el rock and roll. Yo no me voy a transformar en eso ni en pedo. No está en mi ADN.

-¿De qué banda te hubiese gustada ser integrante?

-Formé parte de una de las mejores bandas del mundo que fue la de Clics Modernos, de Charly García. Gonzo Palacios y Daniel Melingo en saxos, Fabi Cantilo en coros, Willy Iturri en batería. Alfredo Toth en bajo, Pablo Guyot en guitarra y yo en teclados todos acompañando al gran Charly que era el jefe chamán máximo de esa época, de la Argentina y del mundo. Con haber estado ahí, estuve en donde quería estar.

-¿Cómo ves hoy, en perspectiva, tus comienzos?

-Tengo una mirada hermosa sobre todo ese momento porque era todo iniciático entonces era una época de las primeras veces. También lo era en la música. Yo no uso mucho la palabra carrera para explicar algo y no está mal pero en mi caso siento que todavía no logré profesionalizarme, sino que sigo amateur en el mejor sentido. Y sigo sintiendo lo mismo que en aquellos años, intentando ver como conocer más el lenguaje musical estudiando o escuchando músicas de otros o escribiendo y metiéndome en terrenos que no domino y que intento conocer. Aquella época era hermosa porque era joven y todo lo demás no tenía tanta importancia. Yo era de la generación post 70: los chicos que van a la guerra y los que participaban de la guerrilla. Yo no estuve allí y había observado eso como un evento social por los diarios o por mi familia o por mis compañeros pero no había formado parte de eso. Yo venía con una especie de libertad dirigiéndome a la primavera alfonsinista, con la posibilidad de escuchar a Charly García, a Yes, a Genesis y a Mercedes Sosa, y que eso no me hiciera ningún ruido. No estaba contaminado con ideologías. Entonces tenía ese enfrentamiento con algunas burocracias culturales de ese momento, donde había cosas que se podían hacer y otras que no y eso generaba paradojas muy extrañas. Muchas veces la gente de izquierda era gente muy dogmática y no permitían que sucedieran algunos hechos porque les generaba incomodidad. Yo me acuerdo como cierta gente del buró cultural de aquellos años como acusaban a Charly García o Luis Alberto Spinetta de hacer música extranjerizante. Todo eso para mí era una enorme carcajada. Y, mientras tanto, iba haciendo mis primeras cositas... Tengo un gran amor de las primeras cosas que hice, tengo un gran recuerdo a diferencia de algunos artistas a los que les he escuchado decir: "Yo hubiera quemado todas mis obras" o "No hubiera escrito eso". Y eso siempre me pareció un gesto de gran ingratitud porque esos chicos que fuimos nos permitió después transformarnos en artesanos más sólidos, para realizar tareas "artísticas": Por eso mi recuerdo es hermoso... De juntadas en la casa de Juan Baglietto haciendo bagna caudas, tocando "El café de la flor", con músicos que llegaban y tocaban como Rubén Goldín, Adrián Abonizio o Jorge Fandermole -ellos también estaban empezando su obra fabulosa- y muchos amigos más. Había mucho revuelo, tertulias ingenuas (porque nos movíamos entre el fernet, el Gancia, algunos vinos y las cervezas) y estaba el deseo de la juventud, con las hormonas explotadas, con ganas de hacer, de estudiar.... Un lindo momento.

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