Dudas y picardías de una promo no válida para la provincia de Mendoza
Domingo, 28 de marzo de 2021Por Luis Ábrego.

Los malos sueños no tienen finales felices. Y lo peor del caso es que suelen ser recurrentes. Algo así le sucede a Mendoza con los regímenes impositivos especiales que, pensados para promover regiones postergadas del país, terminan impactando seriamente en las propias capacidades de desarrollo de otros distritos y en especial, de nuestra provincia.

La pesadilla volvió a cobrar forma esta semana cuando se conoció una nueva promoción para la generación de empleo que anunció Alberto Fernández para las provincias del "Norte Grande" y que quedó oficializado a través del decreto 191/2021. Allí se establece un claro beneficio fiscal con una disminución de hasta el 80% de los aportes patronales para nuevas contrataciones por un período de tres años. Y entre las favorecidas, obviamente, Mendoza no está.

Pero luego de que se conociera la posterior inclusión de San Juan, Rodolfo Suárez no dudó en instruir al fiscal de Estado, Fernando Simón y al asesor de Gobierno, Ricardo Canet para estudiar los términos de una acción de inconstitucionalidad que pretende frenar una decisión claramente discriminatoria, y que en los hechos vuelve a enfrentar a la Provincia con la Casa Rosada.

Sin embargo, y para agregar más confusión, la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti anunció el viernes por sus redes que Mendoza también sería incorporada al proyecto con las mismas características que San Juan. Una situación que de confirmarse, sería un despeje sobre la línea con el que Sagasti evitaría (a los ojos de los mendocinos) un nuevo gol en contra del Presidente.

Pero lo cierto es que hasta ahora, nadie desde Buenos Aires ha confirmado esa versión y en Casa de Gobierno no quieren relajarse hasta que ese anuncio tuitero se plasme en un decreto presidencial que incluya, expresamente, a Mendoza.

En el Ejecutivo todavía están sorprendidos con la audaz jugada de la legisladora, pero también que en las 24 horas posteriores a su tuit nadie desde la Nación lo hubiera confirmado. Así era al menos hasta la tarde-noche del sábado, ya que ni públicamente, ni a través de al menos un llamado tranquilizador eso había sucedido. Suárez sólo tiene una promesa previa de ministro Matías Kulfas para seguir dialogando y encontrar una solución. Pero en concreto, nada.

Es que hay un antecedente que tensa tantos los nervios y es la historia archiconocida de lo que significó la Promoción Industrial que rigió entre 1977 y 2011 y que en ese caso favorecía exclusivamente a San Luis, San Juan, Catamarca y La Rioja, lo que conformó un cerco de excepciones sobre Mendoza que hizo que muchas empresas locales se radicaran en esas provincias, o que directamente se direccionaran inversiones que podrían haberse instalado aquí.

Según los cálculos que Mendoza usó en ese momento para su defensa, en ese período de 34 años, el empleo industrial creció aquí apenas un 14% mientras que en las cuatro provincias antes mencionadas, ese incentivo significó un incremento del 278%. Vaya si no hubo entonces un claro daño a la economía local que ahora se personifica, otra vez, como un nuevo zombi aterrorizante.

Fue tal el impacto de aquel régimen que Mendoza inició oportunamente una demanda contra la Nación, que ganó y que en la negociación política durante la gobernación de Julio Cobos y la presidencia de Néstor Kirchner se valuó su perjuicio en más de 1.000 millones de dólares -que retiro de la acción judicial mediante- se transformaron en el fondeo que con un cronograma estricto la Casa Rosada viene cumpliendo para la construcción de Portezuelo del Viento. Una deuda que incluso no está definitivamente saldada y que cada tanto recibe duros bombardeos que lo dificultan.

Ahora, esta irresistible nueva ventaja comparativa beneficiará a Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán. Pero una vez anunciado, y tras la queja del gobernador Sergio Uñac, también a San Juan. Y luego del planteo de Suárez, al menos desde los anuncios, también probablemente a Mendoza. Del Norte Grande al Oeste Chico, en el Cambalache de Argentina, está claro que el que no llora, no mama; pero que aun así, si te descuidás, te pueden considerar un gil.

Por ello, y frente a una nueva y posible discriminación, las luces de alarma se encendieron a mediados de semana no sólo en el despacho de Suárez y todos sus ministros, sino también en todo el arco político de la provincia: desde el oficialismo hasta la oposición. Fue así como comenzó a gestarse la rebelión que finalmente Sagasti busca ahora capitalizar como la gestora de la solución.

La voz cantante de la postura oficial la expresó el ministro de Economía, Enrique Vaquié quien en una carta a Kulfas, a cargo de Desarrollo Productivo, fue contundente al solicitar no sólo el ingreso de Mendoza a este plan, sino en señalar la nueva asimetría que significa la incorporación de San Juan. Y que la Provincia no puede permitir que la historia se repita.

Rápidos de reflejos, los diputados nacionales radicales (Cornejo, Petri, Najul) pero también Sagasti se sumaron a la cruzada con distintos proyectos para incorporar a Mendoza, ampliar los beneficios a todas las jurisdicciones o asumir los costos de no haber defendido a la provincia. Una factura que el PJ local quiere dejar de pagar alguna vez pero a lo que el Presidente no ayuda.

Sin embargo, a diferencia de otros asuntos (Portezuelo, asignación de recursos federales o reparto de fondos para la emergencia sanitaria) aquí no hubo grieta. Fue un rechazo unánime que le dio al Gobierno nacional el indicio de la gravedad de las consecuencias que su decisión aquí traería. Sin embargo, no hay todavía señal concreta de haber registrado el mensaje.

Todo esto aconteció cuando en simultáneo se conocieron las cifras del desempleo del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) para el último trimestre de 2020 que estableció que sólo en nuestra provincia hay 54 mil desocupados (10,6%) y 90 mil subocupados (17%) y que a nivel nacional la cifra trepa al 11%, luego de un año de pandemia y prohibición de despidos. Pero también que en 2020 la economía argentina tuvo una caída de 9,9% del PBI. Un régimen como el propuesto, con la exclusión de Mendoza, no haría más que profundizar aquí la debacle.

Todavía no se sabe si la sangre ha llegado o no al río, y si los reclamos serán contemplados, sin embargo quedó flotando la sensación de que el plan original del Presidente se fue descascarando a medida que aparecían las quejas, y las que aparecerán ahora si se confirma el ingreso de Mendoza, algo que otras provincias también querrán imitar.

Tampoco se sabe si la oportuna intervención de la senadora ha evitado un nuevo conflicto de la Nación con Mendoza, o porqué la demora en confirmar una buena noticia que sólo genera suspicacias. En definitiva, un parche mal puesto sólo se arregla con otro mayor pegado encima. Es que mientras no haya coordinación para un desarrollo integral del país y una visión federal, los parches estarán cada vez más de moda en esta temporada de crisis profunda y urgencias electorales.

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