Opinión
No es la economía , es la política
Domingo, 14 de marzo de 2021Por Marcelo López. - @marcelopez2202

 Una semana más dónde las pantallas mediáticas y las operaciones para limar al Gobierno estuvieron al orden del día y para colmo el Ejecutivo volvió a sufrir con una de las variables que le es imprescindible controlar y no logra aún resultado: La inflación y sobre todo la de alimentos que es la que más afecta a su gran base de sustentación política.

El 3.6 de febrero es un par de decimas más alto de lo que esperaba el Gobierno y un poco más bajo que febrero, pero la realidad es que en los bolsillos de los ciudadanos se siente mucho más, ya que los productos de consumo masivovolvieron a crecer por arriba del valor promedio del IPC.

Si bien en febrero la inflación de alimentos se ralentizo sigue siendo alta y muy alta en algunos rubros muy específicos y necesarios como lácteos, pollo etc. que afecta a los sectores más bajos y medios de la sociedad que son los que invierten casí el 100 % de sus ingresos en consumo.

La encrucijada del Gobierno no solo es porque no logra controlar las variables de los precios ni a sus formadores, sino que dentro del propio Ejecutivo existen visiones diferentes de cómo encarar el combate de la inflación. En el conjunto gobernante nadie cree que el único causante de la inflación sea la expansión de la moneda circulante, pero después de ese acuerdo sobre la pluricausalidad del fenómeno inflacionario comienzan las diferencias de cómo atacarlo, sobre todo en un contexto donde los actores también se ubican claramente a un lado u otro de la grieta.

El ala más dura pone como ejemplo lo que pasó con el sector aceitero que después de acordar la vuelta del fideicomiso para cubrir diferencias y mantener el precio interno en vez de aparecer el aceite en las góndolas desabastecieron las cadenas de distribución y venta.

Los más blandos confían que con un orden de la macro y negociaciones con los sectores involucrados alcanzará para parar la corrida de los alimentos y recuperar una expectativa cercana a la proclamada para 2021 con una inflación del 29 por ciento.

Lo cierto es que si la petrolera estatal anuncia que en los próximos tres meses los combustibles aumentaran, en tramos, el 15% flaco favor le hace a la posibilidad de serenar a los formadores de precios y comerciantes. No alcanza con palabras, el combate a la inflación en la Argentina necesita de gestos contundentes y sobre todo de política. Si se sabe que marzo es un mes de inflación alta por el comienzo de las clases, cambio de temporada etc. Vale preguntarse quién asesora al staff de gobierno para que el presidente de la petrolera haga semejante anuncio delante de media docena de gobernadores y el ministro de producción que es precisamente uno de los que esta sentado en las mesas de negociaciones de precios.

Siempre se sabe y se supo (por más que los econochantas quieran confundirnos) que nunca fue la economía, siempre fue la política. Allí es donde el equipo económico tiene que encolumnarse y si no lo hace tendrá que hacerlo el Presidente. En el mundo hay sobrados ejemplos (empezando por los Estados Unidos) que marcan que la emisión no genera bajo ningún concepto los índices inflacionarios que sufre la Argentina y menos aún en un contexto de recesión y disponibilidad de medios de producción como el que se transita hoy tras la sucesión de la crisis del Gobierno anterior y la pandemia sanitaria mundial.

Todo es político, tomar medidas para que los productores de maíz, por ejemplo, abastezcan primero el mercado interno y después la exportación no es el modelo soviético, sino el modelo que aplican Brasil, Estados Unidos o varios países de la Comunidad Económica.

Si hay algo que debería ser inexplicable es que en febrero en la carne se paro el crecimiento de los precios de los cortes más caros y medios y se dispararon los más baratos. Sin embargo lo explican con que los chinos se llevan ahora la vaca entera y que cayó la expo de carne de primera. Siempre hay una excusa para saltar los controles del Gobierno que planteo un plan de pequeño alcance pero de referencia para los cortes más consumidos por los argentinos. La respuesta fue "aumentamos los otros".

Una vez más no hay otra solución que la política y poner en marcha todas las herramientas que tiene el Estado para controlar y articular. Los avances de la secretaria de Comercio pidiendo explicaciones claras sobre costos y precios (la pasada semana a productos masivos y esta semana a construcción) son un camino pero si no aparece una idea única por parte del Ejecutivo nada alcanzará. Si no hay comprensión que discurso y acción deben ir juntos para tener el favor de la ciudadanía el gobierno caerá en la red que se teje el mismo.

Esta nota habla de:
Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario
Más de Opinión
El sutil ejercicio de diferenciarse
Por Luis Ábrego - Entre Paréntesis.
Psicólogo de empresarios
Por Eduardo Press.