Clases y vacunas: un intento de recuperar el tiempo perdido
Domingo, 28 de febrero de 2021Por Luis Ábrego.

El 2021 también está demostrando su bravura, así como la compleja trama que supone la toma de decisiones que ya eran difíciles sin la pandemia, y que por obvias que puedan aparecer al sentido común sobre la posibilidad de concretarlas, en este contexto, son una empresa extenuante.

Por estos días el gobierno provincial podrá poner en marcha un objetivo más que deseado como es el inicio de clases en los distintos niveles. Para ello ha articulado una serie de protocolos de cuya efectividad y cumplimiento sólo podrá tener certeza cuando estén en marcha, pero que han supuesto innumerables reuniones en el marco del Consejo Federal de Educación que agrupa a todos los ministros del área del país, y también en especial, un puñado de polémicas.

Particularmente con la Nación sobre los alcances de ese regreso a clases, y de lo que el mismo ministro Nicolás Trotta definió como "presencialidad cuidada", aunque el foco de la disputa haya sido en este tiempo -principalmente- con el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación (SUTE).

Los maestros sindicalizados no sólo fueron el único gremio estatal que rechazó la propuesta salarial de la paritaria que propuso Rodolfo Suárez, sino que además (y en medio de fuertes tensiones en su cúpula dirigencial) han convocado un paro provincial de 48 horas para el lunes 1 de marzo como protesta por lo que considera como "condiciones insuficientes" para la reapertura de las escuelas.

Una demanda que no sólo incluye sus remuneraciones, sino también la infraestructura edilicia de los establecimientos en los que deberán recibir ahora a las "burbujas" de niños que en la mayoría de los casos, hace casi un año que no pisan una escuela.

La efectividad del paro, como ha sido en los últimos años, parece verse condicionada por la aplicación del "Ítem aula", que seguramente le quitará predicamento a la protesta, y sobre el cual oportunamente el Ejecutivo recordó su validez la semana pasada, como una advertencia y ratificación de su uso.

El director general de Escuelas, José Thomas, admitió falencias en algunos edificios pero fue categórico cuando aseguró que el total de las escuelas están en "condiciones epidemiológicas" de volver a funcionar. Y destacó que si algún docente quiere hacer paro, está en su derecho, pero que es "irresponsable" no contribuir a la presencialidad luego de un año sin ella.

En definitiva, nada distinto a los cruces de todos los años entre autoridades y sindicatos docentes, sólo que en esta ocasión la pandemia opera -según cómo y quién lo mire- como acelerador o retardador del cumplimiento de una acción imprescindible que no debería tener cuestionamientos ni detractores: la vuelta a clases.

Algo similar sucede con el demorado operativo de vacunación capaz de mitigar los efectos del Covid-19. A los inconvenientes en la provisión (comparado con Chile, que ya lleva 3 millones de personas inoculadas, más del 20% de los 15 millones de habitantes, lo que lo ha llevado a ser el 5to. país a nivel mundial en cantidad de vacunados) se sumaron las graves consecuencias del "Vacunatorio VIP", un escándalo político que dañó seriamente la credibilidad del gobierno de Alberto Fernández y lo llevó a la renuncia a un emblema kirchnerista como es Ginés González García.

La mancha de la sospecha se extendió luego por todo el territorio y no reconoce jurisdicciones ni color político de sus administraciones. Y si bien la ministra de Salud, Ana María Nadal aseguró que aquí no hay "vacunados VIP", la Legislatura provincial aprobó un proyecto (con aval del oficialismo) para dar a conocer el registro de los vacunados en Mendoza. Al respecto, el Ejecutivo quiere saber si esa difusión puede implicar alguna violación a la reserva de identidad, y por ello ha consultado a Fiscalía de Estado y a los asesores legales de la Provincia.

Lo cierto es que en un contexto nacional de regreso a clases, y como una forma de recuperar predicamento sobre el tema, la Nación busca también comenzar a inmunizar a docentes. En este caso, la disponibilidad de la china Sinopharm que se suma a la rusa Sputnik V.

Precisiones que sin embargo no hablan de la cantidad de dosis que habrá disponibles para los maestros. Como tampoco del personal sanitario que aún falta inocular, o de los geriátricos, ni de los mayores de 70 años cuyo registro se abrió días atrás. Todo parte del desorden con el que se ha manejado la vacunación en Argentina y que ha generado las reacciones por todos conocidas.

Sobre el particular, el presidente de la Unión Cívica Radical (UCR) provincial, el intendente de Godoy Cruz, Tadeo García Zalazar aseguró que "Mendoza ha sido discriminada con las vacunas", tirando sospechas sobre un asunto que no es nuevo: la parcialidad que la Nación se maneja con algunas jurisdicciones respecto de otras, según sean oficialistas u opositoras. Y en todo caso, dejando en claro que la Provincia depende de las dosis que le provea la Casa Rosada. Nadie hace magia, pero todos hacen política.

Rispideces que también se expresaron esta semana en la visita del ministro de Obras Publicas de la Nación, Gabriel Katopodis, quien pese a interactuar y reunirse con el Ejecutivo provincial, sufrió el desplante de los intendentes radicales que categorizaron al encuentro previsto para la firma de convenios genéricos, sin cronograma de ejecución ni sistema de financiamiento (según denunciaron), "como un acto partidario del PJ".

En ese clima de disputa y confrontación que preludia el año electoral, queda claro que la apelación de Suárez, en la apertura del Año Judicial, a discutir sin dilaciones ni demora la reforma institucional a la cual el peronismo le ha bajado el pulgar en la Legislatura, parece insuficiente. Por el momento prima el diálogo de sordos.

Ya vivimos un año sin clases y sin vacunas. El 2021 puede ser la oportunidad de revertirlo, ya que el regreso a clases y la celeridad en la vacunación deberían ser puntos de encuentro en la crisis, razones superadoras de la grieta que habilitaran la posibilidad de avances más profundos como puede ser la reforma constitucional que Suárez desea y que hoy está puesta en duda.

Aún con normalidad, o en su simulacro, la pandemia también abrió más brechas en vez de ayudar a cerrarlas. Y en todo caso, el tiempo perdido de las clases que no hubo y de las vacunas que no llegaron o que se aplicaron en quienes no lo merecían, no sólo difícilmente se recupera, sino que tal vez empeore el estado general de las cosas. Una percepción que la dirigencia parece no advertir.

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